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¿DE-formación?

bulletlas cosas cambian. Ciertamente, mientras un amigo comparte gustos, fomenta aventuras y solapa comportamientos; un padre corrige, desarrolla talentos y forja el carácter.

Opinión MTY empresas familiares Rosa Nelly Trevinyo- Rodríguez
06/03/2019
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Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez
Rosa Nelly Trevinyo-RodríguezFuente: Cortesía

Formar a las siguientes generaciones significa prepararlos para la vida. Y la vida, no es fácil. Hace falta mucho más que dinero y educación universitaria para salir adelante. No obstante, cuando la tendencia educativa aboga por el “dejarlos ser” y los padres caen en la trampa de convertirse en solamente “amigos” de sus hij@s, las cosas cambian.

Ciertamente, mientras un amigo comparte gustos, fomenta aventuras y solapa comportamientos; un padre corrige, desarrolla talentos y forja el carácter. ¿Cómo? Fomentando la disciplina, el respeto, los valores y la toma de decisiones responsable.

No obstante, hay que reconocer que en algunas ocasiones—y de forma inconsciente—, los padres DE-forman. Y es que permiten comportamientos y dinámicas nocivas para la familia. Naturalmente, no lo hacen por maldad, sino por altruismo, amor y esporádicamente, por comodidad.

DE-formación # 1: La Permisividad.

No establecer límites en la etapa de crecimiento, adolescencia e incluso adultez temprana de los hijos es un grave error que se paga caro. Y es que, llegará el momento en que por más que hagamos, no podremos ni controlar ni cambiar a nuestros “retoños”—serán hombres y mujeres hechos y derechos.

Por ello, marcar las pautas de conducta, establecer las líneas de autoridad y fijar las consecuencias (positivas o negativas—premios y castigos) en torno a actos y actitudes es importante. Los hij@s deben tener claro que en la relación padres e hijos, no existen “iguales”. Los padres mandan. Los hij@s argumentan, dialogan y en ocasiones, convencen. En pocas palabras: ¡Hay niveles!

Retar a los padres, ponerse al tú por tú, contestar de forma irrespetuosa o utilizando groserías, hacer ademanes prepotentes, reclamar o burlarse de las acciones y deseos del progenitor y menospreciar los valores y principios familiares son claros ejemplos de falta de disciplina, ausencia de respeto y exceso de permisividad.

DE-formación # 2: El Síndrome del Yo-Yo.

Cuando los padres sobrevaloran a sus hij@s, las deformaciones son usuales. Aplaudir o celebrar todo lo que éstos hacen—aunque esté mal—sólo aumenta su ego, vanidad, intolerancia y sentimiento de merecimiento (se convierten en individuos sujetos a la ley del mínimo esfuerzo).

Algunos comportamientos que indican este tipo de deformación son: 1) Pensar que sé, que tengo la razón, que soy el centro de atención y que las normas no están hechas para mí; 2) tratar de que todas las decisiones giren en torno mío; 3) emitir argumentos contradictorios, confusos o incluso, cínicos o deshonestos, con tal de ganar la discusión; 4) No respetar a las personas: no guardar silencio, elevar la voz, ignorar a los demás y minimizar los comentarios de los otros con tal de obtener lo que quiero; 5) no empatizar con las necesidades de los demás.

En conclusión, es como si un hijo le dijera a sus padres: “La familia se rige de acuerdo a mis circunstancias”.

DE-formación # 3: El Chantaje Emocional.

Cuando los padres aceptan o ceden ante el chantaje emocional, tenemos un problema. Y es que, el chantaje emocional es una forma de control o manipulación que recurre a la obligación moral—“papá, debes protegerme”; el miedo o la amenaza directa—“si haces eso, no volverás a verme”; la desmoralización sin argumentos—“no lograremos nada, te lo aseguro”; y la manipulación—“allá Ustedes y sus decisiones”.

Cuando los padres prestan atención a estas tácticas y ceden ante la presión/tensión, el chantaje se vuelve el modus operandi, permitiendo que los hij@s hagan su voluntad y que controlen las emociones de sus progenitores.

Y a Usted…¿Ya le tomaron la medida?

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

Opine usted: rosanelly@trevinyorodriguez.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.