Marco A. Valtier: ¿Es el nuevo T-MEC el antídoto para la recesión?
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Marco A. Valtier: ¿Es el nuevo T-MEC el antídoto para la recesión?

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Marco A. Valtier: ¿Es el nuevo T-MEC el antídoto para la recesión?

bulletAunque se había querido ocultar se confirma que la economía mexicana se encuentra en recesión.

Opinión MTY Comentario ECONÓMICO MARCO ANTONIO PÉREZ
26/02/2020
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El día de ayer, 25 de Febrero de 2020, el INEGI publicó el reporte definitivo del crecimiento del Producto Interno Bruto para 2019, y vino a confirmar lo que ya se había adelantado en su reporte preliminar, en el sentido de que la Economía Mexicana se encuentra en RECESIÓN, con crecimiento NEGATIVO de – 0.1 por ciento, realidad que se había querido ocultar en reportes trimestrales previos, manipulando estimaciones del Deflactor Implícito del PIB, así como de “proyecciones” a modo, sin embargo, la terca realidad termina por imponerse.

Resulta particularmente relevante que la actividad económica que se reporta para el cuarto y último trimestre del año pasado, es de MENOS 0.4 por ciento, con respecto al mismo trimestre del año anterior, lo que agudiza la tendencia a la baja.

También es importante destacar que, a diferencia del comercio al menudeo, el cual creció 2.7 por ciento el año pasado, (apuntalado por la derrama económica a ninis y a adultos mayores) habrá de debilitarse próximamente, primero, porque los apoyos ya llegaron a su límite, y segundo, porque el comercio al por mayor, que es un indicador adelantado del comercio al menudeo, se contrajo en 5.7 por ciento en el cuarto trimestre del año pasado, promediando un MENOS 3.2 por ciento para el año en su conjunto.

En lo personal, considero que la naturaleza o el origen de esta nueva Recesión Económica, NO se explica por la coyuntura del primer año de gobierno, ni por factores externos, sino por las políticas y las acciones implementadas por el actual régimen, que han afectado la confianza del inversionista nacional, desde la cancelación del nuevo aeropuerto, como la eliminación de las rondas petroleras y las subastas eléctricas, el litigio del contrato de los ductos de gas natural, la reversa a la reforma educativa, la eliminación de las zonas económica especiales, y la eliminación de los apoyos al campo y a la construcción de vivienda de interés social.

Por otro lado, un puñado de maestros bloquea vías de ferrocarril y nuestras autoridades muestran indiferencia y complacencia, causando pérdidas económicas que el gobierno no indemniza, el crimen organizado asola el País y se ponen en libertad a delincuentes capturados, ya sea por la propia Guardia Nacional, (con autorización del Ejecutivo Federal) o si no por los Jueces, mandando señales inequívocas a la población, de quien realmente manda en este País, lo que sin duda gravita negativamente en el ánimo de los inversionistas.

Por otro lado, si analizamos el Presupuesto de Egresos aprobado por los Diputados para 2020, se tiene que la Inversión Física Presupuestal sigue decreciendo en términos reales, lo cual no abona a la eventual recuperación del crecimiento económico, mientras que las iniciativas de reforma al “Outsourcing” y los pretendidos aumentos a los salarios caídos, en casos de huelgas, tienen aún más nerviosos a los empresarios, esto en adición a la nueva Ley de Extinción de dominio, la cual atenta contra el patrimonio de todos los ciudadanos, así como reformas que permiten a las autoridades encarcelar contribuyentes aún antes de haber sido declarados culpables.

Ahora bien, pasando al tema del nuevo T-MEC, el cual ha sido bastante elogiado por los medios y se estima que pueda contribuir a incrementar la actividad económica nacional, principalmente la exportadora, la verdad, se puede catalogar más como de buenos deseos, que de expectativa real.

Son los Estados Unidos quienes nos OBLIGAN a renegociar, y a diferencia de México, ellos llegan a la mesa de negociaciones con un ambicioso pliego petitorio, por lo que se podría decir que nuestro papel se limitó al control de daños y a reducir en lo posible sus pretensiones, más que a conseguir nuevos beneficios para México.

Por otro lado, contiene disposiciones ajenas a lo que es un Tratado “comercial”, y lo negociado parece más una Carta de Intención con el Fondo Monetario Internacional, ya que incluye disposiciones de política cambiaria, de salarios a trabajadores de la industria automotriz, prohibiciones para firmar tratados con Países como China, y considerando los anexos adicionales de última hora, hasta la obligación de recibir “Observadores” laborales, so pena de ser sancionados con aranceles.

Sin duda, las nuevas exigencias de contenido regional para la industria automotriz, así como el pretendido 70 por ciento de acero regional, podrían traducirse en ventanas de oportunidad para fabricar en México mayor contenido nacional, pero como lo señaló Eduardo Solís, anterior Presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, “EL RETO ES ENORME”.

Finalmente, si consideramos la intención ya externada por la actual administración, de regresar a los esquemas monopólicos en el sector energético, para PEMEX y CFE, (este último produciendo energía eléctrica con Carbón) sin duda NO son buenas noticias para la economía nacional, ya que para poder ser competitivos con el exterior, requerimos de insumos energéticos de buena calidad y a aprecios competitivos internacionalmente.

De tal suerte, si bien el nuevo T-MEC aporta certidumbre y algunas nuevas oportunidades, en mi opinión, no vendrá a cambiar de manera significativa el escenario económico nacional.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.