Luis Treviño Chapa: Fracasos con buen humor
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Luis Treviño Chapa: Fracasos con buen humor

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Luis Treviño Chapa: Fracasos con buen humor

bulletLo que debes saber antes de lanzar un nuevo producto.

Opinión MTY Luis Treviño Chapa
22/01/2020
Actualización 23/01/2020 - 8:42
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 Luis Treviño Chapa
Luis Treviño ChapaFuente: Cortesía

¿Has notado que las modas duran menos que antes? Fuera de algunas excepciones, si una canción, una serie de T.V. o un restaurante se hacen populares, en poco tiempo dejan de serlo. A principios de este milenio, una película podía permanecer varios meses en el cine. Ahora, hasta la más taquillera dura unas cuantas semanas. Lo vemos hasta en nuestra vida personal. Si hoy mandas un meme por Whastapp con un tema actual (como el de la rifa del avión presidencial), es probable que a muchos de tus contactos les causará gracia. Pero si lo envías una semana después, seguro te reclamarán exclamando que “ya es viejo”.

Pero, ¿porqué las modas son ahora más pasajeras? ¿Acaso nos hemos convertido en una humanidad insaciable condenada a que nada lo tenga satisfecha? Tal vez, pero antes de meternos en dramas existenciales, revisemos varios factores que lo han provocado.

Empresas como Zara y H&M, están acelerando el modo en el que lanzan sus productos. Con su estrategia de “fast fashion”, nos han acostumbrado a borrar las líneas de los lanzamientos de temporada (primavera, verano, otoño e invierno), pues sus nuevos estilos los presentan de manera constante durante todo el año.

Además, la enorme abundancia de productos, servicios y contenido que se incorporan continuamente en los supermercados, tiendas, servicios de “streaming” y redes sociales, provoca que la gente se acostumbre a ver novedades por todas partes.

También entra en juego el cambio en los estilos de vida. De pronto surgen tendencias como el veganismo, el consumo de productos naturales u orgánicos que modifican el escenario comercial. Coca Cola Company, por ejemplo, en su afán por adaptarse a las nuevas corrientes, ha creado o adquirido más de tres mil 500 bebidas y 500 marcas de refrescos de cola, jugos, agua y té (llevaría casi nueve años tomar cada una de ellas).

Para estar en la pelea, es necesario crear novedades de manera constante. Lo malo es que no todos estamos preparados para lo que esto implica. La revista Inc. nos recuerda que el 95 por ciento de los nuevos productos que salen al mercado fracasan, por lo tanto, lo más probable es que esa idea que quieres lanzar al mercado vaya a fracasar (no es que no crea en ti, es por probabilidad estadística). Pero “el fracaso” no es el dilema. El problema más bien está en el costo que implica fracasar.

Cuando se lanza algo nuevo hay riesgo de por medio, pues existe incertidumbre de tener éxito. Entre mayor ambición, mayor el peligro. Con un mal resultado, no sólo se rompen sueños, sino que se puede perder mucho dinero y hasta el empleo.

Para evitar los estragos de la derrota hay que abordar los fracasos de otra forma y minimizar su impacto. Una manera efectiva es creando una cultura de experimentación donde desechemos esa idea de querer hacer todo perfecto a la primera. Un ejemplo de esto sugiere seguir la metodología popularizada por Eric Ries y otros residentes de Silicon Valley, conocida como “minimum viable product”. Se basa en lanzar pruebas de productos lo suficientemente buenos, pero “imperfectos”, para que no sean muy costosos. Esto permite minimizar las complicaciones y tener retroalimentación del consumidor. Casos exitosos de este método han sido Airbnb y Dropbox. Pero para ilustrar mejor lo que quiero decir, prefiero utilizar un ejemplo inusual; me refiero a Chris Rock.

Cris Rock, es uno de los comediantes más famosos de nuestra época. Ha aparecido en decenas de series, películas y espectáculos. Al ver unos de sus “shows”, es innegable asombrarte por la forma perfecta en la que conduce cada una de sus cómicas historias.

Pero hasta en la comedia hay periodos de pruebas y lo que pocos saben es que Chris es un experimentador profesional. Antes de llenar teatros y ser televisado en importantes cadenas, el comediante aparece de manera gratuita en pequeños bares desconocidos. Pero ¿por qué alguien de tanta fama se toma el tiempo para hacer esto? Por un motivo muy particular; para probar sus chistes nuevos (los cuales, por cierto, algunos son muy malos). A la hora de presentarse en estos lugares, Chris Rock va percibiendo a lo que responde favorablemente la audiencia con risas y cuando el silencio evidencia sus fracasos. Así es como prueba tras prueba, va recopilando sus mejores aciertos para posteriormente integrarlos a su “set” de chistes. Para cuando vemos uno de sus “stand ups” en HBO, su show ya está “a prueba de balas”.

Así es como hay que abordar los experimentos; como pequeños riesgos. Esto nos ayudará a tener descubrimientos durante las pruebas y hacer ajustes para aumentar las probabilidades de éxito del nuevo proyecto sin pasar por una catástrofe. Y si ultimadamente nos topamos con un fracaso, al menos podremos verlo como lo hace Chris Rock, con algo de buen humor.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.