Denominación de origen en el valor de la marca
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Denominación de origen en el valor de la marca

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Denominación de origen en el valor de la marca

bulletDe acuerdo a la Secretaría de Relaciones Exteriores, aproximadamente unas 250 mil familias, en 22 estados de la República, dependen de ingresos provenientes de productos con denominación de origen.

Opinión MTY Tecnológico de Monterrey Alicia F. Galindo
19/02/2018
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En los últimos días, el tema de la denominación de origen ha dado lugar a una batalla incansable entre México y otros países. Esta figura permite proteger la creatividad de productos autóctonos y regionales que invariablemente están intrínsecamente ligados a las costumbres, cultura, carga histórica y tradiciones de la región.

Por lo tanto, considero que es un tema muy relevante y es necesario analizar las características que constituyen la denominación de origen y su efecto en el desempeño económico del país.

La Ley de la Propiedad Industrial define el concepto como sigue: “Se entiende por el nombre de una región geográfica del país, que sirva para designar un producto originario de la misma, y cuya calidad o características se deban exclusivamente al medio geográfico, comprendiendo en éste los factores naturales y humanos”. De acuerdo a lo anterior, el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) establece tres condiciones que se tienen que cumplir: a) la denominación de origen deberá estar constituida por el nombre de un lugar o región geográfica del país, b) que con dicho nombre se designe un producto originario de esta región geográfica y c) que el producto tiene características y cualidades especiales respecto de productos de su misma especie o clase y que éstas se deban exclusivamente al medio geográfico, incluido en este último los factores naturales y los humanos.

Se consideran factores naturales: el suelo, temperatura, humedad, altitud sobre el nivel del mar y clima. Aunado a esto, se consideran factores humanos: las tradiciones y costumbres, especialización en un determinado arte u oficio y utilización de procesos especiales. A la fecha México, ha registrado 15 denominaciones de origen (DO), entre las cuales está: el ámbar de Chiapas, Café Chiapas, Café Veracruz, Chile Habanero de la península de Yucatán, Mango Ataulfo de Chiapas, Mezcal, Talavera, Tequila y Vainilla de Papantla, entre otros. De estos 15 DO en México, 12 pertenecen al sector agroindustrial y 3 al sector artesanal.

De acuerdo a la Secretaría de Relaciones Exteriores, aproximadamente unas 250 mil familias, en 22 estados de la República, dependen de ingresos provenientes de productos con DO. La Asociación Nacional de Denominaciones de Origen (ANDO) establece que el consumidor está dispuesto a pagar hasta un 20 por ciento más por un producto con DO que por uno genérico.

El tequila y el mezcal, son los productos que lideran el mercado, obtuvieron por primera vez la DO en 1974 y actualmente 70 mil familias dependen de la cadena productiva agave-tequila. Por otro lado, en meses pasados, México enfrentó una batalla legal por el uso comercial de 57 quesos, entre ellos el parmesano, manchego, feta, gruyere, entre otros. Y es que, al parecer, estamos haciendo mal uso de las etiquetas. Es decir, la industria, pone el nombre en el producto sin anteponer la palabra: “tipo”. Por ejemplo: “tipo manchego”. De hecho, este producto es el que ha sido sujeto a las mayores controversias. Países como Italia y España están peleando la identidad de sus productos y denunciando a México por el mal uso de los mismos. En una entrevista que se le hizo al presidente de la Cámara Nacional de los Industriales de la Leche se afirmó que el “queso manchego aporta aproximadamente 5 mil millones de pesos anuales al mercado de quesos nacional. Podemos asumir que perder esta leyenda, implicaría un impacto económico mayor.

Pero, ¿quién regula lo que se debe de hacer y no? En materia internacional se encuentra el Arreglo de Lisboa, administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, al que pertenece México y otros 27 países. Los países pertenecientes a estos tratados se comprometen a respetar las denominaciones de origen. México también pertenece al Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, en donde actualmente se están llevando debates por el uso del nombre.

Otro ejemplo de esto fue el nopal, en donde China, con más de 3 mil hectáreas, pretende patentarlo para su comercialización. Académicos, asociaciones campesinas y rurales, piden al estado la protección constitucional del nopal, ya que es un producto 100 por ciento mexicano.

Sin duda es un tema que no ha llegado a una resolución final y que el gobierno mexicano debe defender, así como también definir las reglas del juego en dado caso que el país sea el que esté obteniendo algún beneficio que no le corresponda.

La autora es profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. galindo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.