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Olga Sánchez y el voto

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Olga Sánchez y el voto

bulletEn el mensaje que ofreció al pleno del Congreso del Estado, le dio un matiz nuevo a la cronología del voto femenino en el país.

Opinión MTY La Propia Política Sara Lozano
17/10/2018
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La Propia Política Sara Lozano Fuente: Cortesía

Inevitable hablar sobre la celebración de los 65 años que llevamos las mujeres votando. Un 17 de octubre, pero de 1953 por primera vez las mujeres votaron en México para todos los cargos propuestos.

No se debe perder la perspectiva que propuso Olga Sánchez Cordero a esta conmemoración. Empezó por anticipar que en evento previo había declarado estar a favor de la vida sin penalizar a las mujeres ni exponerlas a la clandestinidad, palabras más o menos.

En el mensaje que ofreció al pleno del Congreso del Estado, le dio un matiz nuevo a la cronología del voto femenino en el país. La actual senadora habló todo el tiempo de los derechos de las mujeres para ser derechos humanos, del derecho de nosotras a tener derechos. Esta forma de sintetizar el problema que tenemos con el machismo me remontó a ese sentimiento de incredulidad e indignación que sobrecoge al conocer las condiciones de sometimiento y crueldad contra personas esclavizadas por guerras, por religión, por comercio. El debate central en la película La Misión, este cuestionamiento sobre si el aborigen latinoamericano tenía un alma o no.

Sorprende y aterra pensar que hace pocos siglos una persona podía ser brutalmente sometida sólo por su color de piel o su creencia. Los documentos de esa época nos dejan comprender los valores vigentes de las sociedades medievales en Europa y del periodo de la conquista en América Latina. Una ceguera originada en dogmas religiosos y promovida por intereses económicos, pero al final una ceguera asumida por el bando ganador y el sometimiento de los perdedores después de varias generaciones.

Y Olga seguía exponiendo la cronología de esta ceguera social en donde la opresión está justificada en cuanto no se cumple un rol, un rol que la ceguera social asume por el sexo, y que sigue considerándose cierto, lógico y moral. Anécdotas narradas a la luz de la indignación que provoca la irracionalidad de los argumentos, como el que las mujeres no debían votar porque su decisión estaría influencia por algún cura. También argumentos de mujeres donde evidenciaban al sistema igualitario para las obligaciones y diferenciado para los derechos y la negación, siempre de los varones en posición de poder, apelando a la función biológica reproductiva y doméstica de las mujeres.

Olga será pronto una secretaria de gobierno, la primera en la historia mexicana, así como fue la primera notaria por oposición y precursora de espacios para todas las generaciones que les seguimos. “Trabajaré por los derechos de las mujeres hasta el último día de mi vida” en una voz nítida, una seguridad bragada, una calma que trasmite certeza. Fue un homenaje emotivo, una celebración poco festiva porque la cronología a la luz de sus palabras reveló que se siguen celebrando paliativos, avances y mejoras, pero lejos de extirpar aun la esclavitud que sigue tatuada en los valores morales de hoy.

La autora es Consejera Electoral en el estado de Nuevo León y promotora del cambio cultural a través de la Educación Cívica y la Participación Ciudadana.

Opine usted: loalsara@yahoo.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.