¿Límites al crecimiento?
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¿Límites al crecimiento?

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¿Límites al crecimiento?

bulletEstamos presenciando la sexta extinción masiva de flora y fauna en la historia mundial, esta vez causado por nuestras acciones.

Opinión MTY tecnológico de monterrey Harmen Simons
24/12/2018
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La pregunta con que empiezo esta opinión no es original. Hace referencia a un famoso informe del “Club of Rome” publicado en la década de los años setenta en el cual se expresó la preocupación por el rápido agotamiento de los recursos no-renovables y el futuro de la humanidad. Tampoco fue la primera vez que se hizo esta inquietante pregunta. Por ejemplo, Thomas R. Malthus ya en el siglo dieciocho lanzó la advertencia que la población crecía a mayor velocidad que la producción agraria necesaria para alimentarla. Inevitablemente dicho desbalance, se corregiría mediante hambrunas, enfermedades y guerras. Hoy en día sabemos mejor. Los recursos no-renovables no solo no se agotan sino parecen crecer: Estados Unidos es ahora un gran productor de petróleo.

La razón es clara y puede ilustrarse concisamente mediante una relación sencilla y, ciertamente, sobre-simplificada: P ¸ R = T ¸ C, o sea, la relación Población / Recursos, es directamente proporcional a la relación de T (tecnología) con el Consumo per cápita. Para Malthus, el rápido crecimiento poblacional aunado con una cantidad de recursos, en este caso tierra cultivable, fija, resultaría en un inevitable descenso en el consumo de alimentos. El informe del Club de Roma apuntaba no solo al crecimiento poblacional sino también al desenfrenado consumo de los recursos no-renovables lo cual iba a conducir a su pronto agotamiento. En ambos casos el desarrollo tecnológico (T), impulsado por la “mano invisible” del mercado y los avances científicos, no solo evitaron las calamidades previstas sino el aumento poblacional ha sido acompañado con un crecimiento de la clase media—y con eso, su nivel de consumo—a nivel mundial también. La temida escasez no se materializó.

El papel del ingenio humano y su manifestación más visible, la tecnología, ya ha sido enfatizado desde hace décadas. Por consiguiente, estando inmersos en la Cuarta Revolución Industrial basada en sensores, sistemas digitales, robots y, en general sistemas y dispositivos interconectados que nos permiten ser más eficientes, más veloces y desperdiciando menos recursos, la respuesta a la pregunta anterior parece ser un contundente: “The sky is the limit”.

Sin embargo, existen—en mi opinión—poderosas razones para moderar nuestro optimismo y no esperar que la tecnología nos sacará siempre y—sobre todo—oportunamente de apuros.

Primero, los grandes recursos globales como son los océanos, la atmosfera y el sistema climática que depende de ellos, no tienen derechos de propiedad que regulan su acceso y uso prudente. Con dichos recursos no funciona la famosa mano invisible que expresa la capacidad de una economía de mercado en obtener automáticamente el máximo bienestar social a través de la búsqueda del propio interés de los individuos. Todo lo contrario, los usuarios individuales (naciones) persiguiendo su propio interés, actúan en contra del bien común, es decir, tienden a agotar y/o contaminar dicho recurso a través de sus acciones colectivas.

En segundo lugar, ya estamos sintiendo los efectos negativos de la explotación y transformación a gran escala de nuestros recursos, es decir, ya llegamos muy tarde y con pocos avances. Mucho daño ya se hizo y, es en parte, irreversible. Un ejemplo es la biodiversidad. Estamos presenciando la sexta extinción masiva de flora y fauna en la historia mundial, esta vez causado por nuestras acciones. No es coincidencia que estamos etiquetando a nuestra época el antropoceno.

Tercero, en un sistema complejo e interconectado como nuestro planeta, cambios radicales y choques pueden propagarse por el sistema de una manera impredecible, y, por ende, difícil de contrarrestar. Eventos que parecen ser meramente locales pueden ser el catalizador de crises globales. La caída de Lehman Brothers, es un ejemplo perfecto.

Finalmente, la tecnología que permite la comunicación instantánea también permite la polarización de opiniones mediante “fake news” y “echo chambers”. Es evidente la falta de liderazgo internacional; parece que las fuerzas del conservadurismo autoritario, cuestionando las instituciones multilaterales, están creciendo justo cuando necesitamos unirnos para combatir los problemas globales que ya están causando flujos masivos de refugiados que, a su vez, empeoran los conflictos nacionales e internacionales. No dudo que eventualmente saldremos victoriosos, pero me pregunto, ¿A qué precio?

El autor es profesor del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey.

Opine usted: hsimons@itesm.mxo

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.