Finaliza primer trimestre, pero continúa la incertidumbre
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Finaliza primer trimestre, pero continúa la incertidumbre

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Finaliza primer trimestre, pero continúa la incertidumbre

En el contexto internacional, particularmente en los Estados Unidos, se ha incrementado el riesgo de enfrentar una nueva recesión económica en el mediano plazo.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
09/04/2019
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: Cortesía

Terminamos el primer trimestre del 2019 y tenemos información mixta sobre las perspectivas económicas para México, aunque dentro de un contexto de riesgo para la economía mundial.

De acuerdo con los resultados de la encuesta del Banco de México a especialistas en economía del sector privado en el mes de marzo, la perspectiva de crecimiento para el PIB de México para este 2019 ha ido disminuyendo.

En el mes de diciembre se tenía una perspectiva de crecimiento del 1.89 por ciento, ahora en marzo hay una ligera disminución, la expectativa es que el PIB de México crezca 1.65 por ciento. Esto refleja los ajustes que instituciones financieras internacionales han hecho también en cuanto al dinamismo de la economía mexicana. Y aunque podríamos argumentar que esta disminución en la perspectiva de crecimiento es “sólo marginal” yo diría que sí es significativa, pues el crecimiento en México es tan bajo que ¼ de punto porcentual de diferencia es claramente relevante para nosotros.

En el contexto internacional, particularmente en los Estados Unidos, se ha incrementado el riesgo de enfrentar una nueva recesión económica en el mediano plazo.

Este riesgo de recesión responde principalmente a tres factores que también pueden impactar a la economía mexicana. Uno, la reducción en el diferencial entre la tasa de interés de corto plazo y de largo plazo.

La tasa del interés a 10 años en los Estados Unidos se ubica en 2.49 por ciento, mientras que la tasa a tres meses se encuentra en 2.43 por ciento. Este diferencial entre las tasas ha ido cayendo consistentemente en los últimos meses, lo que indica que el mercado no es muy optimista sobre las condiciones económicas para el largo plazo, y prefiere mantener liquidez en el corto plazo que instrumentos de ahorro o inversión en el largo plazo.

Precisamente este es el segundo factor, el hecho de que las familias deseen mantener liquidez implicaría que prefieren incrementar su consumo de bienes duraderos ahora en el corto plazo; sin embargo, el índice de confianza del consumidor también presenta una disminución en ese sentido. Es decir, las familias tampoco están comprando bienes duraderos.

Un indicador comúnmente usado para conocer las preferencias de los consumidores es el volumen de ventas de automóviles. En México, las ventas de autos ligeros cayeron en el mes de febrero un 5.48 por ciento respecto al mismo mes del 2018. Esta situación nos da pie a pensar que podríamos entrar a una desaceleración en el segundo trimestre de este año, modificando nuevamente las expectativas de crecimiento.

El tercer factor, es el sector externo. La falta de definición y el retraso en las discusiones del T-MEC, y el incremento unilateral de aranceles a productos estratégicos como el acero y productos agrícolas entre México y Estados Unidos, nos lleva nuevamente a un estado de indefinición sobre el camino que tomará la economía mexicana el resto del año.

El presidente López Obrador insiste en que la economía mexicana va bien, y aunque hay variables macroeconómicas que si reflejan cierta estabilidad, como la inflación, el tipo de cambio y la tasa de desempleo, no debemos olvidar que estas variables son resultado de lo que suceda con la economía mexicana. Es decir, el tipo de cambio fluctúa en función de la confianza que tengan los actores comerciales y financieros sobre la dinámica de nuestra economía, la tasa de interés igualmente reaccionará en función de la dinámica interna y externa que enfrente el país, y la tasa de empleo sin duda responderá a la capacidad de la economía mexicana de generar más fuentes de empleos formales, y esto sucederá en la medida en que el sector productivo acelere su producción para responder a un incremento en la demanda de sus productos.

En resumidas cuentas, optimistamente diría que tenemos indicadores mixtos, siendo cautelosos habrá que poner atención al desempeño de la economía de los Estados Unidos y las discusiones sobre el T-MEC que deberán tener lugar pronto, de lo contrario, seguiremos extiendo la incertidumbre para la segunda mitad del año.

El autor es Decano de la Región Norte de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Opine usted: ppenia@itsem.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.