La diferencia entre Reynosa y McAllen
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La diferencia entre Reynosa y McAllen

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La diferencia entre Reynosa y McAllen

La ciudad ha sido foco de disputas del narcotráfico por décadas y el único motor de crecimiento son las maquiladoras.

Opinión MTY Visión Económica Jesús Garza
07/02/2019
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Jesús Garza
Jesús GarzaFuente: Cortesía

Frecuento mucho las ciudades de Reynosa y McAllen por temas familiares y de negocios. Es lamentable observar las diferencias abismales entre una ciudad y otra, divididas por un río. Gran parte de la población de McAllen es de origen mexicano y el idioma español es utilizado cotidianamente. De hecho, una gran parte de la población de la ciudad estadounidense vivía hasta no hace algunas décadas en los estados de Tamaulipas y Nuevo León. La pregunta que siempre me hago es, ¿por qué tal diferencia?

Reynosa presume de ser una de las ciudades más violentas de México sin estado de derecho y con problemas de desigualdad muy marcados. La ciudad ha sido foco de disputas del narcotráfico por décadas y el único motor de crecimiento son las maquiladoras. En contraste, la ciudad de McAllen recientemente fue mencionada como una de las más seguras de los Estados Unidos, con un crecimiento económico importante y con un nivel de vida alto.

La diferencia se explica esencialmente por el modelo económico, es decir, una economía es liberal y la otra no. Las personas que viven y trabajan en McAllen se darán cuenta que tienen opciones de elegir entre varias opciones la mejor estación de gasolina, la mejor empresa proveedora de energía eléctrica, la mejor compañía de telefonía, es decir, menores precios al consumidor.

En contraste, en Reynosa las personas y negocios tienen que contratar a CFE forzosamente para tener servicios de energía, y aunque ya hay “competencia” en las gasolineras, el control de los precios no promueve mejores opciones para el consumidor final.

Recientemente se aprobaron las reformas estructurales en México con el afán de crear incentivos para fomentar la competencia en sectores estratégicos del país. La reforma de telecomunicaciones y financieras promovieron un mayor nivel de competencia que ya se vio reflejado en menores costos para las empresas y familias. Sin embargo, la reforma energética apenas comenzaba a implementarse con la apertura de las gasolineras al sector privado y la exploración y extracción de crudo. Solo como comparativo, hay más bancos y gasolineras en Texas que en todo México. Es decir, las reformas estructurales atacaban un problema “estructural” que era el control del gobierno de sectores clave de la economía que propiciaba altos precios al consumidor.

Ante las recientes propuestas del gobierno de darle más control a Pemex y CFE me surgen varias dudas. Pemex es una de las empresas más ineficientes del mundo, con pérdidas y con un nivel de endeudamiento altísimo (por sus pasivos laborales). En contraste las empresas privadas petroleras tienen costos bajos y son eficientes. Al igual que Pemex, CFE es altamente ineficiente. De hecho, hasta no hace mucho, los costos de energía de las empresas mexicanas eran 70 por ciento mayores a sus contrapartes estadounidenses. Afortunadamente (o desafortunadamente) la mano de obra compensaba estos altos costos de producción.

Así, el hecho de que Pemex sea un monopolio de estado beneficia a un puñado de trabajadores y solventa cierta parte del gasto público del gobierno federal. En cambio, la competencia en los Estados Unidos beneficia a millones de empresas y familias (menores precios) generando avances en su productividad y por ende en su crecimiento potencia.

El autor es director general y fundador de Soluciones Financieras GAMMA y profesor de Economía y Finanzas en EGADE Business School. Cuenta con una maestría en Economía Financiera y doctorado en Finanzas, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.

Opine usted: jgarzagg@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.