Javier Amieva: La pandemia que viene, la crisis económica si nos contagiará a todos, no hay duda
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Javier Amieva: La pandemia que viene, la crisis económica si nos contagiará a todos, no hay duda

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Javier Amieva: La pandemia que viene, la crisis económica si nos contagiará a todos, no hay duda

bulletLas bolsas mundiales, que representan el valor de las empresas y reflejan la confianza del público, se están desmoronando en todo el mundo.

Opinión MTY Desde Texas Javier Amieva
17/03/2020
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Javier Amieva
Javier AmievaFuente: Cortesía

Prohibiciones de viajes a muchas partes del mundo, una crisis en la industria aeronáutica mundial que terminará en muchas quiebras y miles de eventos musicales y deportivos cancelados, en muchos países, reuniones masivas prohibidas y los mercados bursátiles internacionales en caída libre, así como el panorama de centros comerciales desiertos, en Europa y Estados Unidos (EU), ante esto no se requiere mucho más para dilucidar que tenemos que prepararnos para una recesión global.

Hasta hace un mes, el panorama parecía descabellado. Se suponía que el brote de coronavirus sería un problema focalizado en China y que los aspectos económicos de los daños colaterales podrían ser resueltos con pactos entre bancos e intervenciones de los bancos centrales. Pero no. Las bolsas mundiales, que representan el valor de las empresas y reflejan la confianza del público, se están desmoronando en todo el mundo y México no es la excepción.

Por ejemplo, la Joya de la Corona “Pemex” no tendrá a quien vender si Arabia y EU mantienen las políticas petroleras y la administración AMLO continua haciendo errores de cálculo.

Si por alguna razón – la cual rogamos suceda-, la pandemia se contiene en México a un bajo perfil, en tal caso, al menos habrá menos muertes, menos descontentos y una economía local funcionando. Pero lamentablemente los modelos de salud pública del desarrollo de la pandemia no indican que nuestras esperanzas tengan fundamento, solo se trata de esperanzas; por tanto necesitamos como entidades económicas, como empresas o como comerciantes encontrar una forma de que si el país se paraliza, como en China o como en Italia, nosotros sigamos funcionando. Si no podemos incidir en el autoritario gobierno, sí, al menos, debemos de planear esquemas emergentes para nuestras finanzas y economía.

En México, -posible reflejo del desenfado de la calma irresponsable de un presidente que sigue repartiendo abrazos y felicidad, que no así salud ni economía saludable-, es de llamar la atención que ni aerolíneas, ni empresas transportistas, ni cadenas hoteleras, ni algún eslabón de la cadena turística se apreste a reasegurar a usuarios que sus compras de avión o de habitaciones o de excursiones están aseguradas, que México ha salido de situaciones similares gracias al apoyo de la iniciativa privada y que se sepa que se están tomando acciones sanitarias y comerciales para perder el menor turismo, para que en el lugar de que solo se den cancelaciones habrá nuevas fechas – como lo hizo el Tianguis Turístico- . Estamos despreocupados pero congelados.

Los datos son escalofriantes: Las cifras de pasajeros de aerolíneas chinas cayeron un 84.5 por ciento el mes pasado, lo que destaca el enorme impacto económico del brote de coronavirus, en EU las aerolíneas esperan operar a un 50 por ciento de lo programado o menos, porque la industria global de las aerolíneas se enfrenta a una caída masiva en el número de pasajeros debido a restricciones de viaje.

La mayoría de los transportistas internacionales han cancelado los servicios a China continental, y varios pospusieron estas suspensiones hasta abril, a y desde Europa ya está congelado hasta entonces.

La industria de las aerolíneas recibió otro golpe importante el jueves después de la prohibición de viajar del presidente Donald Trump, entre EU y Europa. Es probable que esta prohibición afecte a las aerolíneas estadounidenses y europeas, más que a las de Asia; las de México así como su turismo, dependen no solo de las conexiones internacionales sino que también sufrirían prohibiciones que cerrarían más el cuello de algunas de ellas, ya con finanzas endebles como Interjet, o como Aeroméxico ligada a Delta y de las líneas europeas que no vuelen directo a México o aquellas como Italia que se ha auto-impuesto cuarentenas necesarias.

La disminución de la demanda, a medida que las empresas recortan los viajes y los pasajeros que difieren las vacaciones, se da por medidas obligatorias de salud pública. Si hasta ahora ya hay mucho comercio afectado antes de “temporada”, la perspectiva de perder las reservas de las temporadas altas de verano y la espera cautelosa de los turistas para vacaciones y viajes de invierno en este 2020, es otra escala de pérdida financiera que nuestros hoteles y aerolíneas no soportarían.

Los daños de una economía golpeada son incalculables; pero si sabemos que habrá menos dinero para viajar, vacaciones y actividades de satisfactores no esenciales.

México estará a prueba bajo una administración blandengue, un subsecretario de salud que si sabe lo mismo de medicina que lo que presume en las mañaneras de comercio o economía es un fraude, un títere más del gobierno de López Obrador manipulado igual que las dos camarillas, -que no cámaras legislativas-, que no ejercen sus funciones sino solo son marionetas de lo que el ejecutivo les pide, y de sus propios intereses sin importar nada más.

En el Noreste de México, por donde se importa y exporta al menos la mitad de todo el comercio internacional entre México y EU, no solo no se ha descartado un cierre o bloqueo de cordón sanitario, ya que de darse este, que si es posible, duraría simplemente uno o dos meses y acarrearía grandes perjuicios a la economía regional como desabastos, cierres de fábricas automotrices en México, lo que sería la puntilla para empresas como Altos Hornos y otras de valor estratégico económico.

La administración Trump podría cerrar por semanas o meses la frontera, tal como han hecho con vuelos procedentes de muchas partes del mundo y yo no escucho ningún plan, ya no del gobierno, pero si se esperaría de los empresarios que planeen misiones para estar en contacto con otros industriales, oficiales, legisladores y funcionarios antes de que la pandemia económica estalle.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.