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Prevenir o lamentar

bulletLos riesgos y perdidas de vidas disminuyen al prevenir.

Opinión MTY REFLEJO INTERIOR Hiram Peón
02/07/2019
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Hiram Peón Lara.
Hiram Peón Lara.Fuente: Cortesía

Prevenir se aplica tanto en el trabajo como en la vida misma, en cualquier tipo de relación, incluso en el matrimonio.

En esta ocasión quisiera hablar del trabajo, ahí donde la prevención de riesgos, es un tema propio de la seguridad industrial.

En una madrugada cualquiera, suena la alarma de la planta vecina y pronto el personal de la misma están tocando la puerta de las casas para evacuar a la gente. La causa: una fuga en un tanque de amoniaco ha formado una nube que puede ser mortal para los vecinos.

Pronto se avisa a la cruz verde para que atiendan a las personas que muestran señal de problemas respiratorios. Llegan los bomberos y protección civil a la puerta de la planta y el personal de seguridad de la empresa no los deja entrar a las instalaciones.

Los reporteros de guardia de algunos medios, principalmente los que trabajan de noche y atienden asesinatos, choques y balaceras de madrugada, o sea los de nota roja, llegan también.

Mientras eso sucede, en el interior de la planta, los responsables del área de los tanques de almacenamiento sellan la fuga y controlan la amenaza. Pero el problema apenas empieza.

En el exterior todo es especulación, pronto los vecinos vivales empiezan a calcular cuánto le pedirán al licenciado de Recursos Huamnos de la planta, por su silencio.

Los líderes de las organizaciones ecologistas ya fueron avisados por los choferes de las ambulancias y bomberos, con los que tienen acuerdos previos. Pero como dije antes, el problema apenas empieza.

Como no existía una cultura de prevención, no se tienen equipos de control de riesgos donde se revisa lo que pasó y cómo se puede corregir, no existe el equipo de comunicación que determina lo que se va a comunicar a cuáles medios y a quienes de los terceros interesados. Todo queda en manos de los abogados, que, con todo respeto, no tienen una idea de cómo tratar con los periodistas y mucho menos saben que se puede decir y a quienes.

Pronto, en el interior de la planta, empiezan a correr rumores de despidos así como de muertes de empleados por la intoxicación con amoniaco.

En el exterior de la planta los líderes ecologistas están organizando a las familias y vecinos de la planta para exigir que se cierren las instalaciones, en realidad lo que quieren es dinero para salirse de los acuerdos y quedarse calladitos.

Los de protección civil hacen su visita oficial y le imponen un cierre temporal y multa por la fuga. Establecen una lista de 50 puntos que cumplir para autorizar el reinicio de las actividades, y acuerdan que no se podrá abrir por lo menos en tres semanas, hasta que se calmen los ánimos de los vecinos.

Prevenir, esa es la clave.

Se tendría que haber creado, en cada área, una tabla de riesgos posibles y probables. Para cada riesgo que tuviera como consecuencia la pérdida de vidas, se tendría que haber establecido un doble candado preventivo, lo suficiente para bajar el nivel de riesgo a cero.

Se tendrían que haber formado los equipos de primera reacción para concentrar la información real y el cuarto de guerra para decidir las acciones a seguir.

Parece fácil. Lo es. Cuando estamos en la parte de planeación y prevención de riesgos es fácil determinar lo que se tiene que hacer.

Solo hay un problema: la confianza.

La confianza en los demás y en uno mismo. Si no hay confianza no hay equipos. Cada uno de los miembros del equipo debe cumplir al pie de la letra con su tarea, si alguien no la cumple todo el equipo falla. La certidumbre solo funciona con confianza.

Construir confianza es una tarea que viene desde arriba, en cascada. Es el director general quien debe generarla con los ejecutivos que le reportan. Y estos deben saber que se espera que hagan lo mismo con sus subordinados.

Si esto no ocurre de nada servirán los programas y los procedimientos. Si no hay confianza no hay empresa, no hay organización ni hay metas.

Para terminar la historia de la planta.

Al final, años después, la planta se cierra. La reputación de la empresa queda por los suelos, de hecho cambia de giro y ya no fabrica gases para aires acondicionados y refrigeradores.

Usted que opina ¿El problema fue la prevención, la confianza, qué fue?

Hasta la próxima.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM.

 Opine usted: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

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