Jaime García Narro: Líderes que rasgan la cobija de la tristeza
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Jaime García Narro: Líderes que rasgan la cobija de la tristeza

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Jaime García Narro: Líderes que rasgan la cobija de la tristeza

bulletEs crítico que el líder tome las riendas y se dé a la tarea de conocer el estado emocional de sus colaboradores para promover emociones constructivas.

Opinión MTY EGADE Jaime García Narro
18/12/2019
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Jaime García Narro
Jaime García NarroFuente: Cortesía

Si nos propusiéramos hacer un recuento de los trastornos y problemas que la humanidad enfrenta hoy, seguro que llenaríamos varios tomos; fácilmente recopilaríamos un volumen de una extensión semejante al de una enciclopedia, y electrónica por supuesto. Pero si, por el contrario, hiciéramos también un recuento de lo constructivo y positivo que sucede cada día, crearíamos cientos gigabytes de testimonios y hechos vivificantes.

Si esto es cierto, entonces, ¿por qué nos descubrimos frecuentemente cobijados dentro de la sombra de la tristeza? La información que recibimos y atendemos diariamente tiende a ser tintada de tonos negativos e inclusive destructivos. Si bien, no podemos abocar por una vida indiferente a la realidad, tampoco vale la pena vivir sumergidos en la desesperanza, atrapados en el lado sombrío.

Los colaboradores en las organizaciones no están exentos de esta circunstancia y son cada vez más propensos a periodos de tristeza y ansiedad; mismos que son también impulsados por la ambigüedad y, sobre todo, la incertidumbre, tanto del devenir de las organizaciones como en el desarrollo de la propia carrera profesional.

No obstante, no sería un secreto que algunas profesiones se vean obsoletas en el corto plazo y que otras muchas tendrán que mutar radicalmente para actualizarse y mantenerse competitivas. En el siglo XXI, ya estamos inmersos en procesos de aprendizaje continuo que nos permiten resolver los retos nuevos e inesperados y así reinventarnos una y otra vez.

En este contexto, es crítico que el líder tome las riendas y se dé a la tarea de conocer el estado emocional de sus colaboradores para promover emociones constructivas dentro de sus equipos de trabajo. Para ello, pueden recurrirse a una serie de acciones que osadamente pudiéramos entender como existenciales.

La primera invita al líder a desarrollar un liderazgo consciente. Y bien, ser consciente no es otra cosa que darnos el espacio para reflexionar y pensar antes de actuar; siempre con la consideración de los demás, el contexto y el camino a futuro.

Cuando se conecta con ser consciente, entonces, se encuentra la empatía. Si bien esta virtud no es siempre bienvenida en las organizaciones jerárquicas, sí resulta muy valiosa en entornos como el que actualmente vivimos. Al momento en el que el talento en la organización descubre que su líder lo escucha y comprende, que no está sólo en la lucha por el logro de los objetivos empresariales ni frente a los desafíos que ofrecen los mercados, la economía y la geopolítica, no hay que perder de vista que así se construye un compromiso extraordinario y se canaliza mejor la ansiedad. Al fin de cuentas, los colaboradores y los líderes son siempre seres humanos que constantemente coexisten con otros.

La tercera, la resiliencia, ofrece grandes beneficios a la organización. Cuando el talento sabe sobreponerse a la adversidad, así es posible aspirar al logro de metas y objetivos retadores. La resiliencia se sustenta en una comprensión profunda de lo que es verdaderamente esencial y de “lo bueno de lo malo” y viceversa.

La cuarta se refiere a la humildad como fuente de desarrollo creativo. No es fácil concebir que un equipo de trabajo sea capaz de proponer soluciones creativas en entornos que carecen de líderes humildes. Ser humilde es darle cabida al otro, a sus ideas, a sus sueños e iniciativas. Para ello, no hay mejor receta que educar el ego; esa figura que nos regala el sentido de logro,poder y capacidad, pero cuando no es controlado, destruye nuestra natural capacidad para crear con los demás y, por supuesto, aprender de los demás.

Con un liderazgo consciente, empático, resiliente y humilde, es posible aspirar a equipos de trabajo comprometidos, empoderados, creativos, enfocados en el crecimiento y en el logro de las metas de la organización, mientras que simultáneamente manejan mejor su propio desgaste emocional y también el de su líder. Y tú, ¿te animas a soltar la cobija de la tristeza?