Harmen Simons: Educación y transformación
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Harmen Simons: Educación y transformación

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Harmen Simons: Educación y transformación

bulletLa automatización y la digitalización harán que muchos empleos se transformen y requieran de una actualización constante a través del aprendizaje continuo.

Opinión MTY Tec de Monterrey Harmen Simons
06/01/2020
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Harmen Simons
Harmen SimonsFuente: Cortesía

Vivimos en un mundo complejo que se está transformando de manera acelerada. Tan trillado es esta frase que su primera reacción es probablemente encogerse los hombros y murmurar algo como “¿y qué de nuevo hay en eso?”. Es cierto, evoca imágenes de situaciones y problemas lejos de nuestra “casa, cama y comunidad” que de alguna forma siempre nos han acompañado y, a menudo, fuera de nuestro ámbito de acción. Sin embargo, las tendencias nos afectan y conviene detenerse periódicamente y reflexionar acerca de sus efectos—frecuentemente ambivalentes—sobre nuestras vidas. En este espacio me limitaré a discutir brevemente algunas tendencias en el área donde he estado activo en los últimos 20 años, la educación.

En primer lugar, la automatización y la digitalización harán que muchos empleos se van a transformar y requiere de una actualización constante a través del aprendizaje continuo. Sin embargo, el gasto en una educación formal—o inversión como muchos lo prefieren llamar—está creciendo con rapidez en países de mayor desarrollo económico.

Afortunadamente, los gastos de comunicación están en plena caída libre y hay cada vez más contenido relevante y de calidad disponible en línea. Esto me lleva a pensar que la capacitación a distancia, con sus foros de discusión y las posibilidades de interacción por video-enlace sin importar tu ubicación, crecerá en el futuro cercano. También puede jugar un rol importante en cerrar brechas relacionadas con lo que llamo los “nuevos analfabetismos”, por ejemplo, el no dominar el inglés, no saber usar determinados programas computacionales como hojas de cálculo, procesadores de palabras, ni tampoco saber programación básica, y carecer de una educación financiera sólida lo cual, entre otros, implica conocimientos de álgebra elemental.

Un área donde, a mi juicio, la educación presencial en todos sus niveles tiene una ventaja sobre la educación en línea, es en el desarrollo de las llamadas “soft skills”, como, por ejemplo, la empatía. La importancia de esta habilidad es difícil de sobreestimar: casi todas las tendencias importantes—demográficas (envejecimiento), tecnológicas (IA, automatización) y sociales (brecha entre ricos y pobres)—generan más, no menos, división e incluso polarización. La empatía es algo que se desarrolla pasando tiempo con gente diferente a uno, resolviendo problemas en conjunto, emprendiendo proyectos en conjunto o simplemente pasar un buen rato con personas de otras culturas, razas, religiones o estilos de vida lo cual es posible a través de los programas de intercambio, entre otros.

Como la transformación del empleo no solo afecta a las nuevas generaciones sino también a los adultos, es importante abordar las diferencias de aprendizaje entre dichos grupos. Para adultos el desaprender viejos hábitos, es tan importante como el aprender nuevas habilidades. Esto no es fácil, lo sé de experiencia propia; el experimentar con cosas nuevas y aceptar los errores cometidos en este proceso me fue mucho más fácil como estudiante que ahora como instructor. Sin embargo, acepto su importancia. Entre ambos grupos, tanto los adultos como los jóvenes saliendo de la “prepa”, percibo poca paciencia por las bases teóricas de lo que estamos enseñando. Buscan más bien una aplicabilidad concreta e inmediata. Lo entiendo y acepto para los adultos que ya recorrieron una larga trayectoria educacional y buscan actualizarse y/o prepararse para enfrentar nuevos puestos y desafíos.

Tengo más problemas con eso si se trata de jóvenes. Pienso que un balance entre teoría y práctica es un requisito para una educación sólida y eficiente. No sabemos ni saben ellos mismos a lo que se van a dedicar en el futuro. Por ende, debemos prepararlos con bases sólidas, aunque probablemente más generales de lo que ellos quisieran en ese momento. La abstracción hasta cierto punto es necesario; igual se complementará con una capacitación más enfocada dentro de sus respectivos empleos. Asimismo, examinar de manera crítica los fundamentos teóricos de una materia o los supuestos subyacentes de un modelo, fomenta el pensamiento integral y crítico. Obliga a analizar todas las dimensiones de un determinado problema, examinar qué funciona, qué no funciona y porqué no. Estimula la búsqueda de respuestas diferentes y mejores lo cual en un mundo que cambia tan rápido es esencial.

El autor es profesor del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey.

Opine usted: hsimons@tec.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.