Balance positivo, negativo, o incierto en los primeros 100 días
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Balance positivo, negativo, o incierto en los primeros 100 días

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Balance positivo, negativo, o incierto en los primeros 100 días

bulletEl presidente goza de un alto porcentaje de aceptación pública, claramente su estrategia de comunicación y manejo de imagen están dando resultados.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
12/03/2019
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: Cortesía

Difícil no escapar a la tentación de hablar de los primeros 100 días de López Obrador. Hay quienes alegan contundentemente que hay un balance positivo, hay otros que afirman categóricamente que el balance es negativo y hay otros moderados – quizá medio optimistas – que pensamos que el balance ni es tan malo, pero tampoco es tan bueno, aún.

La “deformación” académica como economista me “obliga” a pensar en términos relativos, y podría decir que, en el corto plazo mi percepción es negativa, pero aún no tengo certeza del impacto que podrían tener las decisiones de estos primeros 100 días en el largo plazo. Sin duda, y como en muchas otras ocasiones lo hemos ya comentado, el énfasis discursivo del presidente sobre el combate a la corrupción, sobre disminuir la brecha de ingresos y en buscar mayores tasas de crecimiento es aplaudible. Sin embargo, si dejamos a un lado el discurso y evaluamos las evidencias que deberán dar estructura a su política económica y social, no hay certidumbre de los beneficios en el largo plazo.

El presidente goza de un alto porcentaje de aceptación pública, claramente su estrategia de comunicación y manejo de imagen están dando resultados. “Las mañaneras”, si bien han ayudado a mantener cercanía con su base popular de apoyo, cada vez se transforman más en actos de campaña en vez de actos de rendición de cuentas. Incluso, son el pivote para el diseño de políticas públicas, que en vez de que el diseño de la estrategia nacional haya sido producto de un esfuerzo compartido y metódico, es más bien derivado del comentario mañanero.

Muchos podrían pensar que no hay nada de malo en que el presidente salga todos los días a “comunicar” y a proponer acciones de gobierno para el mejoramiento de la función pública; sin embargo, al ser el presidente la única constante y por obvias razones el más estridente vocero del gobierno federal, inhibe la capacidad estratégica que tienen otros órganos de gobierno, incluso hasta ha llegado a mellar la autonomía y legitimidad de los mismos.

Es cierto que las variables macroeconómicas se mantienen estables, el tipo de cambio no ha tenido sobresaltos, se mantiene por debajo de los 19 pesos por dólar, la tasa de interés – aunque relativamente alta – se mantiene atractiva para la inversión extranjera por encima del ocho por ciento y la inflación es controlable por debajo del cuatro por ciento. Sin embargo, la incertidumbre frente al mediano y largo plazo empieza a ser causa de modificación de las expectativas de crecimiento para PEMEX y para el crecimiento del PIB en México.

Recordemos que los programas insignia de gobierno federal se llevarán cerca de 180 mil millones de pesos del presupuesto y en gran medida la estrategia de financiamiento de dichos programas está basado en (1) el combate a la corrupción, (2) el incremento en las exportaciones petroleras y (3) en el incremento en la recaudación de impuestos.

Aún no se ve con claridad el ahorro en el presupuesto como resultado del combate a la corrupción, se habla de miles de millones de pesos de ahorros por el combate al huachicol, pero no se presentan balances frente al costo de la implementación de la estrategia, por lo que no hay claridad si hay un saldo neto positivo o negativo.

La producción petrolera sigue cayendo y se encuentra ya por debajo de los 1.7 millones de barriles diarios de petróleo, y aunque el precio por barril de la mezcla mexicana de petróleo ha tenido casi 10 dólares de incremento en lo que va del año, hay que considerar que seguimos importando más petróleo y gasolinas para mantener la economía funcionando.

Finalmente, la reducción de los impuestos en la frontera norte del país tendrá muy posiblemente un efecto negativo en la recaudación, por lo cual, sumado a todo lo anterior, persistirá un contexto de incertidumbre para la economía mexicana y potencialmente una reducción de los ingresos públicos. Es por ello, que aún no veo con optimismo el impacto de las decisiones de López Obrador en el mediano y largo plazo para el país.

El autor es Decano de la Región Norte de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Opine usted: ppenia@itsem.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.