Cuándo veas el local de tu vecino cerrar… ¿Estás oyendo Valle Oriente?
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Cuándo veas el local de tu vecino cerrar… ¿Estás oyendo Valle Oriente?

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Cuándo veas el local de tu vecino cerrar… ¿Estás oyendo Valle Oriente?

bulletSi no fuera por Liverpool, H&M, los cines de Cinépolis y la gente que va a Telcel a quejarse, en realidad no tendría afluencia el centro comercial de VO.

Opinión MTY CON-CIENCIA INMOBILIARIA Guillermo Godinez Palma
10/12/2018
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Guillermo GodínezFuente: Cortesía

Empiezo mi editorial en esta ocasión con este refrán que dice: “cuando veas la barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar” y lo aplico al efecto dominó cuando un locatario se retira o cierra en un centro comercial, y luego le siguen dos y luego cuatro, y después la administración ya no puede detener el éxodo de muchos locatarios.

Este es un fenómeno que muestra un claro reflejo de que el centro comercial ya no tiene la afluencia o el atractivo de la gente, que ya no compra y que sólo va a pasearse, y provoca que las elevadas rentas los vayan matando.

Y aquí me refiero puntualmente al caso del centro comercial Valle Oriente (VO) en San Pedro, que por excelencia durante algunos años había sido muy exitoso y que hoy tiene cerrados aproximadamente como unos 30 locales, más los que se le sumen próximamente, incluso hasta Sanborns ya se fue hace algunos meses.

Si no fuera por Liverpool, H&M, los cines de Cinépolis y la gente que va a Telcel a quejarse, en realidad no tendría afluencia el centro comercial de VO.

Y esto mismo sucedió a principios del 2000 con Plaza La Silla que se fue, se fue y nadie la pudo detener y de ser una centro comercial bonito con tiendas “famosillas” pasó a ser una especie de mercado con la bendición de los cines, que provocaron audiencia todo el tiempo y ahora si no fuera por las oficinas de Agua y Drenaje, CFE y Control Vehicular dicha plaza seguiría siendo un mercado con una ubicación increíble.

Y lo mismo sucedió con plaza Las Palmas, en la Carretera Nacional, que si no era por el restaurante Manhattan´s no tendría afluencia y se fue muriendo poco a poco.

En el caso de San Pedro el problema son las rentas y el auge de nuevos centros comerciales, que al desarrollarse sobre tierras que costaron una fortuna y parte de otra, más el costo de la parte constructiva y acabado, pues se ven en la necesidad de cobrar unas rentas estratosféricas, en donde el locatario sólo trabaja y vende para poder pagar el elevadísimo alquiler de local.

Estimado lector, mire usted, tan sólo el otro día se le presentó un proyecto inmobiliario de un centro comercial en San Pedro a un inversionista con mucha experiencia y su respuesta fue: “en San Pedro no le entro a este tipo de proyectos, pues los precios ya están topados y ya no están teniendo “éxito” los proyectos aquí, bueno solamente para el que vende el proyecto, pero si me ofrecen en el Centro de Monterrey sí le entro al precio que sea, porque ahí sí rinden los proyectos”.

En realidad, si los centros comerciales existentes no se “ponen las pilas” y se reinventan e invierten en publicidad para atraer a la gente, los posibles visitantes se irán a los nuevos y luego a los más nuevos, ya que generalmente se convierten en “depredadores” de centros comerciales, y están en todo su derecho de irse al más nuevo, al más fancy y al que esté de moda.

En San Pedro los precios de los locales están por las nubes y el locatario de algunos centros comerciales para subsistir tendría que vender mucho y a unos precios muy altos para seguir con sus tiendas abiertas, lo cual en realidad es muy difícil.

Nos vemos ¡hasta la próxima!

El autor cuenta con más de 25 años de experienciaen el ramo de los bienes raíces en materia de comunicación, campañas y lanzamiento de proyectos inmobiliarios.

Opine usted: guillermogodinez9@hotmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.