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Marco A. Pérez: ¿Puede la menor tasa de interés reactivar la inversión privada?

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Marco A. Pérez: ¿Puede la menor tasa de interés reactivar la inversión privada?

bulletEs el propio sector público el que ha detenido las inversiones privadas en el sector energético, al cancelar las rondas petroleras y las subastas eléctricas que estaban programadas.

Opinión MTY MARCO A. PÉREZ VALTIER
19/11/2019
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Marco Pérez Valtier
Marco Pérez ValtierFuente: Féliz Vásquez

Los fundamentos económicos que asocian una menor tasa de interés (costo del dinero) con una mayor inversión privada, se basan en que a menor costo del financiamiento, más proyectos de inversión pueden ser rentables, por lo que los inversionistas reaccionan positivamente a este estímulo monetario.

Sin embargo, esta relación entre menores tasas de interés y mayor inversión privada, supone que existen expectativas favorables en el ambiente de negocios, por lo que reducir el costo del dinero puede estimular la inversión productiva.

La realidad, en el caso de nuestra economía, es que no solo el alto costo del dinero es el factor que inhibe la inversión privada, sino las inciertas expectativas que existen sobre la marcha futura de la economía, las cuales iniciaron su deterioro aún antes de que arrancara oficialmente le nuevo gobierno, con la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

Por otro lado, es el propio sector público el que ha detenido las inversiones privadas en el sector energético, al cancelar las rondas petroleras y las subastas eléctricas que estaban programadas, y peor aún, en el caso de los ductos de gas natural, el litigar contratos ya firmados, manda una señal negativa para la tranquilidad de los inversionistas.

En el caso de la inversión privada en vivienda de interés social, el cancelar el programa de subsidios para la adquisición de vivienda nueva, ocasionó una caída vertical en el sector de la construcción, el cual también está siendo afectado negativamente por la reforma impositiva que restringe los beneficios fiscales para las inversiones en Fideicomisos de Bienes Raíces (FIBRAS).

Otro impacto negativo en la inversión, asociado a la reforma fiscal para 2020, es la restricción impuesta a los transportistas, en el sentido de que para beneficiarse de los estímulos fiscales del IEPS, en la adquisición de diesel, sus ingresos acumulables no pueden exceder de 60 millones de pesos, lo que deja fuera de este beneficio a los grandes transportistas, lo cual reducirá sus utilidades y sus futuras ampliaciones.

No hay que olvidar que la primera fuente de financiamiento para el sector privado, es la reinversión de utilidades, por lo que al reducirse o eliminarse la rentabilidad de las empresas, se complica consecuentemente, la materialización de nuevos proyectos de inversión.

En el caso de las importaciones de bienes de capital, el nulo crecimiento de la economía es el responsable de que crezcan a tasa negativa, y no solo de las importaciones de bienes de capital, sino en general, al detenerse el crecimiento económico, se detienen también las nuevas inversiones, ya que nadie produce lo que no va a vender.

Si a eso le sumamos que la Inversión Física Presupuestal del Sector Público Federal está decreciendo en 2019 y se programa que también en 2020 sea inferior en términos reales, lo que tenemos es un problema estructural, y no de alto costo del dinero.

En consecuencia, las menores tasas de interés que está implementando el Banco de México, en concordancia con la menor inflación registrada, si bien se traducirán en un menor costo del dinero, no se espera que sean un factor que estimule a la inversión privada, ya que su atonía y desaceleración, está asociada a otros factores que la afectan.

Los inversionistas privados, además de las inciertas expectativas que tienen sobre el futuro económico, tienen plena certeza de que no aprueban las medidas y las acciones gubernamentales, por lo que el mayor freno a la inversión privada se percibe más estructural y de raíces más profundas, que solo el costo del dinero.

Es decir, las recientes reducciones a la tasa de interés que ha realizado el Banco de México, así como las que pudiera instrumentar antes de que termine este año, se estima que no se traducirán en una mayor inversión productiva del sector privado.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.