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Luis Treviño: La ciber pelea del siglo: “influencers” vs. opinión pública

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Luis Treviño: La ciber pelea del siglo: “influencers” vs. opinión pública

bulletLos "influencers" reciben dinero por grabarse en sus celulares diciendo puras banalidades.

Opinión MTY Luis Treviño Chapa
16/10/2019
Actualización 16/10/2019 - 10:35
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 Luis Treviño Chapa
Luis Treviño ChapaFuente: Cortesía

Señoras y señores, damas y caballeros. Tenemos el agrado de presentarles una de las batallas más polémicas de la mercadotecnia digital de los últimos tiempos. Lucharán por ocho rounds “la opinión pública” que se enfrentará mano a mano contra “los ínfluencers”; esas personas que se están haciendo famosas por grabar contenido en sus celulares. ¡Que comience la pelea!

Primer round. ¿A poco no? En más de una de nuestras reuniones sociales hemos escuchado de “la opinión pública” alguna conversación como la siguiente: “¿Qué rollo con las disque “influencers”? Les pagan por no hacer nada. Lo único que hacen es grabarse en su celular diciendo puras banalidades. Sólo por hacer eso, quieren cobrarles a las marcas un dineral mientras uno se parte el lomo trabajando de verdad.”

Segundo round. Siguiendo con el ataque a estos personajes comento que, hace poco, un grupo de estudiantes de la carrera de mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey se quejó públicamente por el hecho de que una “influencer” sería parte de los ponentes en uno de sus eventos. Se les hacía absurdo invitar a una persona cuyo mérito en la vida ha sido subir imágenes y videos de ella misma al ciberespacio.

Tercer round: ¿Sabías que Facebook y otras redes sociales nos están cambiando sus algoritmos? Antes las marcas podían lograr muy buenos resultados de manera gratuita, pero ahora es más difícil llamar la atención de manera orgánica o incluso pagando. Como consecuencia, muchas empresas se topan con pared pues, por más anuncios que se suban, el número de seguidores permanece igual.

Cuarto round: Justo cuando se acerca el “knockout”, el oponente se defiende. Para que las empresas puedan sobreponerse a las barreras de estos algoritmos, contratar a “influencers” cada vez se vuelve más común, ya que cuentan con grandes audiencias. Guste o no, a la fecha que se publica esta columna, realizar campañas de comunicación con ellos es de las estrategias más efectivas que existen para aumentar el número de seguidores y ventas en algunas redes. Según Business Insider, cuatro de cinco marcas reconocidas trabajan con ellos y estiman que se invertirán hasta 15 billones de dólares en campañas de este tipo para el año 2022.

Quinto round: Esta nueva moda nos tomó desprevenidos. ¿Cómo sucedió? Lo explico: antes, durante nuestro tiempo libre, gran parte de nuestra atención estaba destinada a la T.V., pero fue substituida por nuestro celular, que se ha convertido en nuestro televisor portátil. Ahora, en lugar de ver programas, estamos viendo perfiles de personas y sus historias en las redes sociales. De ser así, entonces podemos considerar que los “influencers” toman el rol de un canal de televisión, donde ver su contenido es como ver su programación (incluyendo anuncios publicitarios).

Sexto round: Si los “influencers” son un canal de televisión y a la gente no gusta la superficialidad, pueden hacer lo mismo que yo hago con las Kardashians. Para mí, aguantar su programa es un calvario, pero el hecho de que no me guste, no significa que no sean exitosas (Kim tiene más de 200 millones de seguidores en las redes). Afortunadamente existe un control remoto y si no me gusta algo, lo resuelvo apretando un botón. Lo mismo puede hacerse en las redes sociales.

Séptimo round: Aunque no se vea en la superficie, ser “influencer” tiene sus complicaciones. Cuando las marcas las contratan, estas esperan resultados concretos de su colaboración para así justificar el gasto, lo cual les genera una presión y compromiso por crear contenido relevante y ser efectivos en sus mensajes. Además, como sus vidas son un aparador, viven bajo el escrutinio público. Cuentan con seguidores de todo tipo y también les toca tener su ración de “haters” que los inundan de comentarios despectivos. Existen incluso versiones de tipo “TV y Novelas” para “influencers”, donde se mofan de ellos con humor negro, llegando hasta burlarse de sus hijos y seres queridos. No todo es miel sobre hojuelas.

Octavo round: No todos son Kardashians. Hay algunas cuentas cuyo contenido es muy relevante. La comunicóloga regia Tania Rendon (@taniarendon), por ejemplo, inspira a las mujeres a emprender y superarse. Priscila Elizondo (@likepriscila) ayuda a las madres en sus 40’s a ser la mejor versión de ellas mismas, mientras atraviesan por su “midlife crisis”. Andrea Flores (@andrea_florestv), nos ha llevado por su ejemplar recorrido para superar el cáncer poniendo la mejor cara. Todas ellas, entre otras más, han inspirado de alguna forma positiva a sus seguidores.

Veredicto de los Jueces: Es comprensible que exista molestia generalizada sobre la frivolidad que prevalece en las redes sociales, pero esto ha existido siempre; en las artes, el cine y la televisión. Además, no podemos negar que también hay mucho contenido positivo. Tal vez, lo mejor sea bajarse del ring y aceptar que los “influencers” ya no son una simple moda, sino un arma muy efectiva para la nueva mercadotecnia. Tomemos esta tendencia tal y como es; aceptando su relevancia y que existe contenido tanto bueno como malo donde, si hay algún personaje que no guste, siempre tendremos la opción de “knockearlos” dándoles “unfollow” con el simple hecho de apretar un botón.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.