Hiram Peón: Derecho a la salud una utopía
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Hiram Peón: Derecho a la salud una utopía

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Hiram Peón: Derecho a la salud una utopía

Para maximizar las ganancias en la empresa se requiere colaboración y distribución estratégica de los recursos y en la sociedad también.

Opinión MTY REFLEJO INTERIOR HIRAM PEÓN
07/10/2019
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Hiram Peón Lara.
Hiram Peón Lara.Fuente: Cortesía

En la teoría de juegos se parte de ciertas reglas básicas, una de ellas, quizá la más básica, es que somos seres racionales y que por lo tanto aspiramos a maximizar nuestro propio beneficio, o sea buscamos la mayor recompensa.

El juego de suma cero es quizá el concepto más conocido pues establece que en una competencia ambos contendientes buscan maximizar sus recompensas y por lo tanto lo que uno gana lo deja de ganar el otro.

En la empresa como en la sociedad, el juego de suma cero no es lo óptimo. Para maximizar las ganancias en la empresa se requiere colaboración y distribución estratégica de los recursos y en la sociedad también.

Los recursos son limitados y las decisiones, racionales, buscan maximizar el rendimiento o la recompensa de lo que la sociedad tiene a su disposición.

Así tenemos recompensas que la sociedad requiere, si o si, para asegurar su sobrevivencia en el largo plazo, un ejemplo de esto es la educación o la salud.

Hablando de educación la sociedad necesita expertos en construcción, diseño, desarrollo tecnológico, bioingeniería, nanotecnología y todas las disciplinas que se le ocurran. Pero además necesita que los expertos estén en la frontera del conocimiento, que no estén obsoletos, que sigan preparándose, que tengan acceso a la información, a los métodos, al equipo y a los instructores.

Recientemente se llevó al cabo un evento en la ciudad de México al que asistimos por invitación, The War on Cancer Latam, el tema es la terrible enfermedad conocida como cáncer.

Y nos dimos cuenta de la manera tan absurda como ejercemos nuestro raciocinio. Es como si en los últimos 70 años no hubiéramos pensado. Para empezar en México hicimos un sistema de salud diferenciado: IMSS, ISSSTE, PEMEX, SEDENA Y SEMAR. Todos ellos cubren el servicio de salud a nivel nacional. Y además tenemos el seguro popular para los que no pueden estar en ninguno de esos sistemas. Sin mencionar los sistemas de salud de los estados y el sistema de salud de Salubridad.

Todo estaría perfecto si tuvieran los mismos sistemas, si se “hablaran” los sistemas, si estuviera homologado la manera como se registran las enfermedades.

¿Sabía usted que no existe un registro nacional de todos los enfermos de cáncer? Así que no sabemos a ciencia cierta a donde dirigir los esfuerzos y los recursos para enfrentar el crecimiento de esta enfermedad. Sabemos cuántos mueren de cáncer en los hospitales, pero no sabemos cuántos enfermos hay en México y menos en Monterrey.

Existe el Instituto Nacional de Cancerología que preside el Dr. Abelardo Meneses García, quien en una entrevista afirmó que los pacientes con cáncer a los que les da atención el instituto no tienen de que preocuparse por medicina y tratamiento.

¿Y sabe usted por qué? Porque el instituto no va con el sistema anual de presupuestos. El instituto está en un sistema multianual de presupuestos, así que ellos se preocuparán hasta el 2021.

Pero que sucede con los estados, con nuestro estado, donde contamos con hospitales del IMSS, ISSSTE, SEDENA, PEMEX, etc. Ellos tienen congelados los presupuestos hasta que “alguien” autorice que ya se pueden ejercer.

Y mientras tanto que sucede con los tratamientos para el cáncer, los medicamentos, la atención de los enfermos. No sucede nada, las personas quedarán desamparadas y tendrán que empeñar lo poquito que tienen para conseguir dinero y comprar algo, porque seguro no les alcanzará para adquirir medicinas que cuestan decenas de miles de pesos.

Pero esto apenas es la problemática presupuestal. Hay mucho más.

Cuando un enfermo llega al sistema de salud, el que usted quiera, no importa. Los que lo reciban no tienen la capacidad para saber si el enfermo tiene cáncer o tiene algunos síntomas que apunten a que requiere atención inmediata. Así que ingresa al sistema y empiezan a tratar su enfermedad como una infección o una inflamación, usted se puede imaginar mejor que yo lo que sucede con esa atención despreocupada, que tiene el personal de primer contacto con el enfermo, después de ocho horas de trabajo.

El enfermo de cáncer requiere un diagnóstico rápido para ingresar al tratamiento de manera inmediata, si no es así, cuando lo detecten en una fase tardía, ya no se podrá hacer nada por él. Tratar de curar a esos enfermos tendrá costos elevadísimos y la decisión será racional, “mándalo a su casa a que muera en paz”.

Los mexicanos ¿tenemos derecho a la salud? Realmente ¿Tenemos derecho a la salud?

¿Por qué no tenemos un registro nacional de cáncer? ¿Por qué no tenemos un solo sistema de salud? ¿Por qué el seguro popular limita la atención del cáncer a menores de 18 años? ¿Por qué el Consejo de Salubridad General, prioriza y define las enfermedades por su alto costo y los gastos que se derivan del tratamiento y medicamentos asociados? ¿Por qué en México, los mexicanos no tenemos derecho a un tratamiento personalizado y de calidad? Usted cree que la respuesta es “porque no hay dinero”.

¿Usted les cree?

Hasta la próxima.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM .

Opine usted: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.