Araceli González: Día Internacional de la Mujer, reivindicaciones inacabadas
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Araceli González: Día Internacional de la Mujer, reivindicaciones inacabadas

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Araceli González: Día Internacional de la Mujer, reivindicaciones inacabadas

bulletDebemos trabajar por la equidad, la inclusión, la justicia y la seguridad que permita la reconstrucción del tejido social.

Opinión MTY Ventana al mundo Araceli González U.
13/03/2020
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Luz Araceli González U.
Luz Araceli González U.Fuente: Cortesía

Esta semana ha sido particularmente relevante en cuanto a la visibilidad que adquirió la problemática en torno a las mujeres. Nociones como igualdad, equidad, violencia, género, entre otras, están en boga. El 8 de marzo con la celebración del Día Internacional de la Mujer y luego el lunes 9 con el paro nacional convocado en nuestro país se ha evidenciado de manera contundente los graves rezagos, inequidades e injusticias que padece aproximadamente la mitad de la población en México y el mundo.

De acuerdo a datos de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), la población global es de alrededor de siete mil 700 millones de personas de los cuales aproximadamente 50.5 por ciento son hombres y 49.5 por ciento mujeres en tanto que, en México con más de 126 millones de habitantes, el INEGI reporta que el 51 por ciento son mujeres y el 49 por ciento hombres.

Los datos que nos proporciona ONU Mujeres en cuanto a la representatividad de las mujeres en distintos ámbitos de la sociedad son muy reveladores. Sólo 24.9 por ciento de quienes integran Parlamentos en el mundo son mujeres. Tan sólo el 6.6 por ciento de las personas que ocupan Direcciones Generales en empresas son mujeres. En 92 años que lleva de celebrarse la entrega de los Premios de la Academia sólo en una ocasión el Premio a Mejor Director lo ha obtenido una mujer. Situaciones similares ocurren en la ciencia, los deportes, las artes, la academia y en prácticamente todos los campos del quehacer humano. Las mujeres hemos estado sub representadas, marginadas y discriminadas históricamente y hasta nuestros días, a pesar de constituir la mitad de la población mundial.

Desde 1975 la ONU celebra el Día Internacional de la Mujer como reconocimiento a las luchas por el derecho al voto, la propiedad, al trabajo, que se habían venido gestando en distintas latitudes. Baste recordar los movimientos sufragistas de mediados del siglo XIX en Estados Unidos y varios países europeos, así como los movimientos feministas de la Revolución Rusa de 1917 por sólo citar algunos ejemplos.

El camino ha sido arduo y lento. Desde 1893 en que Nueva Zelanda otorga el derecho de votar a las mujeres hasta 1991 en que en Suiza se alcanza el voto a nivel cantonal. Aún falta mucho para lograr la igualdad de derechos, la equidad y la justicia. Debemos seguir impulsando el cambio para que cada vez más mujeres sean reconocidas no por cuotas de género, sino por sus capacidades y perfiles en los distintos espacios sociales, laborales y profesionales. La lucha por salarios dignos aún está pendiente. Y sobre todo debemos seguir combatiendo la violencia de género en la que se incluye la violencia de hombres contra mujeres, la de mujeres contra mujeres, de hombres contra hombres y de todos contra todos. Nos corresponde impulsar el respeto a la dignidad humana y combatir la violencia en todas sus formas. Debemos trabajar por la equidad, la inclusión, la justicia y la seguridad que permita la reconstrucción del tejido social.

Recuperemos el espíritu que inspiró las luchas por la reivindicación de las mujeres. ¿En qué momento a nombre del “feminismo” se ha empoderado a grupos radicales, violentos y vandálicos? Las marchas del pasado 8 de marzo y el paro nacional tanto en la Capital del país como en distintas ciudades de la República incluida Monterrey, han sido el escenario idóneo para evidenciar la heterogeneidad de las proclamas, demandas, facciones, y luchas que las mujeres encabezan, así también el radicalismo de muchas.

Convertir el Día internacional de la Mujer en batalla campal, en enfrentamiento entre hombres y mujeres distorsiona una lucha a todas luces necesaria e inacabada. Debatamos con los argumentos de la razón, el diálogo abierto, plural y respetuoso anteponiendo la dignidad humana y el derecho a disentir. No permitamos que el movimiento para combatir la violencia de género, la inseguridad, la discriminación y otros lastres de las sociedades actuales sea secuestrado por la intolerancia y la otra violencia… la de mujeres encapuchadas.

La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.