El Confort de la Presidencia
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El Confort de la Presidencia

bulletAsí como le exigimos a nuestros políticos que hagan bien su trabajo, así también—como socios y consejeros—deberíamos hacer lo mismo con nuestros Presidentes del Consejo.

Opinión MTY empresas familiares Rosa Nelly Trevinyo- Rodríguez
10/07/2019
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Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez
Rosa Nelly Trevinyo-RodríguezFuente: Cortesía

Tanto en el sector público, como en el privado, hay de Presidentes a Presidentes. Y es que, por un lado están aquellos que transmiten una visión, crean equipo y arriman los medios para que la gente se desarrolle; y por otro, los que lucen el título, ven por sus intereses y aprietan el piloto automático. ¿O no?

Legítimamente, así como le exigimos a nuestros políticos que hagan bien su trabajo, así también—como socios y consejeros—deberíamos hacer lo mismo con nuestros Presidentes del Consejo.

Claro, ser Presidente del Consejo de Administración de una empresa familiar no es fácil. Y menos en un contexto cambiante en el cual desarrollar una estrategia, comunicarla a la organización, alinear esfuerzos y lograr resultados se ha vuelto cada vez más complejo. Si a esto le añadimos los aspectos familiares-emocionales…, la labor se vuelve poco más que sobresaliente.

Por ello, el Presidente del Consejo debe ser no sólo la persona más preparada y comprometida de la mesa, sino que además, está obligado a sacar “lo mejor” de cada uno de sus consejeros, a impulsar que las cosas se hagan y a mediar cuando los aspectos familiares intervengan en la toma de decisiones.

No obstante, cuando las juntas del Consejo comienzan a volverse charlas donde todo se disculpa, los resultados pedidos se “patean”, la urgencia gana a la estrategia, las evaluaciones nunca llegan y los aspectos familiares-emocionales desgastan… ¡Cuidado! Hemos caído en el Confort de la Presidencia.

¿Qué hacer?

1.- Si quien lo detecta es un Consejero, se recomienda:

- Invitar al Consejo, como ente, a reflexionar sobre sus responsabilidades—i.e. hacer preguntas incómodas, retar el status quo, mediar en asuntos familiares que impacten la toma de decisiones de negocio. Ejercido este proceso, practicar las “solicitudes exigentes” o acciones contundentes, hacia su Presidente.

- Impulsar, dentro del propio Consejo, proyectos de mejora. Es imperativo que el Consejo de Administración defina su estrategia, analice el ciclo del negocio, enfoque sus prioridades, intervenga activamente en la fijación y cumplimiento de las metas de rendimiento y evalúe objetivamente el desempeño de sus funciones y las de sus Consejeros.

- Otorgar retroalimentación honesta y formal, uno a uno, al Presidente del Consejo.

2.- Si quien lo observa es un asesor—que no es Consejero, pero que interactúa con el Consejo de Administración continuamente, se aconseja:

- Puntualizar el rol y las funciones del Presidente. La “operación diaria” no debe ser un escudo que permita al Presidente desentenderse de coordinar las reuniones, conjugar un plan estratégico y un presupuesto, “empujar” a la Dirección General, visualizar cartas de reemplazo en puestos clave y dar seguimiento a las decisiones tomadas en el Consejo.

- Sugerir una transformación en el Consejo de Administración a nivel de composición, estructura, evaluación, adaptación a las nuevas tecnologías, reporteo, etc.

3.- Si quien lo revela es el propio Presidente del Consejo:

- Preguntarse: ¿Cómo podemos hacerlo mejor?—Responderse de la forma más honesta posible y “accionar”.

- Pedir ayuda. Acercarse a un consultor en temas de gobierno corporativo y trabajar, en conjunto, un plan de revitalización del Consejo de Administración y de su propio rol como Presidente del Consejo.

El Presidente del Consejo cataliza o impide el cambio; impulsa o limita la evolución del negocio. Así que, ¡ojo!, porque su zona de confort comienza, allí donde su pro-actividad termina.

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail. 

Opine usted: rosanelly@trevinyorodriguez.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.