La otra cara de “El Lobo de Wall Street”, Jordan Belfort
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La otra cara de “El Lobo de Wall Street”, Jordan Belfort

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La otra cara de “El Lobo de Wall Street”, Jordan Belfort

bulletMe queda claro que en todos los oficios hay buenos y faltos de ética, tanto los médicos, abogados, ingenieros como en todas las profesiones, pero también en nuestro oficio es más difícil lograr cambios de cultura.

Opinión MTY Enroque Financiero Carlos Peña
28/03/2018
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Carlos Peña SalasFuente: Cortesía

Estimados lectores, cuando supe que estaría en Monterrey Jordan Belfort, autor del best seller El Lobo de Wall Street, mi primer pensamiento fue en la película controversial que caracterizó Leonardo DiCaprio y recuerdo en ese entonces cuando la vi, yo ya era corredor de bolsa, y en el transcurso de la película el protagonista denigró mi oficio y al gremio. Me quedé con un mal sabor de boca y lo peor del caso es que llevaba a mi familia. Las drogas, los abusos, la falta de ética en una época donde la regulación apenas empezaba a “perfeccionarse”; hoy por hoy por todos los acontecimientos que han sucedido en el transcurso del tiempo ya hay una regulación muy estricta y vigilada.

Me queda claro que en todos los oficios hay buenos y faltos de ética, tanto los médicos, abogados, ingenieros como en todas las profesiones, pero también en nuestro oficio es más difícil lograr cambios de cultura, ya que según los datos que da la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), somos el país que va en último lugar en educación en general y en educación financiera peor aún.

Cuando supe que vendría Jordan Belfort, me llamó la atención cómo a pesar de ser una historia de contenido negativo en su película, es que ha dado ya tantas conferencias y él lo reconoce. El tema principal de sus discursos oscila entre la ética en los negocios y aprender de los errores que cometió en la década de 1990, tales como estar siempre bordeando las normativas sobre regulación financiera, con la excusa de que era algo habitual, lo que no justificaba sus acciones.

Belfort estuvo en la cárcel de Estados Unidos y llegó a un arreglo con los afectados que resultaron en ese entonces, ahí es cuando el mundo vio prioritario la ética bursátil y certificar para dar más responsabilidad al asesor, de acuerdo a las normas que en cada país existen. Pero aunque les parezca raro, lo único que puedo rescatar es cómo movía gente, motivaba a los corredores de bolsa, inyectaba entusiasmo al equipo que manejaba en su casa de bolsa. Después de la conferencia que dio en un lugar en Monterrey fui invitado a una cena privada en algún lugar de Valle Oriente, donde me interesó platicar con él y ver cuál era su secreto, cómo inspiraba para hacer que todos lograran sus metas de captación y en ese evento privado dio un pequeño discurso y tuve la oportunidad de platicar con él y sobre su libro “El camino del lobo”, su nuevo Best Seller, en el cual maneja y domina el arte de la persuasión, influencia y el éxito, y prácticamente lo que me sorprendió es que comenta que sabe que cometió un error y que no le enorgullece y del cual no quisiera ser recordado.

Comentó que aprendió del pasado, que todo está en las emociones de las personas para poder lograr el éxito y que su aprendizaje fue su vivencia misma.

Le pregunté por qué si la historia es tan negativa, por qué es muy buscado para dar conferencias alrededor del mundo, a lo que le dedica tres semanas del mes y una semana a descansar, y me explicó que la baja de productividad es porque no hay pasión en hacer la cosas. En su conferencia maneja una frase que considero muy importante y reflexiva y es la siguiente: Mi visión para el futuro: ¿Cómo y dónde me veo en cinco años? ¿Cómo me veo ahora? ¿Y por qué?

Parte de los temas de los que maneja en sus conferencias es la invención de la línea recta y de esta maneja los cinco elementos básicos del sistema de línea recta: al prospecto debe fascinarle tu producto; el prospecto debe confiar en ti y sentir una conexión contigo; el prospecto debe confiar en tu compañía y sentir una conexión con ella; reduce el umbral de acción y aumenta el umbral del dolor

Me gustaría cerrar de la siguiente manera, estoy convencido que todos pueden cometer errores, que en ciertas épocas ante una baja regulación y ante una ambición desbordada, se dieron los hechos, más sin embargo es de grandes sabios cambiar, madurar y salir a flote para realmente llegar a ser un líder, el pasado ahí está y no se olvida, pero depende de cada quien lograr lo que cada quien quiere ser y merece. Y eso sin duda aplica para el Lobo de Wall Street.

¡Hasta la próxima!

El autor es asesor en Estrategias de Inversión de Casa de Bolsa Finamex; Director de Columbus MX Asesores y autor del libro “Tu presente definirá tu futuro”.carlos@openmx.online

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.