Francisco J. Cantú: ¿Tecnología improductiva en las organizaciones?
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Francisco J. Cantú: ¿Tecnología improductiva en las organizaciones?

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Francisco J. Cantú: ¿Tecnología improductiva en las organizaciones?

bulletEn las instituciones debemos buscar acciones que permitan lograr un equilibrio, de acuerdo a las tendencias digitales.

Opinión MTY ERIAC Pasión por el Talento Francisco J. Cantú Castillo
20/12/2019
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Francisco J. Cantú Castillo
Francisco J. Cantú CastilloCortesía

Uno de los retos más importantes que vivimos hoy en día en las organizaciones, es sin duda poder continuar generando mejoras y ventajas a nuestros procesos a través de la tecnología, sin embargo, esto mismo puede causar efectos colaterales si no manejamos adecuadamente nuestra “cultura digital”.

Por tanto, es necesario que la tecnología se enfoque realmente a acciones productivas y de valor, y que la organización determine los medios adecuados para sus integrantes; por ejemplo hoy el uso del WhatsApp y otras redes sociales, son un medio donde comúnmente se generan acuerdos rápidos, sin embargo hay que considerar que mientras no sea definido como un “canal formalmente autorizado” el uso correcto de esta plataforma estará a merced de la integridad de cada individuo, pudiendo hacer ver como una herramienta de trabajo cuando en realidad no es del todo así.

Las tendencias digitales y sus usos siguen evolucionando, y es más sencillo adecuarnos a ellas, a esperar que de manera fortuita se acoplen a nuestras necesidades; en las organizaciones debemos buscar acciones que permitan lograr un equilibrio donde las personas no se sientan restringidas, a la vez de evitar comprometer los espacios y momentos correctos para hacer cada cosa.

Recientemente en SEMEX, pusimos en marcha algunas iniciativas que nos ayudaron a eliminar la improductividad tecnológica; una de las primeras, fue la de restringir el uso de aparatos electrónicos en las áreas operativas, en un inicio el pensamiento era que la gente opondría resistencia, sin embargo, la comunicación adecuada contribuyó a que la gente generara consciencia y viera esta medida como algo positivo, siendo la clave principal el aperturarles un “espacio” donde pudieran tener ese contacto con sus redes, ¿Qué hicimos?, habilitar en las áreas comunes: comedor, vestidores y área social, el uso de wifi gratuito para que durante sus periodos de descanso fueran acompañados con el uso de la tecnología.

Por otra parte, definimos el no uso del celular en las sesiones colaborativas, llámese junta, revisión de proyecto o algún otro similar, esto nos ha ayudado a que el enfoque de las personas esté centrado en lo importante para el negocio, que quien está en las sesiones se mantenga activamente aportando lo que se espera de el y por ende la duración y efectividad de las sesiones se maximicen, ocupando solo los tiempos indispensables.

Algunos aprendizajes que podemos enlistarles a los colaboradores para administrarse eficientemente en cuanto al uso de la tecnología son los siguientes: definan los espacios donde son zonas cero: salas de juntas, por ejemplo; hagan uso correcto de las notificaciones, procuren lo importante; elijan las herramientas que ayuden a su labor diaria, no todo suma ni es productivo, sean objetivos en los canales de comunicación, involucren solo a quien es necesario; permitan también las pausas entre jornadas para uso personal; Propicien los diálogos entre los colaboradores, el mantener conexiones personales, ayuda a que la tecnología solo sea utilizada cuando deba requerirse.

Como líderes de cambio, tenemos la gran responsabilidad de transformar de lo improductivo al soy productivo.

El autor es Director de Capital Humano & TI de la empresa SEMEX y cuenta con mas de 20 años de experiencia laboral en las áreas humanas, así mismo es socio de ERIAC, Capital Humano y miembro del comité de Tecnología de esta Asociación.

Opine usted: editorial@eriac.com.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.