Amortiguadores y aceleradores en la economía
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Amortiguadores y aceleradores en la economía

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Amortiguadores y aceleradores en la economía

bulletDiversas casas financieras, tanto nacionales como extranjeras, han pronosticado una caída en el PIB de México para el 2020.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
24/03/2020
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: cortesía

Reconozco que a principios de este año tenía optimismo pensando que en el 2020 nuestra economía podría crecer una tasa aproximada al dos por ciento, siempre y cuando se pusieran en marcha planes de inversión agresivos tanto del sector público como privado.

Sin embargo, mi optimismo desapareció ahora tres meses después por tres razones: (1) por el impacto externo negativo en la cadena de valor del sector industrial, provocada por la pandemia del COVID-19, (2) por la ineptitud de nuestro gobierno federal para actuar de manera sensata ante el peligro inminente de tal pandemia en nuestro país, y (3) por la incapacidad de la administración del presidente López Obrador para tomar medidas correctivas ante la clara amenaza de una contracción económica en lo que resta del año.

Diversas casas financieras, tanto nacionales como extranjeras, han pronosticado una caída en el PIB de México para el 2020.

Aunque los pronósticos muestran una dispersión grande, entre el 6 y el 2 por ciento, y creo que son un poco apresurados, lo que es claro es que la economía mexicana sufrirá una caída en el 2020.

Según veo las cosas los sectores relacionados con el transporte, con el turismo y restaurantes, las ventas al detalle de bienes no esenciales y particularmente todo el sector informal, que representa prácticamente el 60 por ciento de la fuerza labora en nuestro país, serán los sectores que más sufrirán una contracción económica en la medida en que se extienda por más tiempo esta contingencia sanitaria.

Con el objetivo de reducir el contacto físico y contener la propagación del virus, también el sector manufacturero está reduciendo su actividad productiva al mínimo posible; de igual manera el sector de la construcción se verá afectado por la misma razón.

Todo esto nos lleva a considerar que el ingreso disponible de una buena parte de la población mexicana se verá reducida, afectando negativamente el consumo de bienes y servicios en el país, y finalmente reduciendo el Producto Interno Bruto.

Ahora bien, ¿que hemos aprendido de otros países para evitar una caída libre en la economía? El Banco de México está ya haciendo lo suyo reduciendo la tasa de interés objetivo con la intención de acelerar el uso del crédito y promover la inversión, pero es necesario también implementar algunos incentivos fiscales, aquí van algunas ideas: reducción temporal de impuestos al consumo, reducción temporal del impuesto a la nómina, reducción del IEPS a combustibles.

Con los “supuestos” ahorros que tuvo el gobierno federal en el 2019 y con el objetivo de enfocar mejor las transferencias monetarias, creo que se tendría un impacto mayor si los tres mil 600 pesos mensuales que les dan a los jóvenes construyendo el futuro, se los dan a las micro y pequeñas empresas para que paguen una parte de su nómina para evitar recortar personal.

Adicionalmente, se podría regresar la Compensación Universal a las pequeñas y medianas empresas para fortalecer su capital de trabajo.

Asegurar, al mismo tiempo, la inversión pública en infraestructura productiva y de comunicación (no en elefantes blancos) para incrementar el empleo en el sector construcción y así acelerar la derrama económica que de manera natural genera dicho sector.

Asimismo, se podrían incrementar las aportaciones federales a los gobiernos municipales como paquete especial para la reactivación de la económica local. Algunos amigos me voltearán a ver acusándome de socialista y poco ortodoxo en el manejo de la economía, pero ante la gravedad del contexto actual y frente al potencial destructor que tiene esta pandemia en la economía mundial, sería más sensato establecer amortiguadores para la caída del consumo doméstico, y al mismo tiempo implementar aceleradores en el sector productivo nacional.

Si algo hemos aprendido de las últimas crisis económicas es que el sector público puede contribuir de manera contundente y rápida a la recuperación de la economía, a través de incentivos enfocados estratégicamente y temporales; sin engordar la burocracia ni malgastar los recursos públicos en programas clientelares.

Lo único que falta es que alguien tome tales decisiones.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.