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Balance de 60 días

bulletEstos primeros dos meses del gobierno de AMLO han sido todo menos aburridos.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
29/01/2019
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: Cortesía

Sabíamos que el inicio de cualquier administración federal trae consigo sobresaltos y complicaciones, los ajustes inherentes a cualquier cambio organizacional generan un rompimiento en el ritmo de la gestión y pueden crear ineficiencias temporales.

La dimensión que significa un cambio de estafeta en la dirección de un país no es poca cosa. Por lo mismo no es extraño que los primeros tres meses de un nuevo gobierno sean complejos, por decir lo menos. Estos primeros dos meses del gobierno de AMLO han sido todo menos aburridos.

Lo grave de esto es que el balance no me parece que sea positivo, y no se ve una luz al final del túnel al menos en los primeros seis meses por venir. Dejando a un lado el extraordinario apoyo popular que mantiene el Presidente López Obrador, hemos iniciado un sexenio con acciones que ya dejan ver cicatrices en el mercado y otras que aún no vemos.

Con el objetivo de eliminar los abusos de la clase política y en apoyo a la reducción de la igualdad, la primera decisión significativa del Presidente fue reducir los sueldos de los servidores públicos. Sin duda ha habido – y quizá aún haya – grandes abusos, pero tiene más mérito reducir la desigualdad elevando el ingreso promedio de la población que reduciendo el sueldo de aquellos que más tienen. Adicionalmente, la reducción del sueldo base del servidor público traerá una reducción potencial en los perfiles de los mismos servidores.

Siguiendo la estrategia de incrementar los apoyos sociales y de reducir el mal uso de los recursos públicos, se presentó un presupuesto de egresos para el 2019 con reducciones en prácticamente todas las cuentas del Ramo Administrativo y de los Ramos Autónomos. Sin embargo, el presupuesto del 2019 presenta un incremento aproximado del 12 por ciento respecto al presupuesto del 2018. ¿No sería más meritorio que con el mismo presupuesto del 2018 se hicieran mejor las cosas? ¿Para qué elevan el presupuesto si han dicho que eliminarán la corrupción? Dando prisa al combate contra la corrupción, la presidencia inicio una batalla contra el huachicoleo. Sin duda necesario y urgente, pues PEMEX estima que las pérdidas anuales por el robo de combustible ronda los 65 mil millones de pesos a valor de mercado, esto equivale a más de 59.5 mil barriles diarios de combustible.

Sin embargo, la aparente estrategia deliberada de cerrar ductos y abrir ductos para evitar el robo a lo largo de los mismos ha dejado a buena parte de los mexicanos sin combustible, no sólo ocasionando problemas de movilidad, sino problemas para el abastecimiento de productos en ciertas zonas del país.

En Jalisco, los organismos empresariales estiman que al menos han tenido pérdidas por 200 millones de pesos diarios desde que inicio el desabasto. Más grave que lo anterior, es que al momento suman 115 personas fallecidas por la explosión de Tlahuelilpan. La peor tragedia hasta el momento en lo que va la administración de López Obrador.

A reserva de los involucrados que lucran con la corrupción en nuestras instituciones, el resto de los mexicanos queremos ver que el cáncer de la corrupción en los más altos niveles de quienes toman decisiones en el país, termine. Pero a más de un mes de esta batalla contra el huachicol, ¿quiénes son y en dónde están los culpables? ¿Tenemos esperanza de que los lleven a juicio después de que el mismo Andrés Manuel dijo que no iría por ellos? Estamos viviendo un momento histórico en el país, uno en el que, ante la concentración de poder en el ejecutivo apoyado ciegamente por la mayoría en el Congreso, se desvanece el balance de poder estrictamente necesario en nuestro sistema democrático.

El balance de poder que deben brindar nuestras instituciones es fundamental para el avance sostenido y armonioso de la vida económica y social del país. Esta concentración de poder que estamos viviendo actualmente no lo tenía ni Obama – como alguien dijo por ahí – pero si lo tenía el PRI.

El autor es Decano de la Región Norte de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Opine usted: ppenia@itsem.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.