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Édgar Rivera: El cumplido, el cautivo y la preocupación de la gente en este México kafkiano

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Édgar Rivera: El cumplido, el cautivo y la preocupación de la gente en este México kafkiano

bulletAl pueblo lo que más les preocupa es que si tomaron la decisión correcta por haber elegido a nuestro actual presidente.

Opinión MTY esfera comunitaria ÉDGAR RIVERA
14/11/2019
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Édgar Rivera
Édgar RiveraFuente: Cortesía

Platicando recientemente con amigos, compañeros de trabajo y familiares sobre la situación actual que se vive en nuestro país ya sea nivel federal, estatal o municipal, pude descubrir que hoy por hoy existe un gran cúmulo de opiniones en los que se refiere a política y a economía, pero sobre todo que empieza a aflorar un gran divisionismo.

Algunos de ellos abren grandes debates sobre estos asuntos, ya sea en las carnes asadas, a la hora de la comida, en sus descansos, o algunos más en la reunión familiar dominical, y no se diga en Facebook, en donde existen grandes foros de discusión, en fin cuando se puede todos ellos rivalizan entorno a que si AMLO es lo mejor o lo peor, que si son chairos o fifís, o que gran decepción con “El Bronco” en Nuevo León, que nos vio la cara, que mejor ya se vaya y no termine ni siquiera su gestión, o según donde vivan se quejan de la inseguridad, falta de empleo, del pagos de impuestos, vamos hasta de los baches, las adecuaciones y hasta excavaciones que se hacen ahora para cambiar el drenaje, según nos comentan algunos contactos, en los municipios de Guadalupe, Apodaca, Monterrey, San Nicolás y/o Escobedo.

Hasta aquí todo esto, desde las bases de la democracia deliberativa, un término que fue planteado por Joseph M. Bessette en 1980, que reelaboró y argumentó nuevamente en 1994, pues es magnífico, genial o hasta excelso, simplemente porque la gente está gestando una discusión pública, uno de los grandes sustentos de la ESFERA COMUNITARIA, recordando a Jürgen Habermas, porque cada uno de ellos, como ciudadanos, tiene sus propias convicciones, sustentadas en sus temas de interés, y esto sucede también con las empresas y autoridades, en lo que se conoce como Arena Pública o política.

Y es que, la deliberación obliga a tomar en consideración los intereses ajenos, y esto es así porque la mayoría no puede simplemente ignorar las visiones de las minorías, argumentando que son intereses minoritarios. Esa actitud es tan irrespetuosa de la dignidad de los otros, que resulta poco defendible públicamente en una democracia que defiende la soberanía de un país, estado o municipio y el derecho del ciudadano para elegir y controlar a sus gobernantes.

De esta manera, lo que sucede en los debates en vivo o virtuales a la hora de tomar una decisión política, existe el objetivo de buscar un consenso entre todas las partes para definir la mejor opción en vez de someter el tema a votación.

Del mismo modo, la deliberación - sometida al principio de publicidad - obliga a presentar abiertamente las razones que sustentan la decisión adoptada, con lo cual ciertas motivaciones manifiestamente injustas quedan excluidas del debate político, precisamente por ser socialmente inaceptables.

Por uno y otro motivo, la discusión pública estimula el desarrollo de cualidades democráticas importantes en los ciudadanos y en los líderes políticos, en especial la virtud de la imparcialidad, en la medida en que los obliga a ir más allá de sus intereses puramente personales.

Hasta aquí todo bien, sin embargo estimado lector, en este México Kafkiano, y recurro a este término «kafkiano», que la RAE define para describir situaciones absurdas o angustiosas, pues sucede de todo de dulce de chile y de manteca un presidente que habla de béisbol en sus conferencias mañaneras, que el mismo creó, o confunde preguntas denotando ignorancia cuando le preguntan algo sobre ciberseguridad y ´tira pál monte´ respondiendo que se siente vigilado y presionado desde que era candidato, o siendo seriamente cuestionado con el asilo político otorgado al ex presidente de Bolivia, Evo Morales, o con gobernadores que cuando les preguntan sobre feminicidios inventan la palabra ´hombricidios´, o con alcaldes que nunca dan la cara a sus gobernados, y se sienten reyes o reinas, y se comportan como reyezuelos, cuando a la gente lo único que les inquieta en este momento ya no sólo es la inseguridad en las calles, o su economía personal o familiar, sino que algunos de ellos se empiezan a preocupar por cumplirle al Servicio de Administración Tributaria (SAT), porque parece que ya se trabaja para este organismo, que muchas veces se comparta más cruel que la propia economía o la inseguridad.

Pero también en cuanto a la economía y la política de nuestro país en este momento a la gente lo que más les preocupa es que si tomaron la decisión correcta por haber elegido a nuestro actual presidente, al gobernador que prácticamente va de salida, o a nuestros alcaldes metropolitanos que todavía tiene un par de años para seguirse ocultando y no servir a sus ciudadanos.

Esto estimado lector sólo sucede en este México Kafkiano ¿No cree usted?

El autor es economista de la UANL con Maestría de Análisis Político y Medios de Información en la Escuela de Graduados y Administración Pública (EGAP) del Tec de Monterrey.

Opine usted: erivera@elfinanciero.com.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.