Javier Amieva: “Vete virus”, la estupidez frente a la frustración que causa violencia
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Javier Amieva: “Vete virus”, la estupidez frente a la frustración que causa violencia

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Javier Amieva: “Vete virus”, la estupidez frente a la frustración que causa violencia

bulletDebemos mantener nuestra empatía, eficiencia y experiencia para enfrentar esta pandemia.

Opinión MTY DESDE TEXAS Javier Amieva
04/05/2020
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Javier Amieva
Javier AmievaFuente: Cortesía

Una respuesta violenta en una situación desencadenada por el miedo y la frustración tienen factores comunes. En el caso de violencia contra personal médico que atiende enfermos de Covid-19 en todo México no es justificable pero si podemos atender a los factores que le desencadenan y que tienen su fundamento en la ignorancia, el miedo a la enfermedad y la muerte y claro a la frustración que provoca la pobreza y las falsas esperanzas que los políticos y los tiranos hacen creer a quienes con su voto tienen la capacidad de hacerles gobernantes.

El siglo pasado, la sociedad se sustentaba en una ética que le otorgaba la esperanza real en un mejor gobierno y también eran los Maestros, los Curas y los Médicos los héroes sempiternos. Hoy los maestros se convirtieron –con sus honrosas excepciones-, en rufianes que solo les importa la nómina y a como venderán su plaza al mejor postor, los curas son los personajes oscuros de las historias de abusos sexuales y traición a las creencias, y los médicos son “los chivos expiatorios, los responsables de las malas políticas de los gobiernos desde antes de AMLO, culpa que le recae al haber despedido miles y miles de empleados, al haber desmantelado los formatos de compras de medicinas en el lugar de remediarlos, de haber simplemente borrado los programas médicos que no fuesen los suyos y finalmente el junto con otros gobernadores como el de Puebla y decenas de ignorantes dijeron que no pasaría nada.

Pero México no es el único país que tiene esos torpes y malintencionados políticos, en Estados Unidos (EU), miles y miles de ciudadanos salen a la calle armados y piden al gobierno retirar las órdenes de protección contra el Covid-19 y gritan pidiendo “su libertad de elección”, Trump se aprovecha de esto y culpa a gobernadores y al sistema de Salud de Obama y no sus propias torpezas.

En México, primero, súbase al metro a un taxi que impone miedo, llegue al trabajo antes del amanecer. Luego póngase una cubierta para la cabeza, las mismas cubiertas para los zapatos y quizás el mismo cubre-bocas que uso ayer, tendrá suerte si hay un N95. Ajustarlo a tu cara serán los 10 segundos más importantes de su día y sudarás a lo largo de cada día, al final podrías salir a la calle y ser atacado por la sociedad que no entiende su propia frustración y reacciona con violencia.

“Ahora, la parte difícil. Mantenga su empatía, eficiencia y experiencia durante 12 ó 18 horas, mientras tenga sed y nunca se siente, en un entorno que no cuenta con los recursos y el trabajo necesarios, porque su último deber en una profesión con deberes ilimitados, es enfrentar la peor pandemia en 100 años, hay que detenerla y defender también a tu familia con la terrible sensación de que el mañana podría ser peor”.

Las enfermeras siempre han sido el vínculo entre paciente y médico. No quieren tu piedad, y no quieren ser llamados héroes; lo que quieren es que te quedes en casa, que te mantengas bien, que sigas vivo. Durante 18 años consecutivos, las enfermeras han sido calificadas como la profesión más honesta y ética, según las encuestas de estadounidenses de Gallup, superando a los médicos en 20 puntos porcentuales (y claro a los miembros del Congreso por 73 puntos)).

"Pero, a pesar de esto, no creo que eso signifique que la gente realmente entienda lo que hacen las enfermeras y el personal médico-", dice Laurie Combe, presidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras.

"Tenemos personas que tienen miedo de que nos enfermen, y personas que tienen miedo de que los enfermemos", dice DeCesare, la enfermera de Orlando que también está trabajando en un sitio de pruebas de manejo, en la Convención del Condado de Orange en EU.

“No puedo quedarme en casa, quien llevara para comer, no tengo seguro -médico- y no he recibido el dinero prometido por nuestro presidente y, mire, ahora vemos que los hospitales inyectan a los enfermos para matarles”, dijo una visitante al hospital de la Américas al presenciar los ataques contra los médicos, “¿Qué podemos hacer?” dijo llorando.

Los elementos comunes de la violencia contra los médicos son entre otros: El Voto arrancado por los políticos, las promesas no cumplidas de estos, la frágil economía de México siempre dependiente del exterior y ante la esperanza de que las remesas suban porque el petróleo no lo hará los políticos crean falsas esperanzas, con ello frustración y finalmente violencia en contra de los que no se la merecen, la desigualdad de salarios y equidad de género y la esperanza que nunca llegara de que “los pobres no se tienen que preocupar de nada, tenemos cubierto al menos al 70 por ciento de los habitantes”, declaró el presidente de México recientemente en una de sus diarias carnavalescas presentaciones diarias.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.