Monterrey

José de Jesús García: La vacuna emocional

¿Cómo se vacuna uno emocionalmente?.

Si algo nos ha traído esperanza para poder terminar con la pandemia es la llegada de la vacuna en contra del Covid-19. Parece que no será fácil, pero si todo saliera de acuerdo al plan, para mediados del año 2021 estaríamos en posibilidades de regresar a nuestras actividades económicas y sociales. ¡Y vaya que lo necesitamos!

La función de las vacunas es la de construir un escudo para ciertos padecimientos que puedan llegar a nuestro cuerpo y que por sí solo no puede contener de manera automática. Por definición, una vacuna es cualquier preparación cuya función es la de generar inmunidad frente a una determinada enfermedad, estimulándolo para que produzca anticuerpos que luego actuarán protegiéndolo frente a futuras infecciones.

En algunos casos, el que nos vacunemos no quiere decir que estamos exentos de los efectos negativos en nuestro cuerpo; más bien, se busca que si nos llega un padecimiento, nuestro cuerpo esté preparado para combatirlo y los efectos no sean tan graves. Gracias a las vacunas, la esperanza de vida de la humanidad ha crecido en forma sostenida en las últimas décadas.

Así como hay vacunas para la salud física, también las hay para la salud emocional. Quien posee una estabilidad emocional puede sortear con más solvencia una situación emocional adversa. Todos nos hemos de enfrentar a situaciones complicadas que ponen a prueba nuestras emociones. La pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación, el despido de un trabajo y demás, son ejemplos de situaciones que nos generan emociones negativas. Como lo hemos comentado previamente en este espacio, las emociones negativas son parte de la vida de todos los seres humanos; el manejo de las mismas es lo que puede hacer diferencia entre disfrutar o sufrir en la vida.

Un evento familiar que nos trajo muchas emociones negativas fue el contagio del Covid-19. Como muchos de nosotros, antes de contagiarte vives en una ansiedad constante asociada al miedo del contagio. Te imaginas lo peor y cuando llegan los resultados de las pruebas, tu mundo cambia de manera drástica. No importa si te has cuidado, si te has aislado y si has tomado todas las precauciones debidas. El Covid llega y hay que afrontarlo. Entonces las emociones llegan. Ahora llega el miedo de que los síntomas puedan ser fuertes y puedas morir, la desesperación por no poder ver a nadie y la incertidumbre acerca de cuánto puede durar el padecimiento. Además, por supuesto está la ansiedad que generan las opiniones de familia y amigos acerca de cómo cuidarse y de las "N" pruebas que hay que hacerse, además de la diversidad de los remedios que debes tomar para salir adelante.

El optimismo y la preparación acerca de ver la vida con esperanza nos fue muy útil como familia para salir adelante. Las emociones se presentan, son inevitables, pero el efecto que éstas tienen en el ánimo de los integrantes de la familia puede ser muy fuerte o muy manejable, según estés preparado. Nos ha ido muy bien en este tipo de eventos, al grado que a veces nos sorprendemos nosotros mismos por la calma que prevalece en casa.

Los años de estudio acerca de la felicidad y el bienestar han permitido que la familia tenga algo parecido a una "Vacuna Emocional". Si bien la tristeza, el miedo, la desesperación y la incertidumbre han visitado a la familia varias veces, la manera en que las aceptamos y las manejamos nos ha permitido salir adelante sin muchos efectos secundarios.

¿Cómo se vacuna uno emocionalmente? La Ciencia de la Felicidad nos ofrece varios ingredientes, tales como la práctica de Gratitud, Compasión, Bondad, Humildad, Espiritualidad y Aceptación, entre otros. A diferencia de las vacunas médicas, las vacunas emocionales llevan tiempo para construir un blindaje para nuestras vidas emocionales. Estos ingredientes son elementos que hay que desarrollar y, a la vuelta de un tiempo, crearán un escudo para enfrentar las emociones negativas. La buena noticia es que son gratis, están disponibles para todos y, una vez que iniciamos, empezamos a ver sus efectos positivos.

Y si acaso nos llegan situaciones complicadas y aun no tenemos la vacuna, tenemos la opción de los Primeros Auxilios Emocionales, un concepto desarrollado por la consultora Ana Laura Garza y que se ha aplicado en la ZMM y en otras partes del Mundo con resultados muy positivos.

Ya sea que busquemos vacunarnos o que recurramos a los primeros auxilios, es siempre importante tratar nuestras emociones. La buena vida consiste en generar y disfrutar emociones positivas y saber manejar las emociones negativas. Ya sea en el plano profesional o en el personal, nuestras habilidades emocionales son indispensables para poder disfrutar de nuestra vida.

Y entre más pronto empecemos a disfrutar de la vida, más felices seremos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

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