Miguel Moreno Tripp: El experimento
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Miguel Moreno Tripp: El experimento

COMPARTIR

···
menu-trigger

Miguel Moreno Tripp: El experimento

bulletLas tasas negativas se implementaron como una medida para reactivar la economía.

Opinión MTY Wiki-Lítico Miguel Moreno Tripp
23/12/2019
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Miguel Moreno Tripp
Miguel Moreno TrippFuente: Cortesía

Hace 10 años hubiera sido impensable pensar en tasas de interés negativas. Es contraintuitivo el pensar que puedo pedir prestado y que me van a pagar por hacer eso.

De acuerdo al CFA, las tasas de interés se pueden analizar de distintas maneras. Una es como compensación por el uso del dinero; otra es como tasa de descuento para hacer equivalentes flujos de efectivo en el tiempo, como lo es el traer a valor presente flujos de efectivo futuros. También como un costo de oportunidad para decidir entre alternativas, entre otras.

Por la misma construcción de una tasa de interés, se intuye que no podría ser negativa. Si alguien me prestara, por ejemplo, mil pesos a pagar en un año, me solicitaría una compensación de al menos la inflación ya que el poder adquisitivo de la moneda no sería el mismo hoy que un año después.

El posponer el consumo tiene un costo. Hoy, hoy, hoy (¿se acuerda?) yo voy a disfrutar de lo que vaya a hacer con ese dinero pero quien me lo prestó, no, hasta que se lo regrese.

Debo no niego, pago no tengo. O lo que es lo mismo, quien presta va a pedir una compensación por el riesgo de contraparte. Entre una persona física y una persona moral, normalmente tiene más riesgo la primera. Inclusive a nivel país hay distintos riesgos en lo que sería el riesgo país.

Todos los elementos anteriores representarán un costo a cargo de quien pida dinero, por lo que no solo gratis, sino que tasas negativas, no hace sentido.

Los bancos centrales tradicionalmente tenían cuatro “armas” para la ejecución de la política monetaria: el encaje legal, las tasas de descuento, las operaciones de mercado abierto y lo que se conocía como pactos de caballeros. En México se descartó el encaje legal y llegamos a contar con “el corto” que se sustituyo por la tasa objetivo, mecanismo que actualmente está vigente. En otros países se implementó el denominado quantitativeeasing o expansión cuantitativa pero no en nuestro país. Todo para controlar la inflación, dependiendo del mandato de cada banco central. Sin embargo, las tasas negativas se implementaron como una medida para reactivar la economía.

Esta semana el Riskbank -banco central sueco- decidió terminar con lo que para muchos fue un experimento. El mismo que Paul Kruguer denominó a dicho experimento una política “sadomonetarista”. Ya con eso nos deja ver la gravedad de la medida.

Suecia fue uno de los primeros bancos centrales en implementar esta medida hace cinco años y ahora será un laboratorio viviente para probar como les va a los bancos centrales una vez que se quieran salir.

A pesar de que no se lograría un crecimiento económico importante, los niveles de inflación ya se encuentran en su nivel objetivo. Pero, ojo, estaban por debajo de su meta de inflación del dos por ciento.

¿Qué se aprendió? Quizá es muy pronto para sacar conclusiones pero las contras estaban del lado del inversionista ya que, como comentamos al principio, no puede haber “free lunch”.

México no pudiera haber entrado a este escenario. Nuestro tema es el riesgo país. Si consideramos que la tasa neutral es la suma de la inflación más el crecimiento, estaremos hablando de un tres por ciento más un dos por ciento y sin embargo la tasa objetivo está en 7.25 por ciento ya con el último recorte. Así que podríamos pensar en que el diferencial no es otra cosa que el precio de las acciones y omisiones del país. Nos ha salido muy caro.

Le deseo lo mejor para estas fiestas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.