Con el dinero de los demás
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Con el dinero de los demás

bulletPemex la compañía petrolera más endeudada a nivel mundial, mientras el mundo automotriz está girando hacia los autos y camiones eléctricos o al menos híbridos.

Opinión MTY Wiki-litico Miguel Moreno Tripp
13/05/2019
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Miguel Moreno Tripp
Miguel Moreno TrippFuente: Cortesía

Esa es una muy buena película de 1991 con Danny DeVito en el papel de “Larry The Liquidator”. La trama gira alrededor de una compra hostil de una empresa que fabrica cable de acero, que había venido perdiendo, pero su valor de liquidación era atractivo para comprarla.

Los ochentas marcaron la quinta ola de fusiones y adquisiciones que, de acuerdo al CFA en las lecturas del Nivel II: esa época “…estaba caracterizada por tener un entorno regulatorio en amigable para las fusiones y adquisiciones, pero lo que realmente impulsó dicha actividad, fue el desarrollo del mercado de bonos chatarra, que se benefició de la caída de las tasas de interés.

Las adquisiciones hostiles no eran nada nuevo, el mercado de bonos chatarra permitió financiar adquisiciones por empresas que de otro modo no podrían haber tenido acceso al capital necesario. Este período estuvo marcado por el aumento de adquisiciones hostiles cada vez más sofisticadas. Un Corporate Raider es una persona u organización que busca obtener ganancias mediante la adquisición de una empresa y su reventa. Al concluir la década de 1980, el mercado de valores y la economía se aletargaron, lo que llevó a la cuarta ola a su conclusión.”

En la escena del proxy fight (pelea ante un par de grupos por quedarse al mando del Consejo de Administración), el Presidente del Consejo hace un recuento de cómo la empresa pasó por la Gran Recesión, la Segunda Guerra Mundial y esperaba que cuando el Yen (no el Yuan: los japoneses eran los principales inversionistas extranjeros en Estados Unidos) subiera, se invirtiera en infraestructura y pasaran otras cosas, entonces la empresa repuntaría de nuevo.

Cuando le toca el turno a Larry The Liquidator, comienza sarcásticamente por decir que no estaba familiarizado con las costumbres locales y que él decía amén al terminar de escuchar una plegaria. Se refiere al discurso del Director General y lo llama la plegaria de los muertos ya que la empresa está muerta y todo lo que espera el Director General no va a suceder. La buena noticia, dice él, es que aún cuando la empresa está muerta, no está en quiebra. “Yo no la maté, estaba así cuando llegué”.

¿No será que México está orando la plegaria de los muertos por Pemex? Es la empresa más endeudada de todas las compañías petroleras en el mundo, públicas y privadas. Tiene pérdidas año tras año. Eso sí, bien que alcanza para darle su buena tajada a los partidos políticos, algo que todos ellos convenientemente no mencionan.

La reforma energética hubiera apoyado en su saneamiento financiero, pero pa’tras los fielders. El precio del petróleo no ayuda y cuando hubo excedentes, nos los gastamos a lo estúpido dándolo a los gobiernos estatales para que lo dilapidaran. Contraste la tontera que hicimos con los fondos soberanos que hay en el mundo.

El grado de inversión de su deuda está entre ceja, oreja y pecho de las calificadoras, pero ellas no son las causantes del problema de la paraestatal. Es tan absurdo como echarle la culpa al médico que diagnostica la enfermedad de un paciente. Tonto el que compra el argumento.

El mundo automotriz está girando hacia los autos y camiones eléctricos o al menos híbridos. Ámsterdam prohibirá la circulación de transporte a gasolina o diésel para el 2030. La cereza en el pastel será la construcción de la refinería.

En finanzas conductuales, se le conoce como el sesgo del legado a la tendencia a no diversificar las inversiones ya que así fueron heredadas y “seguramente eso es lo que hubiera querido el patriarca”. ¿Será realmente que el Tata Cárdenas hubiera querido que le siguiéramos con el petróleo por los siglos de los siglos, o será que lo que él hubiera querido es que les fuera bien a los mexicanos, con petróleo o sin él? Por cierto, el dinero para esa construcción y para todo el gasto de gobierno, sale de nuestros bolsillos: nosotros somos los “demás” en “Con el dinero de los demás”.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA.

Opine usted: morenotrip@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.