Incentivos perversos
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Incentivos perversos

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Incentivos perversos

bulletHemos visto como la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo que ya ha dejado más de 100 muertos, muy posiblemente cae en el supuesto de tener un resultado ciertamente no intencionado

Opinión MTY Wiki-litico Miguel Moreno Tripp
28/01/2019
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Miguel Moreno TrippFuente: Cortesía

Al tratándose de economía, dícese que: “Un incentivo perverso es un incentivo que tiene un resultado no intencionado y no deseado, que es contrario a los intereses de los propulsores del incentivo. Los incentivos perversos son un tipo de consecuencias imprevistas.” O lo que es lo mismo, hay que tener cuidado con lo que se desea o se sugiere hacer.

Hemos visto como la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo que ya ha dejado más de 100 muertos, muy posiblemente cae en el supuesto de tener un resultado ciertamente no intencionado. Si uno ve que hay una fuga de gas, lo más racional es tratar de ayudar a cerrarla o, si no se puede o no se cuenta con los elementos necesarios para ayudar, es mejor alejarse. Es absurdo el tratar de hacerse de alguna manera del gas para posteriormente usarlo o venderlo.

Lo mismo sería si uno ve un cable de electricidad suelto en el piso: no hay manera de tomar o llevarse la electricidad, pero sí de que a uno le pase algo. Claro, están los diablitos y esperemos que el robarse la electricidad no vaya a ocasionar otra tragedia como la sucedida allá. Se arriesgaron con una fuga de gasolina y fue un error que pagaron con el último precio de un humano: la vida misma. Pero para varios de ellos todavía fue peor: desgraciadamente estuvieron sufriendo entre el día de la tragedia y el día en que fallecieron.

Decirles que tomen si necesitan fue un mal consejo que, con toda la buena intención con la que sin lugar a dudas se dijo, ahora vemos que en la categoría de incentivo perverso. Lo mismo resulta cuando se permite que el saqueo continúe. En este caso, por omisión, pero al final del día se acaba fomentando el mismo acto indebido.

En los sexenios anteriores, cuando se empezó a poner de moda -si es que se puede utilizar esta expresión- el robo de combustible, vimos cómo la autoridad, ya fuera la policía municipal, ampliamente rebasada al primer minuto del juego; luego la federal, que duró en el juego un poco más pero no fue suficiente ya que fue necesario traer al ejército, era duramente criticada por una supuesta “represión” al pueblo. (No cuenta cuando el pueblo secuestró y golpeo a los militares unos días antes de la tragedia)

De haber tocado a algún delincuente huachicolero, no se la acababan. Los organismos de derechos humanos y las redes sociales no dejaban títere sin cabeza si se trataba de irse contra cualquier forma de autoridad. Hoy vemos que, si hubieran “reprimido” al pueblo, no estarían muertos ni sufriendo con las quemaduras. No existe el hubiera, pero sí existe un silencio que tácitamente los hace cómplices de la tragedia.

Se justifica ahora que “lo bueno fue que el ejército no los reprimió”. Desde la comodidad de las redes sociales (inclusive ganando un ingreso por mentarle la madre a quien opine distinto), suena “cool” lo progresista. Desde la cama del hospital con quemaduras de tercer grado o desde el anfiteatro tratando de identificar a los familiares, no suena nada bien. De hecho, en algún video que circula en las redes, una mujer desesperada reclama al ejército que “los dejaron morir” por no intervenir. Pero también circula otro video en donde un sujeto, supuestamente en el mismo pueblo de la tragedia, envalentonado porque cree que tienen una justificación tácita y porque tiene el cobijo de la masa, reta a elementos del ejército a liarse a golpes. Ojalá esté vivo y que no tenga familiares fallecidos en la tragedia, por más que en su conciencia quedará que fue parte de la causa de la tragedia.

Habría que empezar por hacerse responsable cada quien por sus actos, pero sobre todo de no crear incentivos perversos que acaben teniendo consecuencias no previstas.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA.

Opine usted: morenotrip@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.