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bulletEl PIB total creció a una tasa anual de 2.0 por ciento, sin embargo el último trimestre solo creció a una tasa de 1.7 por ciento.

Opinión MTY Wiki-liticoMiguel Moreno Tripp
04/03/2019
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Miguel Moreno Tripp
Miguel Moreno TrippFuente: Cortesía

El Producto Interno Bruto (PIB), es una de las medidas de las cuentas nacionales que expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios finales de un país, medido normalmente en un año. Sus componentes son: Inversión Neta de las Empresas; el Gasto de Gobierno; el Consumo que llevamos a cabo los particulares y el resultado neto de las Exportaciones menos las Importaciones. Esta convención ha sido aceptada y estandarizada por la ONU.

Esta medición tiene sus limitaciones: no incluye mediciones sobre la economía informal, ni ilegal; tampoco el impacto social o ecológico de diversas actividades; las mejoras en el nivel de vida, ni la desigualdad y también incluye actividades legales pero dañinas, como la fabricación de cigarros, etc.

En México lo mide el INEGI y la semana pasada dio a conocer los últimos datos al cierre de 2018. El PIB total creció a una tasa anual de 2.0 por ciento, sin embargo el último trimestre solo creció a una tasa de 1.7 por ciento.

Si agrupamos las actividades en tres sectores, el primario con actividades como la agricultura y pesca y caza, su crecimiento anual fue un poco mayor, un 2.4 por ciento y para el último trimestre, mejor todavía: 3.0 por ciento. Las actividades secundarias tuvieron un magro crecimiento de 0.2 por ciento y un decrecimiento de 0.9 por ciento. Destaca la extracción de petróleo y gas que ha venido decreciendo, en los últimos cinco años a una tasa anual compuesta de 6.3 por ciento, peor: el decrecimiento se aceleró el último trimestre en un alarmante 8.2 por ciento.

No todo son malas noticias. Las actividades terciarias, crecieron por encima de la medición total. Destaca el transporte aéreo que ha tenido un crecimiento anual compuesto de 9.7 por ciento por los últimos cinco años.

Regresando a los componentes de la demanda final del PIB: el mayor componente es el consumo: equivale a un 60 por ciento aproximadamente del PIB. Vamos a ponerlo en perspectiva: el PIB vale 18,614,517,000,000 pesos (a precios constantes de 2013) y el consumo: 10,880,670,000,000 pesos.

Tres reflexiones

Por usar el ejemplo de las tasas de crecimiento del transporte aéreo cercanas a dos dígitos: el decir que el país se estaba cayendo a pedazos con tal de hacerse del poder, es una falacia por decir lo menos; más bien raya en maldad aprovechándose de la ignorancia de la gente. En otro tenor, ¿no nos quejamos del tráfico en las principales ciudades del país? ¿Acaso no será porque hay más vehículos de lo que la infraestructura aguanta? Claro que sí, y eso es otro indicador de crecimiento económico aunque no sea reconocido formalmente en ninguna medición. Todo fue simplemente un quítate tú, que me toca a mí.

La segunda reflexión y siguiendo con el tema del transporte aéreo. El jueves pasado se prepagaron 35 mil millones de pesos de la Fibra E. Es un despropósito el utilizar tanto dinero para cancelar un crédito que se iba a pagar con el producto del uso del aeropuerto: era un proyecto autofinanciable. Al final del plazo, hubiéramos acabado con un aeropuerto de primer mundo y sin deuda. ¿A cuántos programas les hubieran ayudado esos recursos? Lástima que el hubiera no existe. ¿Es realista esperar que se vuelquen inversiones en el país cuando una consulta de lo más pueril, puede tirar proyectos de esa magnitud? Recordemos: la inversión es el segundo componente en importancia del PIB.

La tercera reflexión: ¿La austeridad republicana ayudará al crecimiento de la economía cuando el 60 por ciento del PIB depende del consumo? Hay algo de fondo que no checa o simplemente es que no se han entendido las cifras y los manejos económicos de un país. No se trata del consumismo por sí mismo, pero si todos dejamos de consumir solo hay que reducir el numerito mencionado arriba. Por más embelesada que esté la gente, si no hay consumo no hay trabajo.

Luego entonces, he ahí el porqué de las revisiones de crecimiento tanto de Banco de México (de 1.1 a 1.7 por ciento), así como de la más reciente encuesta entre analistas (1.63 por ciento) para el 2019. Sin ser pitoniso, la realidad se impondrá por encima de los buenos deseos.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA.

Opine usted: morenotrip@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.