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Pablo de la Peña Sánchez: Balance de poder, esencial para la democracia

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Pablo de la Peña Sánchez: Balance de poder, esencial para la democracia

bullet“Si los hombres fueran ángeles, no sería necesario ningún gobierno. Si el gobierno fuera constituido por ángeles, no se necesitarían controles internos o externos”.-James Madison.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
19/11/2019
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: cortesía

En el mes de febrero de 1788 se publicaba en el estado de Nueva York el ensayo No. 51 titulado “La Estructura del Gobierno debe asegurar los apropiados Pesos y Contrapesos entre sus Diferentes Departamentos”, como parte de una serie de publicaciones con el objetivo de ratificar la nueva Constitución de los Estados Unidos de América.

Estas publicaciones fueron conocidas como “The Federalist Papers” escritas por Alexander Hamilton, James Madison y por John Jay; figuras reconocidas por la historia como “Padres Fundadores” de esa – entonces – nueva nación.

Tales escritos han sido objeto de estudio y debate, a través de la historia, en la mayoría de las naciones cuyos sistemas de gobierno han sido moldeados de manera similar en Repúblicas Democráticas Federales.

Considero pertinente hacer esta referencia ahora porque algunas de las ideas sustantivas derivadas de ese ejercicio de diseño de una nación, han prevalecido hasta nuestros tiempos y particularmente algunas de ellas, creo yo, hacen especial resonancia en nuestros días.

En este citado ensayo No.51, nos dice el autor elocuentemente que, “si los hombres fueran ángeles, no sería necesario ningún gobierno. Si el gobierno fuera constituido por ángeles, no se necesitarían controles internos o externos”. En esta frase, se reconoce que los diferentes departamentos que constituyen un gobierno serán integrados por personas cuyos intereses e inclinaciones individuales podrían subrogar el interés público, y más aún, cuando tales personas tienden a formar parte de facciones, éstas pueden crear estructuras de interés colectivo que pueden estar o no alineadas al real interés público.

Para evitar este potencial desvío del interés público y limitar el ejercicio del poder de un departamento sobre otro, es necesario que cada uno de estos departamentos tenga autoridad suficiente para ser un contrapeso del otro.

En días pasados hemos sido testigos del tono con el que el gobierno de la 4T tocará su melodía estridentemente. La cuestionable elección de la nueva presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la insistencia del presidente de apoderarse de las instituciones que regulan sectores estratégicos en el país, así como cambiar el INE y del TEPJF para garantizar elecciones a modo, merman la posibilidad de tener pesos y contrapesos en el país. Si bien podemos entender ciertos cuestionamientos al funcionamiento eficiente y transparente de las mismas, e incluso aceptar la existencia del manto de la corrupción sobre ellas, creo que la estrategia debería ser esclarecer y modificar más no necesariamente arrebatar ni poseer.

Y por si fuera poco, fuimos testigos también del reconocimiento a Evo Morales como “defensor de la democracia” por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Ante este contexto debemos preguntarnos si queremos seguir avanzando hacia la destrucción del balance de poder – si bien incipiente y con fallas – o bien promovemos la madurez institucional a través de la activa participación ciudadana. Este balance de poderes empezó a ser observable y cuantificable en el sexenio de Fox, y que claramente no existió en la época dorada del PRI; ahora vemos el gran riesgo que asoma el regreso a esa época de plena alineación institucional, a una hegemonía presidencial sin balances, sin pesos ni contrapesos.

Será que aún en nuestros días prevalece el cuestionamiento que hacían Hamilton, Madison y Jay, si como sociedad somos capaces o no de establecer buenos gobiernos que representen el interés público, o si estamos destinados a depender de formas de gobierno impuestos por accidente o por la fuerza.

¿Seremos capaces de demostrar madurez institucional para mantener el deseado balance de poder elemento sine qua non para la sobrevivencia de nuestra democracia?.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.