Las madres de la patria nuestra
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Las madres de la patria nuestra

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Las madres de la patria nuestra

Se ha preguntado alguna vez acerca de las mujeres que le rodean, ¿Están ellas empoderadas? Su compañera, su pareja, su esposa, sus hijas, sus hermanas: ¿están ellas empoderadas?.

Opinión MTY REFLEJO INTERIOR Hiram Peón Lara
09/04/2019
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Hiram Peón Lara.
Hiram Peón Lara.Fuente: Cortesía

¿Cómo es vivir con una mujer empoderada? Para empezar una mujer empoderada no se cuestiona a sí misma, no se pregunta si tiene el poder para hacer algo, ni se limita por la fuerza que se pudiera requerir, tampoco duda de su conocimiento, ni duda de su capacidad; vamos solo va y lo hace, solo va y lo declara o lo toma.

Es bonito el escenario, ¿verdad?

Usted, estimado lector, se ha preguntado alguna vez acerca de las mujeres que le rodean, ¿Están ellas empoderadas? Su compañera, su pareja, su esposa, sus hijas, sus hermanas: ¿están ellas empoderadas?.

Y que tal en su trabajo, sus superiores, ¿son mujeres? Y sus subordinados ¿son mujeres?.

Y usted, lectora de mis letras no tan cotidianas ¿Se siente empoderada? En su trabajo, cualquiera que éste sea ¿Se siente empoderada? Usted viajante del metro de monterrey ¿Se siente respetada? Usted estudiante de la UANL, de la UDEM, del TEC, de CONALEP o de cualquier centro de estudios regiomontano ¿Se siente apoyada y respetada por sus maestros?.

Estamos en un universo más complicado que el de Marvel.

Vamos a tomar el universo de Nuevo León, para no batallar tanto con algo muy grande.

Bueno pues, vea Usted que éste, nuestro universo, es un verdadero caos.

Discriminamos no solo a las mujeres, sino también a las indígenas, discriminamos por la capacidad, por la belleza, por el color de la piel, por la riqueza, por la universidad de la que egresamos o el nivel de estudios que presumimos, por el carro o camionetón (ya sabe: la Lobo o la Cheyene apá) que manejamos, por el lugar donde vivimos, por el club al que pertenecemos, por la manera como vestimos, por los tatuajes que mostramos, por el color del pelo que lucimos y por el alto o transparencia de la falda o blusa que ellas portan.

Todo eso determina nuestro comportamiento con los demás.

Pero lo que está de moda es el termino Empoderamiento, Aunque no sea tan nuevo. Tomó relevancia en la Plataforma de Acción de Beijing, en 1995. Y luego la ONU Mujeres (Agencia de Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres) lo hizo visible en el mundo.

En resumen establece que muchas relaciones entre mujeres y hombres se traducen en desigualdad, poder, exclusión y dominación; y, por medio del empoderamiento se busca erradicar en el mundo, la violencia física, psicológica, sexual, laboral y económica que aún prevalece.

Y tienen razón. Nuestras empresas, aun las más reputadas, pecan de estos pequeños detalles de exclusión y dominación hacia la mujer. Cuente usted cuántas mujeres hay en el Consejo de Administración de CEMEX, o de FEMSA o de VITRO o del TEC. Pero eso sería exagerar, cuente Usted cuántas directoras de algo trabajan en esas mismas empresas, Que no sean las accionistas o dueñas, porque esas si cuentan, ya sabe, ellas son las dueñas de las acciones y sus maridos solo dirigen las empresas y les dan cuentas una vez al año.

Pero no, no nos referimos a esas sacrosantas mujeres. Nos referimos a las otras, las comunes y no tan comunes.

Pero bueno, esto no se trata de las empresas y empresarios, se trata del hombre de la calle, que parece no tener tolerancia con su esposa, su hija, su subordinada o con su jefa.

Es mucho lo que tenemos que hacer en Monterrey, es mucho lo que tenemos que hacer como sociedad y en lo individual también.

Socialmente podríamos aprender a respetar, tolerar, apoyar, sobre todo escuchar, y por mucho no juzgar. En lo individual aceptarnos como somos, ayudar a que las mujeres construyan su propio autoaprecio y autoestima. Confiar, creer en los demás y por sobre todas las cosas, cuando veamos o estemos cerca de una mujer indígena, veámoslas con simpatía, con aprecio, si se puede con cariño. Piense en ellas como las madres de esta patria nuestra que se convulsiona con un gobierno que apunta para un lado y camina para otro.

Ellas son las madres de donde provenimos todos. Tratémoslas con respeto y con cariño.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM.

Opine usted: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.