Marco A. Pérez: Apoyos financieros y viabilidad económica de los negocios
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Marco A. Pérez: Apoyos financieros y viabilidad económica de los negocios

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Marco A. Pérez: Apoyos financieros y viabilidad económica de los negocios

bulletEl gobierno federal, como el sector privado, están instrumentando programas de apoyo crediticio a los empresarios afectados por la emergencia sanitaria.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez Valtier
06/05/2020
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Marco Pérez Valtier
Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

Cuando un negocio enfrenta un problema financiero transitorio, o eventual, la disponibilidad de un financiamiento para enfrentar la contingencia, es realmente lo mejor que le puede pasar al empresario, ya que tendría la liquidez que necesita para solventar los gastos o la pérdida momentánea, sin mayores contratiempos.

Una vez que las condiciones económicas adversas desaparecen, y vuelven las ventas y las utilidades, el negocio generará los recursos necesarios para pagar el crédito, y la problemática económica sería eliminada sin contratiempos.

De aquí, que tanto el gobierno federal, como el sector privado, están instrumentando programas de apoyo crediticio a los empresarios afectados por la emergencia sanitaria, en particular, a aquellos que han tenido que interrumpir sus operaciones, y se les ha conminado a seguir pagando la nómina completa a sus trabajadores, así como con el entero de sus correspondientes contribuciones.

Por parte del gobierno federal, los apoyos los establecieron en solo $25 mil pesos, buscando llegar al mayor número posible de micro empresarios, sin embargo, para quienes tienen que pagar renta, y cuentan con uno o dos trabajadores, este apoyo es francamente insuficiente, y no les alcanzaría para solventar los gastos asociados a un negocio cerrado, por casi dos meses, con cero ingresos por ventas.

Sin embargo, aún y cuando se pudiera acceder a un crédito mayor, de tal suerte que el empresario pudiera garantizar el pago de todos sus compromisos, a un costo razonable, la pregunta relevante que tienen que hacerse los dueños de los negocios, es si sus ventas, y por ende sus ingresos, volverán a los niveles previos a la crisis, de manera relativamente rápida y segura, ya que de eso depende la viabilidad financiera del negocio.

Es decir, si ahora a los costos normales de operación del negocio, habrá que sumarle la carga financiera adquirida por el crédito contratado, la rentabilidad neta se verá disminuida mientras se liquida el pasivo, por lo que es de suma importancia estar razonablemente seguros de que nuestra clientela volverá a nuestro negocio tan pronto reanudemos operaciones.

La interrogante que se plantea, entonces, es saber si nuestros clientes se vieron afectados en sus empleos, o en sus ingresos, y si van a poder reanudar sus compras o sus consumos habituales en nuestro establecimiento, una vez que volvamos a operar.

Esto es relevante, porque la Secretaría del Trabajo reportó que en tan solo las tres primeras semanas del cierre de negocios con actividades no esenciales, se perdieron la totalidad de los empleos formales generados durante 2019, por lo que una estimación lineal de este efecto, nos llevaría a proyectar una pérdida de un millón de empleos si el cierre se prolonga hasta finales del presente mes de Mayo.

La implicación de esta pérdida de empleos formales, es que conduce a una reducción en el consumo privado, y nuestro negocio podría verse afectado por esta baja en el consumo, por lo que no se tendría garantizada la recuperación de las ventas, y de los ingresos, por el solo hecho de reabrir nuestro negocio.

Obviamente, esto nos podría llevar a la falta de recursos para honorar nuestros créditos, o incluso a situaciones de pérdidas de operación, que hicieran inviable nuestro negocio, y tuviéramos que cerrar definitivamente.

Situación similar pueden enfrentar los trabajadores que perdieron su empleo, y que están gozando de los beneficios ofrecidos por los bancos, de diferir sus pagos en créditos automotrices, hipotecarios, y de tarjetas de crédito, aunque generando sus respectivos intereses, que serán capitalizados, por lo que aumentarán sus adeudos, y terminado el plazo de gracia, no tendrán un salario que les permita reiniciar sus pagos, y entrarían en mora.

Es decir, el problema de oferta, (producción reducida) podría pasar a un problema de demanda (menor consumo) y luego a un problema bancario de cartera vencida.

El corolario es que no basta con la disponibilidad de créditos de liquidez para sortear la crisis del cierre obligado de operaciones, sino que, una vez autorizado el reinicio de operaciones, se puedan restablecer, relativamente rápido, los niveles de ventas y de consumos previos a la crisis, que nos proporcionen los ingresos requeridos para operar con utilidades.

Ciertamente que, mientras más se prolongue el cierre de operaciones, la probabilidad de recuperar las ventas y los ingresos previos a la crisis, se reduce irremediablemente, de aquí la importancia de incorporar y de ponderar el costo del daño económico, además del impacto y las repercusiones en la salud.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.