De los aprendizajes de la vida
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

De los aprendizajes de la vida

COMPARTIR

···
menu-trigger

De los aprendizajes de la vida

bulletLo invito a que, antes de poner su dinero en los mercados financieros, haga la tarea.

Opinión MTY Tecnológico de Monterrey Julio Puon
28/01/2019
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Placeholder block
Julio Puon.Fuente: Cortesía

Opinión: Considero que de vez en cuando debemos tomarnos unos minutos en silencio y meditar esa frase que dice: “Sabio es aquel que aprende de sus errores, pero más sabio es aquel que aprende de los errores de los demás”

Hace muchos años, un buen amigo con mucha experiencia en los mercados de valores me dijo: “si quieres aprender a invertir en la bolsa, no estaría de más que perdieras algo de dinero; es una forma de aprender a través del dolor, pero es formativa”.

En mi mente pasaron una serie de adjetivos calificativos ofensivos hacia la inteligencia de esta persona no logré entender sus palabras. Finalmente, me compartió lo siguiente: “de preferencia pierde ahorita que estás joven porque tendrás toda una vida para recuperarte”.

Con la madurez y experiencia que la edad nos provee, logré entender que lo que pensé era una vacilada, no sin antes sufrir las consecuencias de un par de malas decisiones de inversión que se tradujeron en pérdidas para mi portafolio. Qué razón tenía este amigo.

Lección aprendida.

Con el tiempo he evitado cometer estos errores a través del uso razón, el análisis, el criterio propio y el sentido común. Con la madurez y la edad se va aprendiendo a tener paciencia y temple para soportar los vaivenes de la naturaleza bipolar de los mercados. He aprendido a manejar mis emociones evitando caer en las estampidas que se generan en los episodios de pánico, así como las pasiones que arrastran a muchos a pagar precios exorbitantes por una empresa que está de moda.

Aprendiendo de los errores de los demás.

Quiero compartirle un aprendizaje que un alumno de mis cursos tuvo a bien compartirnos.

El alza estratosférica que ha tenido el precio de Netflix en los últimos cuatro años (600 por ciento) ha generado una legión de especuladores (no puedo decir que son inversionistas) que se han subido al tren alcista de este precio de la acción, en cierta forma cegados por los cuánticos crecimientos en ventas y usuarios, y que con altas expectativas degeneran en sueños de riqueza inmediata de su público inversor.

En un mercado alcista, todos somos genios y somos susceptibles a la soberbia.

Esta persona fue uno de los últimos en llegar a la fiesta de Netflix. Intuyo que compró a un nivel cercano a los 400 dólares (precio máximo 422 dólares) y en octubre, muy alarmado, me preguntó mi opinión acerca de Netflix (350 dólares). Le dije que, en lo personal, evitaba invertir en ese tipo de acciones por lo caro que se negociaban (con un múltiplo precio/utilidad fuera de la realidad), porque todo mundo las tenía (gran cantidad de compradores que se convertirán en potenciales vendedores) y porque, siendo en apariencia un gran negocio, atraería a un gran número de competidores.

Era evidente el nivel de angustia de esta persona, e insistía en preguntar que si yo esperaba un rebote en el precio de la acción. Le dije: “sinceramente, no sé si va a ocurrir, no soy adivino, lo que te puedo decir es que está muy caro y la historia nos dice que la mayoría de las cosas caen por su propio peso”. Concluyo que esta persona no tenía idea alguna de lo que estaba comprando, ni tenía idea cuando valía.

Ante la falta de información, conocimiento y experiencia, usualmente se termina sucumbiendo al pánico. A finales de diciembre llegó el precio a 240 dólares; espero estar equivocado, pero creo que esta persona vendió a un nivel cercano a ese precio. Un timing perfecto de comprar en lo más alto y vende en lo más bajo. Hoy está en 330 dólares.

Espero que esta persona haya aprendido la lección.

Lo invito a que, antes de poner su dinero en los mercados financieros, haga la tarea. Use la cabeza y no el corazón; este último destínelo a sus seres queridos nada más. Confíe en el sentido común, evite caer en el “borreguismo” y tome decisiones informadas. Sea sabio, opte por el aprendizaje gratuito, aprenda de los errores de los demás y evite cometer los propios. Los propios cuestan dinero, lágrimas, desvelos, salud mental y física. Un libro de psicología básica no estaría de más.

Recuerde: compre bueno, bonito y barato.

El autor es profesor del Departamento Regional de Contabilidad y Finanzas.

Opine usted: juliopuon@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.