Pablo de la Peña: La Industria 4.0 y el T-MEC
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Pablo de la Peña: La Industria 4.0 y el T-MEC

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Pablo de la Peña: La Industria 4.0 y el T-MEC

bulletLa implementación de la reforma laboral en México ha sido el punto clave de desacuerdo.

Opinión MTY La política en cifras Pablo de la Peña
17/12/2019
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: cortesía

En días pasados participé en un panel para discutir algunos de los retos que podrá traer al sector productivo lo que conoce como la 4ta revolución industrial – o Industria 4.0.

La primera revolución industrial sabemos que fue motivada por el incremento en la producción de la máquina de vapor, la segunda por la división de trabajo y la producción en masa, la tercera por el uso de tecnologías de información y automatización de la producción, y ahora la cuarta revolución es motivada por sistemas cibernéticos autónomos capaces de adaptar procesos de producción en tiempo real y de manera descentralizada.

Ahora que estamos en la discusión de la firma del T-MEC creo interesante traer este asunto a la reflexión, porque precisamente el tema de la implementación de la reforma laboral en México ha sido el punto clave de discordia entre lo que – al parecer – se acordó el pasado martes 10 de diciembre en Palacio Nacional y la propuesta de ley enviada a la Cámara de Representantes en los Estados Unidos días después.

Si bien, ni los acuerdos de Palacio Nacional ni la propuesta de Ley en la Cámara de Representantes de nuestro vecino del norte hablan específicamente de la Industria 4.0 si creo conveniente reflexionar sobre los retos que traerá esta cuarta revolución industrial sobre el sector laboral.

Como sabemos, en cada una de las anteriores revoluciones industriales ha habido un desplazamiento del empleo por nuevos sistemas productivos basados en tecnología, esto sin duda ha traído un incremento en la productividad de manera importante, pero también hemos visto que las compensaciones salariales no siempre han crecido a la misma velocidad que la productividad.

Un aspecto fundamental que se aprende en economía relacionado a la teoría marginal de la producción y de la utilidad, es precisamente que el precio de los recursos de producción – entiéndase empleo – deberá ser igual a su productividad marginal; sin embargo, claramente esto no ha sucedido y por ello observamos en gran medida una distribución inequitativa del ingreso y de las ganancias del capital.

Ahora con la cuarta revolución industrial enfrentamos el riesgo de continuar acentuando esta disparidad económica, lo que podría ocasionar una mayor presión social en todos los países, no solamente en aquellos en los que nuestro sector exportador depende principalmente de la manufactura, pues el impacto será en todos los sectores económicos y no sólo en el sector industrial.

Para hacer frente a estos riegos yo veo tres estrategias fundamentales que debemos implementar urgentemente.

Uno, con el objetivo de evitar un desplazamiento laboral desproporcionado, debemos de acelerar la educación en nuevas competencias y habilidades tecnológicas en todos los programas profesionales y de educación media superior; los jóvenes que se encuentran en los niveles de secundaria, media superior y superior, vendrán a reemplazar en los próximos 10 años a cerca del 25 por ciento de la fuerza laboral actual, si estos jóvenes no cuentan con nuevas habilidades y competencias, serán desplazados por la nueva tecnología.

Dos, al mismo tiempo debemos acelerar la capacitación para la vida y el trabajo de quienes actualmente se encuentran en el mercado laboral, de esta manera podremos alargar su permanencia en el sector productivo.

Y tres, debemos hacer cambios sustanciales en nuestras leyes laborales, para asegurar se atiendan eficientemente y con modernidad, la inclusión, la protección y la justicia social, independientemente de que se firme T-MEC o no.

De no hacer lo anterior, me temo que estaremos condenando nuestro capital humano por generaciones.

Opine usted: ppenia@tec.mx

El autor es Decano Asociado de Educación Continua de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.