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El índice Big Mac

bulletSi medimos el tipo de cambio en términos reales, podemos ver la capacidad de compra que tienen las monedas de diferentes países y ver en donde, la misma cantidad de dinero, podría comprar más bienes y servicios.

Opinión MTY tecnológico de Monterrey Edurado Carbajal
04/03/2019
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 Eduardo Carbajal
Eduardo Carbajal Fuente: Cortesía

Hay un concepto económico llamado Ley de Precio Único que dice que, partiendo del supuesto de que no hubiera costos de transporte y existiera libre comercio, el precio de los bienes, elaborados de manera idéntica, debería de ser el mismo, sin importar en que país se produzcan. Este principio funciona teóricamente y nos permite comparar los precios de los mismos bienes, sin importar que hayan sido elaborados en México, Estados Unidos o China.

Aunque este principio no aplica en la realidad porque además de costos de transporte cero y libre comercio (sin aranceles), deberíamos agregar el supuesto de productividad laboral, costos de insumos y salarios idénticos entre países, es útil para tratar de medir el poder de compra de las monedas (Purchasing Power Parity, en inglés). La paridad del poder de compra, o PPP, nos ayuda a entender que las diferencias de productividad, de costos de transporte y aranceles no pueden ser borradas entre países, pero van a ser capturadas por las diferencias en el tipo de cambio, medido en bienes, es decir, el tipo de cambio real.

Si medimos el tipo de cambio en términos reales, podemos ver la capacidad de compra que tienen las monedas de diferentes países y ver en donde, la misma cantidad de dinero, podría comprar más bienes y servicios.

Preocupados por esta cuestión, los redactores de la revista británica The Economist, elaboraron en 1986 una herramienta que podía comparar el poder de compra de las monedas de muchos países con el poder de compra del dólar de Estados Unidos. Se les ocurrió que, el uso de un bien que fuera elaborado de manera estandarizada, con los mismos ingredientes y con el mismo proceso, ayudaría a explicar el PPP de distintas monedas. Lo que encontraron fue que la hamburguesa Big Mac de McDonald’s, era la misma en todo el mundo y cumplía con lo que andaban buscando. Las diferencias en los precios de cada país, para comprar esa hamburguesa, les debería de dar suficiente información sobre el tipo de cambio real y el poder adquisitivo de cada moneda local.

Al ser McDonald’s una empresa con producción en más de 190 países, su hamburguesa ayudó a encontrar, de manera no muy formal, pero si muy ilustrativa, la sobre y la subvaluación de las monedas, con respecto al dólar de Estados Unidos. El cálculo es muy sencillo: como los precios de la Big Mac son diferente en cada país, se convierte el precio local de la hamburguesa a dólares con el tipo de cambio vigente y se calcula la diferencia con el precio de la misma Big Mac en Estados Unidos, en porcentaje. Si el resultado es positivo, la moneda local está sobrevalorada con respecto al dólar y si el resultado es negativo, la moneda local está subvaluada con respecto al dólar.

Y los resultados actuales, nos hablan del poder de compra de las monedas, medidas con el Big Mac Index, donde se ordenan los países que tienen una mayor sobrevaluación de sus monedas con respecto al dólar (países cuya moneda tiene un alto poder adquisitivo) hasta los países que tienen una mayor subvaluación de sus monedas con respecto al dólar (países cuya moneda tiene un bajo poder adquisitivo). De acuerdo con el cálculo realizado en febrero de este año, solo el franco suizo (18 por ciento), la corona noruega (6 por ciento) y la corona sueca (5 por ciento), están sobrevaloradas con respecto al dólar, lo que significa que con el dinero que gastan los consumidores de Big Mac en esos países, podrían comprar más hamburguesas en cualquier parte del mundo.

Las monedas más subvaluadas, fueron el rublo ruso (70 por ciento), el grivna ucraniano (65 por ciento) y el peso argentino (64 por ciento), entre otras. El peso mexicano, por si les preocupaba, esta subvaluado en 54 por ciento con respecto al dólar, lo que significa que nuestros pesos tienen un poder de compra bastante bajo en el mundo, pero con un mayor poder de compra en Rusia, Ucrania y Argentina, al menos.

Este índice ha sido muy útil en términos académicos y actualmente se calcula también ajustado por el nivel de ingresos, para descartar que los precios de las hamburguesas sean muy bajos en los países de menos ingresos debido a costos de mano de obra más bajos. Los resultados de ambos índices son muy similares, lo que nos lleva a concluir que el índice Big Mac, es una medida de referencia que podría ser válida para calcular el PPP de las monedas en el mundo.

El autor es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Opine usted: edcarbaj@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.