PEMEX, este Sexenio: ¡Gasolina y estopa para AMLO!
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PEMEX, este Sexenio: ¡Gasolina y estopa para AMLO!

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PEMEX, este Sexenio: ¡Gasolina y estopa para AMLO!

bulletSi el gobierno de México no desea tener un problema más grave que el que tiene con el desabasto de combustible, hoy debe de prohibir la explotación de petróleo o gas mediante el fracking.

Opinión MTY Desde Texas Javier Amieva
14/01/2019
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Javier AmievaFuente: Cortesía

Estimado lector, en esta ocasión no criticaré acciones del gobierno de México- y no por falta de material, sino por objetividad- y porque, los más interesados en el tema que hoy trato, son las empresas que desean explotar el gas y el petróleo mediante fracking en México y que debemos frenar a toda costa. Esta forma de explotación de hidrocarburos es un proceso altamente contaminante y para que sea económicamente exitoso a nivel país, se requiere de una gran infraestructura, México no cuenta con esta. Por ello, si el gobierno de México no desea tener un problema más grave que el que tiene con el desabasto de gasolina, hoy debe de prohibir la explotación de petróleo o gas mediante el fracking.

El fracking lleva operando unos 12 años a tan solo 100 kilómetros de donde vivo, en Texas, 45 minutos por un carretera supervigilada, pavimentada con un alto mantenimiento otorgado por el departamento de transportación Texas –DOT-, el sitio se llama Cotulla y el área de explotación Eagle Ford Shale cubre cientos de kilómetros cuadrados; y esta área es por mucho, la menos extensa de este tipo de explotación en Texas, en el Oeste y al Norte del estado texano las explotaciones de Midland son monstruosas y han acabado con poblaciones, contaminado tierras y aguas a niveles equiparables a un accidente radioactivo.

En estos 12 años, las inversiones han sido mayúsculas y la infraestructura cuenta con decenas de veces más carreteras y caminos que los que contamos en México. Los equipos de transporte son superiores a los de PEMEX y su sindicato han desplegado últimamente y cuentan con miles de kilómetros de ductos tendidos en Texas, una línea de tren expresa para la industria y una superplanta para licuar y exportar el gas; claramente muy distintas inversiones que en México. Pretender iniciar – o permitir- la explotación de hidrocarburos por estos métodos es, simplemente un suicidio, y más que eso, a mediano plazo un genocidio.

Para abreviar a Usted enlisto algunos de los problemas encontrados por el Texas Tribune y un grupo de científicos y autoridades:

• La producción creciente de hidrocarburos, no ha aumentado los ingresos fiscales locales lo rápido para atender las necesidades; desde vivienda hasta carreteras destrozadas. Las escuelas, los departamentos de policía y los hospitales luchan para retener a los empleados que le son sustraídos por trabajos mejor pagados en el campo petrolífero.

• El estado, a menudo no interviene cuando las operaciones de petróleo y gas contaminan el aire. La contaminación del aire es mayor en los condados del Oeste de Texas que en el resto, y las autoridades están dando a los operadores autorización para quemar mucho más gas natural que lo permitido hace una década.

• El fracking está consumiendo agua a un ritmo insostenible: los operadores de la Cuenca Pérmica- Ambas Midland y Eagle Ford-, usaron ocho veces más agua para perforar en el 2018 que en 2011; las consecuencias finales son desconocidas porque el estado no requiere que las compañías revelen información que permita comprender los riesgos reales del daño.

•Con el boom petrolero, se han erguido edificios, terminales, almacenes y otras instalaciones para gas y petróleo, se han agregado más de 100 empresas explotadoras solo en Texas; aquí, se ha colocado suficiente tubería para extenderse tres veces desde el Atlántico hasta el Pacífico, más de -14 mil kilómetros,- ¡una vuelta a la tierra! en total-, en México esto sería impensable.

Esta gran inversión hará, “muy improbable que podamos reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles –en un futuro cercano-”, aseguró Richard York, sociólogo y científico de la Universidad de Oregon.

Pero Suzanne Franklin, -dice el reporte-, se despierta diario con la nariz llena de sangre seca, su voz llena de polvo y dolores de cabeza que no cesan por los químicos y pululantes en el aire y en el agua; Jim, su esposo también sufre problemas respiratorios.

En 2022, el problema de PEMEX parecería pecata minuta al lado del gran “boom” que le detonaría a AMLO el fracking, y si a eso agregamos la desconfianza que ya ha generado PEMEX en inversionistas extranjeros, lo único que necesitara AMLO será un soplido para encender la estopa; sería bueno que no jugaran con fuego.

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Opine usted: javier.amieva@hispanicinternational.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.