Francisco Orozco: Los Neo Banks y los Challenger Banks, los bancos a lo millennial
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Francisco Orozco: Los Neo Banks y los Challenger Banks, los bancos a lo millennial

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Francisco Orozco: Los Neo Banks y los Challenger Banks, los bancos a lo millennial

bulletDichas instituciones financieras ayudan y estarán apoyando la inclusión financiera por la facilidad de la creación de las cuentas.

Opinión MTY Tec de Monterrey Francisco J. Orozco Bendímez
17/02/2020
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Francisco Orozco
Francisco OrozcoFuente: Cortesía

Cada vez es más frecuente escuchar quejas de mis alumnos y amigos en contra de sus bancos. Cuando platico con ellos, su enojo viene por la mala atención en situaciones como seguros que no solicitaron, nuevas comisiones, el tiempo que puede llevar hacer un trámite por algún problema, etc. Le pararé aquí porque pueden ser más y no me daría el espacio suficiente en esta columna para seguir mencionándolas.

Lo sé, la generación centennial y mi generación, la millennial, tenemos la mala fama de no ser tan pacientes y querer toda la mejor atención posible en el menor tiempo, pero señores, estamos hablando que la gente recurre a los bancos por un recurso tan delicado como lo es el dinero, ¿por qué no deberían estar molestos si hay mal servicio? A mi correo llegó un estudio que realizaron en conjunto Fondeadora y Dada Room llamado “¿Por qué los millennials odian a los bancos?”, donde mencionan algunos datos de cosas que agudizan la mala relación con las instituciones bancarias: el 88 por ciento se queja de recibir llamadas telefónicas para ofrecer servicios que no les interesan, el 80 por ciento le desagradan los cargos por saldo mínimo y los pagos de anualidades, o que al 76 por ciento le irrita tener que ir a sucursal para realizar determinados trámites. En general, el sentimiento que se percibe de estas generaciones hacia los bancos tradicionales es de decepción, donde la relación es unidireccional y, como menciona uno de los testimonios de dicho estudio, “les damos nuestro dinero, pero no recibimos nada a cambio”.

Con todo lo anterior, y conociendo la existencia del ecosistema Fintech, en los últimos meses empecé a ver publicidad en redes sociales, nuevos nombres de bancos y de tarjetas de débito que operaban 100 por ciento vía digital y sin sucursal física. Aquí es donde conocí dos nuevos conceptos: los Neo Banks y los Challenger Banks. Rápidamente para explicar qué son, el común denominador entre ambas es que son instituciones financieras cuyo primer producto, de diversos que pueden ofrecer, son cuentas de ahorro/débito sin comisiones manejadas totalmente a través de una plataforma o una app que puede tener como valor agregado herramientas que te ayuden a tener el control de tus finanzas personales, realizando la contratación del servicio totalmente vía online. La diferencia entre una y otra, es que los Neo Banks desarrollan esa parte tecnológica-móvil pero se asocian con un banco tradicional para gestionar las operaciones (como el cumplimiento normativo y quien realmente administra el dinero), y los Challenger Banks si pretenden conseguir el permiso regulatorio para convertirse en una institución financiera compitiendo con los bancos tradicionales en servicio, innovación, seguridad (la mayoría tiene opciones de escudos supervisados por organismos regulados) y menores costos de operación (traducido después en menos comisiones y tasas de interés).

En México, podemos encontrar entre estos dos tipos de bancos a Albo, Flink, Sabadell, Cuenca, HeyBanco, Fondeadora, NuBank y Propel, cada ellos con una propuesta de valor interesante como lo es la categorización de los gastos, fijación de objetivos de ahorro, bloqueo de cuenta y otras más que hacen una experiencia diferente de lo que los bancos tradicionales ofrecen y mucho más amigable para sus clientes meta (personas de 18 años a 35 años, por ejemplo).

Hasta aquí todo suena bien y sí, este tipo de bancos sin duda ayudan y estarán apoyando a la famosa inclusión financiera por la facilidad de la creación de las cuentas. ¿Principales retos? Lo resumiría en dos grandes: infraestructura y hábitos tecnológicos. Es simple entender el porqué: dependerá muchísimo del alcance que tengan los usuarios a poder utilizar internet y la calidad del mismo, que la gente confíe en realizar transacciones por internet, pero sobre todo que estos bancos se ganen la confianza de los usuarios y no piensen que son bancos “patitos” que puedan huir con su dinero. Un servidor ha estado probando diferentes y la experiencia es única. En otro momento platicaremos cuál es el negocio que hay detrás de ellos.

Se animarían a sacar una cuenta en este tipo de bancos, ¿confiarían su dinero en estas instituciones? sí o no, por qué. Escucho y leo sus comentarios.

El autor es contador y profesor de Contabilidad y Finanzas de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Opine usted: jorozcob@tec.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.