Empresari@: Hay que envejecer con dignidad
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Empresari@: Hay que envejecer con dignidad

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Empresari@: Hay que envejecer con dignidad

Una manera de trascender que muchos empresarios sabios han encontrado es la de formar a sus nietos.

Opinión MTY empresas familiares Rosa Nelly Trevinyo- Rodríguez
14/11/2018
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Rosa Nelly Trevinyo-RodríguezFuente: Cortesía

Hace unos días, un empresario me comentó: “No lo entiendo; mi papá tiene 76 años y no sólo quiere embarcarse en un proyecto magno, sino que pretende endeudarse desproporcionadamente. ¿Es que acaso no ve la situación? Se lo está jugando todo… ¡Lo peor es que YO soy quien dirige el negocio!”

Este tipo de comportamiento “inexplicable” por parte de los fundadores, suele ser bastante “normal” durante el proceso de adultez, tendiendo a estar asociado—la mayoría de las veces—a una crisis de identidad. Y es que, todos los seres humanos experimentamos, en diferentes etapas de nuestras vidas, ciertos momentos decisivos en los cuales debemos definirnos o re-definirnos ¿o no? La adolescencia, un divorcio, la pérdida de un ser querido…

Sin embargo, hay que aceptarlo, el proceso de envejecimiento es naturalmente la fase más dura de adaptación ¿Por qué? Porque la adultez está relacionada con el deterioro corporal, el desgaste en las capacidades cognitivas y la pérdida de independencia y productividad. Igualmente hay que decir que, durante la edad adulta también se adquieren ciertos aspectos positivos, como un mayor conocimiento y control sobre las emociones, un concepto de trascendencia basado en las relaciones y una visión de la vida más plena e integral.

El grado de balance que se logre obtener entre los aspectos positivos y negativos será el resultado de la “conciliación” o “pugna” que cada uno establezca con la vida. Y es que, si esta conciliación no se logra, si no aceptamos la vida tal como la hemos vivido (con sus éxitos y fracasos), la frustración y los mecanismos de defensa aflorarán. Es entonces cuando comenzamos a comportarnos “raro”, a querer sentirnos relevantes, a intentar demostrar que nuestra capacidad y autonomía están intactas,… a tomar decisiones irracionales.

Entonces, si yo he sido un empresario exitoso y he logrado construir un emporio de la nada, arriesgando mi capital y jugándomela varias veces, ¿por qué no he de volver a hacerlo? La intención es demostrarle a todo el mundo que “todavía puedo”. Al final, no es el miedo a la muerte lo que provoca desesperación y amargura, sino el miedo a la dependencia y al propio deterioro.

Algunas preguntas que podríamos hacernos para desarrollar la capacidad de adaptación en la fase de adultez son: ¿Estoy satisfecho con lo que logrado hasta ahora? ¿Qué es lo verdaderamente importante para mí en los próximos 10 años? ¿Cuál es mi nuevo propósito de vida? ¿Qué estoy haciendo para que mi vejez sea más llevadera, cuidar la relación de pareja; nutrir hobbies; alimentar vínculos sociales; aprender nuevas cosas; hacer ejercicio; tener ilusiones y metas adecuadas a la edad que vivo?

Una manera de trascender que muchos empresarios sabios han encontrado es la de formar a sus nietos. Esta relación no sólo les permite sentirse útiles, sino que les otorga una relación de poder (legitimidad). Además, se sienten queridos y valorados—fortalece su auto-concepto, auto-estima y necesidad de seguridad.

Finalmente, hay que comprender que para todo hay momentos en la vida: para trabajar “como burro”, para ceder el cargo, para delegar las decisiones, para heredar o donar las acciones, para disfrutar. Tomar decisiones en tiempo y forma ayudará a fortalecer la paz familiar y evitará que pongamos en riesgo el futuro del negocio ¡Postergar no ayuda!

EN RESUMEN: La adultez es un proceso de evolución natural. De la revisión de lo vivido, del reconocimiento de lo logrado y de la aceptación de nuestros fracasos, dependerá que encontremos satisfacción en nuestra vida y que eventualmente adoptemos a tiempo decisiones empresariales y patrimoniales que nos ayuden a envejecer con dignidad.

No hay que verlo como un “fui”, sino como un “soy” distinto.

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

Opine usted: rosanelly@trevinyorodriguez.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.