Corrupción, retorno de la inversión y crecimiento en México
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Corrupción, retorno de la inversión y crecimiento en México

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Corrupción, retorno de la inversión y crecimiento en México

bulletLa corrupción puede afectar el retorno de la inversión por diversas vías. En economías con alto grado de corrupción, la inversión que se realiza en activos físicos no se traslada a una tasa de uno por uno a activos productivos, sino a una tasa menor.

Opinión MTY Tecnológico de Monterrey Edgardo A. Ayala Gaytán
20/03/2018
Actualización 20/03/2018 - 14:08
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Con más frecuencia de la deseada se destapan escándalos de corrupción en las esferas federales y estatales: los desvíos en SEDESOL, Odebretch, la estafa maestra, los casos de los Duarte y mucho más. No cabe duda de que la corrupción es un problema grave en México, de ahí que no es ocioso preguntarse si la corrupción pudiera estar detrás del escaso crecimiento en la productividad en México de las últimas décadas, y en caso afirmativo la siguiente pregunta es en cuanto. En este artículo presentamos evidencia al respecto.

La corrupción puede afectar el retorno de la inversión por diversas vías. En economías con alto grado de corrupción, la inversión que se realiza en activos físicos no se traslada a una tasa de uno por uno a activos productivos, sino a una tasa menor. Es decir, la corrupción actúa inflando los gastos de inversión necesarios, en la diferencia entre lo que se invierte y lo que se obtiene van las rentas de las que se apropian los funcionarios, el antes típico 10% que ahora parece haber aumentado a 20 por ciento, y las ganancias de las empresas proveedoras si es que logran afianzar un cierto poder de mercado en las asignaciones de obra pública. Al respecto, llama la atención el análisis del IMCO sobre cómo cambian las empresas ganadoras en las licitaciones públicas, de sexenio a sexenio, lo que sugiere un capitalismo de cuates.

Adicionalmente, la corrupción produce que el gasto público se asigne a los proyectos donde es más fácil extraer recursos ilegalmente, por ejemplo, obras en lugar de educación. También es más probable que se sesgue la inversión a proyectos que maximicen el monto invertido, haciéndose menos visible la extracción del monto desviado, en lugar de privilegiar los proyectos que solucionen los problemas al menor costo.

La corrupción también afecta los retornos de la inversión privada. Si hacer negocios requiere de múltiples permisos o licencias, y los funcionarios que las aprueban piden mordidas para agilizar los trámites, entonces los obstáculos a la inversión privada se piramidan peligrosamente. A veces, no son los funcionarios los que actúan de esta forma, sino otros grupos con poderes fácticos que actúan con la complacencia de los gobiernos, por ejemplo, sindicatos y/o el crimen organizado. El resultado es el mismo, la inversión privada se infla para transferir estas rentas o moches a los grupos que se benefician de la corrupción. En ocasiones, el resultado es peor, se dejan de hacer inversiones que serían rentables en economías sin este mal.

¿Qué tanto puede afectar la corrupción al retorno de inversión y por tanto al crecimiento? En conjunto con Joana Chapa, abordamos esta pregunta en un trabajo que se publicará próximamente. Nuestra estrategia fue explorar estadísticamente si la correlación que hay entre inversión y crecimiento económico es menos fuerte en los estados con mayor prevalencia de corrupción. Hicimos estimaciones econométricas con base a los índices nacionales de corrupción en el contexto de modelos de crecimiento ampliamente reconocidos. Estimamos una ecuación que determina el crecimiento de los 32 estados en el periodo 2003 al 2015.

De acuerdo a nuestras estimaciones, en el estado con menor corrupción, la elasticidad de la inversión es de alrededor de 1, es decir un incremento de 10 por ciento en la tasa de inversión, por ejemplo, que pase de 20 por ciento del PIB a 22 por ciento, incrementa el PIB per cápita estatal de largo plazo en 10 por ciento. Sin embargo, mientras mayor es la corrupción, menor la elasticidad, de forma que, en el estado con mayor corrupción, la elasticidad es de 0.88. Es decir, si pudiéramos reducir la corrupción del nivel máximo al mínimo, podría aumentarse la rentabilidad de la inversión en 12 puntos porcentuales.

Aunque nuestras estimaciones no están exentas de problemas, consideramos que la evidencia apunta en la dirección de que la corrupción reduce los retornos de la inversión que se realiza en los estados, y de que el efecto no es menor. En este sentido, mejoras en el marco institucional para prevenir y castigar la corrupción, puede traer beneficios importantes para los ciudadanos. Un punto de partida es transparentar la selección de proyectos públicos, desde su concepción y evaluación socioeconómica, así como su ejecución a través de licitaciones competitivas, eliminando candados a la participación y evitando renegociaciones posteriores. La otra gran línea de acción es asegurarse de que la inversión privada no se contamine por sobornos en permisos, ni por el poder de grupos fácticos que impongan cobros adicionales.

El autor es Profesor Asociado del Departamento de Economía del Campus Monterrey. opinion@elfinanciero.com.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.