El peso mexicano en 2018
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

El peso mexicano en 2018

COMPARTIR

···

El peso mexicano en 2018

Durante 2018 el tipo de cambio estuvo determinado por la incertidumbre en relación a diferentes temas.

Opinión MTY
03/01/2019
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Placeholder block
Gabriela Siller Pagaza.Fuente: Cortesía

En 2018, el peso mexicano mostró pocos cambios en comparación anual, cerrando en 19.65 pesos por dólar y registrando una apreciación anual de 0.04 por ciento. No obstante, el tipo de cambio tocó un mínimo de 17.9401 pesos y un máximo de 20.9605 pesos, mostrando una volatilidad anualizada de 12.86 por ciento, por arriba de la volatilidad de 11.85 por ciento observada en 2017.

Durante 2018 el tipo de cambio estuvo determinado por la incertidumbre en relación a diferentes temas. Por un lado, hubo incertidumbre con respecto al futuro de la relación comercial entre México y EU mientras se renegociaba el TLCAN, para posteriormente alcanzar un nuevo acuerdo trilateral, el T-MEC. A partir de entonces, la incertidumbre consistiría en la aprobación del T-MEC por parte del Congreso estadounidense. En el año también hubo mucha incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial entre China y EU, luego de que Trump inició una guerra comercial, gravando más del 50 por ciento de las importaciones provenientes del gigante asiático. Por lo anterior, las expectativas de crecimiento de China y de la economía global ya se han visto afectadas negativamente.

En el año, el desempeño del tipo de cambio se puede dividir en cuatro partes, cada una correspondiente a cada trimestre del año. En el primer trimestre, el peso se apreció 7.52 por ciento o 1 peso y 47 centavos, ante el optimismo que existió por los avances en la renegociación del TLCAN. Al inicio del segundo trimestre, el tipo de cambio tocó un mínimo en el año de 17.9401 pesos por dólar, todavía como parte de la inercia del primer trimestre, para posteriormente subir a un máximo en el año de 20.9605 pesos por dólar el 15 de junio, en la antesala a las elecciones presidenciales en México, en un comportamiento característico de otros años electorales. En balance, el peso se depreció 9.5 por ciento o 1 peso y 72 centavos durante el segundo trimestre.

En el tercer trimestre, el peso se apreció 5.98 por ciento o 1 peso y 19 centavos, tras los esfuerzos de comunicación del gobierno electo y luego de que se alcanzó un acuerdo comercial preliminar entre México y EU, al cual posteriormente se sumó Canadá. Finalmente, en el cuarto trimestre, el peso se depreció 4.98 por ciento o 93 centavos, ante la toma de decisiones del gobierno electo, alejadas de la ortodoxia económica, como la cancelación no oficial del NAIM, las iniciativas en el Congreso de eliminar comisiones bancarias y regular las concesiones mineras, así como un cambio en el modelo de negocio de Pemex, enfocado a la refinación y no a la extracción y exportación de crudo, lo que eleva el riesgo de observaciones por parte de agencias calificadoras.

Es importante destacar que a pesar de la incertidumbre que dominó al mercado durante el año que termina, el peso mexicano finaliza como una de las divisas con el mejor desempeño, debido a las mayores tasas de interés que ofrece el mercado local y a que en otras economías en desarrollo se presentaron serias amenazas para el crecimiento económico y la estabilidad financiera, principalmente en Argentina, Turquía, Brasil, Rusia y Sudáfrica, cuyas divisas sufrieron un castigo mucho mayor.

El 2019 seguirá siendo un año de retos. En cuanto a factores externos, el mercado seguirá monitoreando la guerra comercial y el riesgo de una mayor desaceleración económica, lo que amenaza la estabilidad de las economías emergentes. Asimismo, se evaluará la rapidez con la que se apruebe en EU el T-MEC, clave para el crecimiento de las exportaciones mexicanas. Finalmente, de manera interna, los mercados seguirán de cerca las acciones del nuevo gobierno, en particular la ejecución del gasto durante los primeros seis meses del año, para ver si existe algún desvío con respecto a lo programado que justifique un llamado de atención de las agencias calificadoras. En balance, el año entrante probablemente seguirá siendo de incertidumbre para los mercados, con menos amenazas para México, pues ya concluyó la negociación del T-MEC, pero con mayores amenazas para la economía global.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.