La importancia de tener claros los objetivos
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

La importancia de tener claros los objetivos

COMPARTIR

···

La importancia de tener claros los objetivos

El fin último de la política petrolera es obtener el mejor rendimiento de la riqueza petrolera, que es patrimonio de los ciudadanos, no resucitar a Pemex inhibiendo la inversión de otras compañías en el subsuelo nacional.

Opinión MTY tecnológico de Monterrey Edgardo A. Ayala Gaytán
01/04/2019
Al registrarte estás aceptando elaviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Edgardo A. Ayala Gaytán
Edgardo A. Ayala GaytánFuente: Cortesía

La problemática nacional del sector energético y las acciones que se han propuesto en este sector, me han hecho recapacitar en la importancia de que los directivos o líderes tengan muy claros los objetivos que se persiguen de su desempeño. La confusión con otras metas distintas puede resultar catastrófico en términos del dinero erogado y los resultados obtenidos. Me explico.

El fin último de Pemex. Está establecido en la constitución que las reservas de petróleo son de la nación. Esto significa entonces que se trata del patrimonio de todos los mexicanos. Es claro que la administración dista mucho de ser eficiente, el gigante petrolero engendró otro monopolio adentro, el de su sindicato, que limita el residual que les queda a los accionistas, es decir nosotros.

En los últimos años erogó una gran cantidad de recursos en inversión que tuvo escasos retornos en términos de nuevos activos petroleros, de forma que la trayectoria de la producción es claramente descendente. Estimo que a los ciudadanos nos convendría más ganar parte de la renta petrolera de los nuevos mantos petroleros que puedan desarrollar otras empresas petroleras que inviertan en el subsuelo mexicano, como lo permite la reforma energética al establecer regalías o derechos.

En otras palabras, el fin último de la política petrolera es obtener el mejor rendimiento de la riqueza petrolera, que es patrimonio de los ciudadanos, no resucitar a Pemex inhibiendo la inversión de otras compañías en el subsuelo nacional. Resalto rendimiento, porque no basta aumentar la producción de petróleo, sino hacerlo de forma eficiente. Ahora bien, como en teoría también somo accionistas de los fierros de Pemex, creo que en nuestro propio interés convendría que Pemex emitiera acciones, en parte o totalmente, conjuntamente a la instalación de una verdadera administración profesional, que no dependiera del presidente, sino de la asamblea de accionistas y el consejo de administración. Esto tiene al menos tres ventajas, les permite a los ciudadanos poder decidir si seguir invirtiendo en Pemex o mejor cobrar lo que se pueda, transparentar la operación de la empresa y disciplinar a la administración.

Las inversiones de Pemex. Como accionistas de Pemex nos convendría que las inyecciones de capital que le hagamos, vía ingresos fiscales, se utilicen de forma que maximicen el rendimiento o valor para los accionistas. El mejor negocio que tiene Pemex es la producción y venta de petróleo crudo, los márgenes son muy altos. En este sentido, el objetivo de producir gasolina para sustituir importaciones, aunque suene bien, sólo destruye valor. En lugar de vender un barril de petróleo a 60 dólares obteniendo una ganancia de al menos 45 dólares, lo refinamos y ganamos prácticamente nada. De hecho, existe exceso de capacidad de refinación a nivel mundial, especialmente en Houston, de forma que los márgenes de las refinerías mejor administradas del planeta son ínfimos, ahora imagínese el de una refinería tipo Pemex. Definitivamente, como accionistas que somos de Pemex, no nos podemos dar el lujo de destruir valor solo para presumir que aumento la capacidad de refinación o que se sustituyeron importaciones de gasolina.

La CFE no es el fin último de la estrategia eléctrica. El caso de la electricidad es un poco diferente al del petróleo. En el anterior los ciudadanos somos en teoría dueños del mineral. En cambio, la electricidad se puede producir de diferentes formas, con gas y combustóleo, pero también con agua, viento y energía solar. El objetivo último que debería de tener en la mente la Secretaría de Energía es asegurar la generación y distribución de la electricidad que requerimos todos, al menor costo posible. Resulta, que esta tarea no es sencilla, la capacidad de generación está saturada y las necesidades de electricidad para el presente y futuro rebasan varias veces la producción de la CFE. Confundir el objetivo último de la estrategia eléctrica con el de que la CFE domine la generación a costa de los productores independientes, puede conducirnos a una crisis de abasto eléctrico, en la forma de apagones, como los que experimentamos a finales de los años 70.

En síntesis, creo que un buen punto de partida para diseñar buenas políticas públicas es hacer un ejercicio serio y riguroso de los objetivos últimos de las acciones del sector. En el sector petrolero toda acción debería de evaluarse a la luz de aumentar el valor presente de la renta petrolera que les quedan a los dueños del petróleo, es decir los ciudadanos. En electricidad, la meta última de toda estrategia es asegurar el abasto al menor precio posible, fortalecer la CFE puede estar alineado a este fin si ayuda a generar electricidad a menores costos. Cancelar subastas y desplazar la producción independiente de electricidad para no hacerle competencia a la CFE, definitivamente va en contra del verdadero fin.

El autor es Profesor Asociado del Departamento de Economía del Campus Monterrey.

Opine usted: edgardo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.