El Reto: Jugar como Equipo
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El Reto: Jugar como Equipo

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El Reto: Jugar como Equipo

Se dice fácil, no obstante, la realidad es que existen familias empresarias cuyos miembros nunca han trabajado juntos.

Opinión MTY empresas familiares Rosa Nelly Trevinyo- Rodríguez
06/02/2019
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Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez
Rosa Nelly Trevinyo-RodríguezFuente: Cortesía

Al igual que en los equipos de futbol, una estrella no brilla sola por mucho tiempo, así tampoco en las familias empresarias los líderes individualistas se sostienen en la cima cuando la propiedad está fragmentada. Por ello, uno de los retos que enfrentan actualmente las familias empresarias es aprender a “jugar como equipo”.

Jugar como equipo es considerar a todos, integrar los intereses del grupo familiar a nuestros intereses, minimizar los individualismos y las ganancias personales. Y es que, ser equipo es aprender a ser socios, cultivar la toma de decisiones consensuada, ejercitar el valor de la lealtad; cumplir lo acordado y reclamar—con mesura—cuando algún miembro de la familia rompa las reglas. Cuando somos equipo, ¡nuestros actos afectan a los demás!

Se dice fácil, no obstante, la realidad es que existen familias empresarias cuyos miembros nunca han jugado juntos. En estos casos, el proceso de crear un equipo cuesta,… y mucho. En el inter, hay errores estratégicos en la operación, la dirección y el gobierno de la empresa familiar, fantasmas del pasado que aparecen recurrentemente, frustraciones a título individual y en ocasiones, algunas pérdidas patrimoniales.

Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo unimos a un grupo de propietarios para que tomen decisiones conjuntas? En mi experiencia, la metodología para lograr un cambio duradero en la dinámica familiar pasa por cinco fases:

Fase 1: Re-Conocer.

En esta fase, la familia empresaria es sólo familia. Sus miembros tienen diferentes intereses personales y estilos de trabajo. No hay proyectos conjuntos claros. La toma de decisiones en equipo se da sólo cuando es indispensable—y usualmente en temas peliagudos, salud de mamá o papá. En esta etapa, el reto es la interacción y la comunicación. Se trata de re-conocer a los otros.

Fase 2: Re-Construir.

Definir qué tenemos en común, y qué no, acelera el proceso de ajuste. La interacción obliga a externar desacuerdos, temas tabú, reclamos del pasado e incluso, inquietudes del futuro. Es así como logramos entender los sentimientos del otro, superar problemas intra e inter personales y establecer el deseo (o no) de tener una relación futura más armónica. Se trata de sanar y re-construir la relación.

Fase 3: Re-Conectar.

En este período, los miembros de la familia empresaria comienzan a construir un código de conducta, visión de futuro y sueño patrimonial compartido. Es en este lapso en el que el sentido de pertenencia al grupo y el orgullo familiar se vuelven el pegamento emocional que detona un cambio de actitud, un compromiso real y una fidelidad de largo plazo. Se trata de creer, re-conectar y cumplir.

Fase 4: Re-Considerar.

Es momento de buscar afianzar las relaciones construidas y las actitudes colectivas alcanzadas. La intención es definir y superar, juntos, problemas comunes. Aprendemos a dar y pedir ayuda al grupo, a comunicarnos de forma efectiva y a evitar que nos utilicen (desde fuera) indirectamente para debilitar al equipo. Se trata de fomentar la colaboración, re-considerar nuestro rol y practicar la humildad.

Fase 5: Re-Elegirnos.

Finalmente, la prueba final, ¿podemos tomar decisiones acertadas juntos? ¿Cuánto tiempo tardamos en hacerlo? ¿Realmente cumplimos los acuerdos? En esta fase, debiera ser “fácil” dar a conocer información, convivir y tomar decisiones conjuntas de impacto grupal. Se trata de crear sinergia y re-elegirnos como socios.

Aunque jugar como equipo debiera ser un must en las familias empresarias, pocas son las que saben hacerlo bien, blindando con acciones, no sólo sus oídos sino también, su patrimonio.

Y tú, ¿juegas en equipo o en solitario?

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

Opine usted: rosanelly@trevinyorodriguez.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.