La consulta ciudadana sobre el nuevo aeropuerto
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La consulta ciudadana sobre el nuevo aeropuerto

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La consulta ciudadana sobre el nuevo aeropuerto

Construir el aeropuerto dentro del mismo espacio aéreo que ocupa el actual, hace imposible, por motivos de seguridad, la operación simultánea de ambos aeropuertos.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez Valtier
17/10/2018
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Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

He leído algunas notas periodísticas que acusan de “sesgada” esta consulta ciudadana sobre el futuro del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, básicamente porque argumentan que el “tipo de lenguaje” utilizado al redactar la pregunta, favorece a la cancelación del nuevo aeropuerto, y concretamente señalan que la opción de seguir utilizando el actual aeropuerto, utiliza palabras “positivas” como Construir y Reacondicionar, mientras que la opción de continuar con el nuevo, incluye el término “Dejar de usar” el actual aeropuerto, cuya connotación dicen que es “Negativa”, pues la asocian a un “Costo” que lleva implícito construir el nuevo aeropuerto.

La verdad, es que este “Costo” de dejar de utilizar el actual aeropuerto de la Ciudad de México, es un costo monumental del que poco o nada se ha hablado, ni mucho menos cuantificado, y que plantea no solo requerimientos financieros importantes, sino de logística, que hacen prácticamente imposible su implementación, ya que significa “apagar” el viejo aeropuerto y “prender” el nuevo SIMULTÁNEAMENTE.

Así como lo leen, construir el nuevo aeropuerto dentro del mismo espacio aéreo que ocupa el actual aeropuerto, hace IMPOSIBLE, por motivos de seguridad, la operación simultánea de AMBOS aeropuertos, por lo que el cierre del actual aeropuerto, mandatoriamente, debe ser en el mismo momento en que entre en operación el nuevo.

Obviamente, para que esto pueda suceder, el nuevo aeropuerto debe estar no solo completamente construido, sino equipado al cien por ciento, para que los aviones puedan despegar y aterrizar de manera segura, por lo que ningún activo que esté actualmente operando en el viejo aeropuerto, podría ser reutilizado en el nuevo aeropuerto, lo que sin duda eleva su costo total, sin que se tenga información disponible al público, de qué tan costosa es esta condición de imposibilidad de uso simultaneo o compartido de instalaciones.

Las costosas inversiones como las del radar y todo el equipo electrónico y de cómputo del actual aeropuerto y de su torre de control, no podrían ser aprovechadas en el nuevo, ya que es IMPOSIBLE trasladarlas instantáneamente, como lo exige el “apagar” y “encender” los aeropuertos de manera simultánea.

Esta restricción, por ejemplo, ya ocasionó que la empresa paraestatal operadora del actual aeropuerto, Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A, de C.V., (AICM) solicitara y obtuviera la autorización para depreciar de manera acelerada los actuales activos en operación, ya que quedarían sin uso al momento de que el nuevo aeropuerto inicie operaciones, tal y como se puede constatar en sus dictámenes financieros auditados para el ejercicio fiscal 2017.

En estos mismos estados financieros, y desde el año 2006, año en que se vendieron por primera vez los derechos de cobro de la tarifa de uso de Aeropuerto (TUA) a Nacional Financiera, se puede observar que el despacho externo que los dictamina, Price Waterhouse Coopers, es omiso en considerar que los ingresos por TUA LEGALMENTE ya no le pertenecen a esta empresa, (dado que los enajenó) sin embargo, los siguen considerando como “Ingresos Propios” de AICM, y ADEMÁS, como Ingresos propios “Extraordinarios”, los obtenidos por dicha enajenación, avalando información incorrecta que falsea ingresos y eleva de manera artificial los resultados financieros, faltando al principio de veracidad de la información.

Por otra parte, sería deseable que estas “críticas” a la consulta ciudadana, den pie a que se cuestione, primero, si es técnicamente (y operativamente) posible que esta operación simultánea de “apagar” y “encender” aeropuertos, es POSIBLE, segundo, cuánto costaría este requerimiento en pesos y centavos y sí está contemplado dentro de la inversión inicial, y tercero, que uso tendría el “depreciado” equipo de aeronavegación del actual aeropuerto.

En cuanto al “costo contractual” de suspender al actual aeropuerto, y contario a lo que se piensa, la obra en proceso más costosa, que es el edificio terminal, que alcanza los 100 mil millones de pesos, incluyendo IVA, y todas las demás, no contemplan NINGUNA pena convencional por recisión de contrato, limitándose el quebranto a lo ya construido y pagado.

Si la consulta ciudadana es o no legal, si es representativa a nivel nacional, si vale como medio para la toma de decisiones, o si solo es una “excusa” para legitimar la cancelación del nuevo aeropuerto, Usted, amable lector, tiene la mejor opinión.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Opine usted: mperezv@perezgongora.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.