David J. Sarquís: Frente a la pandemia … ¿qué pasa con la seguridad?
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David J. Sarquís: Frente a la pandemia … ¿qué pasa con la seguridad?

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David J. Sarquís: Frente a la pandemia … ¿qué pasa con la seguridad?

bulletLa inseguridad y el aumento de los delitos y decesos dolosos es y será un reto aún mayor.

Opinión MTY VENTANA AL MUNDO David J. Sarquís
22/05/2020
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David J. Sarquís
David J. SarquísFuente: Cortesía

Las pandemias tienen larga historia en los registros de la civilización. A diferencia de las epidemias que afectan a una zona restringida o un grupo particular, las pandemias se esparcen por amplias regiones, cobrando vidas indistintamente. El primer registro letal data del año 165 de nuestra era, fue la plaga de Galeno que estalló en Roma y pronto se expandió. Se calcula que cobró la vida de unos cinco millones de personas en Mesopotamia, Asia Menor, Egipto, Grecia y la península itálica. Probablemente fue un brote de sarampión o viruela. No hay registro de la mortandad que estos mismos agentes causaron durante la conquista de América, pero se estima que acabaron con 60 a 90 por ciento de la población nativa de la época. El agente mortífero más dañino que conocemos históricamente es la Yersinia pestis, causante de la peste bubónica. Los dos brotes más violentos registrados mataron entre 200 y 250 millones de personas, el primero en el Imperio Bizantino y en el siglo XIV se expandió por Asia, norte de África y Europa.

Las pandemias revelan la fragilidad de nuestra salud ante agentes poco conocidos, para los cuales carecemos de anticuerpos adecuados, pero también, exhiben la debilidad de los sistemas de salud, incluso en las sociedades más avanzadas, y las deficiencias organizacionales de los gobiernos, que deben actuar de manera improvisada. No cabe duda que hay mucho que aprender de las pandemias desde diversas perspectivas.

En el terreno de la comunicación social, resulta notable la cantidad de información vertida por los medios y la confusión que todavía reina entre el público respecto del alcance y significado de Covid-19, desde quienes dudan abiertamente que el problema exista y se hacen eco de todo tipo de teorías de la conspiración, hasta quienes llevan las precauciones al extremo del aislamiento social total. Las reacciones populares van desde la atribución del problema a un castigo divino o venganza de la naturaleza, hasta quienes ven complots manipuladores de grupos de poder. Covid-19 también revela la intensa interconectividad del sistema internacional contemporáneo y el alcance de los medios para configurar la opinión pública en tiempo real. En este sentido, es un reto enorme, pero también una oportunidad para repensar nuestros modos de organización, estilos de vida y formas de pensamiento.

El mundo parece haberse detenido a raíz de la pandemia, de la que los medios hablan hasta la saturación, pero el desacelere del flujo noticioso no implica un alto respecto de toda la gama de problemas que repuntarán una vez pasado el riesgo. Entonces veremos que continúan la violencia incontrolada, los problemas ambientales, los conflictos étnicos y religiosos, los desastres naturales, las guerras civiles, los retos para la gobernanza y la seguridad global y local; veremos que se exacerban la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la delincuencia, la falta de oportunidades para estudiar y progresar, que los medios han desatendido últimamente. Estadísticas recientes sobre la percepción de inseguridad en México muestran que somos el país de la OCDE donde la gente se siente más insegura y gana menos; una breve mirada a la estadística del crimen en nuestro país explica por qué. Sólo en Monterrey en lo que va de la pandemia, la fiscalía de Nuevo León registra 85 homicidio dolosos en marzo, 80 en abril y sólo el fin de semana pasado se sumaron 14 decesos en este mismo rubro, veremos la cifra con la que se cerrará el mes, en tanto la cifra total de defunciones, desde que inició la pandemia por Covid-19, dada por el gobierno del estado, suma un total de 68 casos al 20 de mayo. Ciertamente no estamos entre los países más afectados por el virus, pero lamentablemente, durante la reconstrucción tampoco seremos de los mejor librados, la inseguridad y el aumento de los delitos y decesos dolosos es y será un reto aún mayor.

El autor es Doctor en Relaciones Internacionales y Doctor en Historia. Docente-investigador del Instituto de Estudios internacionales “Isidro Fabela” de la Universidad del Mar. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.