Acelerar el crecimiento, pero sin ocurrencias ni demagogia
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Acelerar el crecimiento, pero sin ocurrencias ni demagogia

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Acelerar el crecimiento, pero sin ocurrencias ni demagogia

El presidente Ándres Manuel López Obrador, le apuesta a tres proyectos claramente sin claridad de fundamentos técnicos ni financieros.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
04/06/2019
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: Cortesía

Hace unos días Banxico redujo su expectativa de crecimiento para la economía mexicana para este 2019. El pronóstico anterior ubicaba el crecimiento de nuestra economía entre 1.1 por ciento y 2.1 por ciento. Ahora el pronóstico es entre 0.8 por ciento y 1.1 por ciento. Sin embargo, ya sabemos que nuestro presidente siempre “tiene otros dados” y dice que la economía mexicana crecerá en promedio en su sexenio por encima del cuatro por ciento. Eso quiere decir que en algún año de su sexenio (o en varios) la economía tendrá que crecer más del cinco por ciento, porque en el mejor de los casos este año creceremos uno por ciento y en el 2020 es dudoso que rebasemos el dos por ciento.

El Presidente apuesta a que la inversión de al menos ocho mil millones de pesos en la refinería de Dos Bocas (el próximo elefante blanco), el nuevo aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya (el otro elefante blanco) sean motores significativos para el crecimiento de la economía. Tres proyectos claramente sin claridad de fundamentos técnicos ni financieros. Sin embargo, más allá de la inyección del flujo financiero de estos megaproyectos, no veremos aún resultados de productividad antes de que termine su sexenio (si es que alguna los veremos).

Reconozco que hay un tono claro y deliberado de escepticismo en mis palabras anteriores, pero son fundadas principalmente en la falta de información, racionalidad y objetividad con la que el Presidente está tomando estas decisiones.

A seis meses de haber tomado posesión como Presidente ya no es culpa de la presidencia de Peña Nieto ni de la “mafia del poder” el hecho de que la economía mexicana haya caído en el primer trimestre de este año un 0.2 por ciento respecto al último trimestre del 2018. Por si misma, una ligera caída en la tasa de crecimiento de un trimestre a otro es importante, pero más importante aún que la tasa de crecimiento anual haya sido sólo del 0.1 por ciento.

Si bien es cierto que el primer trimestre del año es afectado por efectos cíclicos en la economía, el lento ejercicio del presupuesto público, los recortes de gastos y la reducción en la inversión pública en los primeros meses de este año, no ayudarán a recuperar el dinamismo necesario para acelerar el ritmo en la economía del país.

Por si fuera poco, el índice global de la actividad económica (IGAE), dado a conocer hace unas semanas por INEGI, refuerza la expectativa de que en el segundo trimestre de este 2019 tendremos nuevamente una caída en la tasa de crecimiento del PIB, y potencialmente una tasa de crecimiento negativa en términos anuales. Esto, aunado a la amenaza del Presidente Trump de imponer un arancel del cinco a México, contrastan de manera contundente con las palabras del López Obrador el pasado domingo, de que “el país va hacia adelante para convertirse en una potencia económica con dimensión social”.

Realmente celebro que esa sea la visión para México, “ser una potencia económica con dimensión social” pero dudo que lo logremos si continuamos tomando decisiones al viejo estilo del PRI de los años setentas y ochentas. Claramente necesitamos acelerar la inversión pública y crear las condiciones para incrementar la inversión privada, tanto nacional como extranjera, pero siento que cada vez hay un mayor desgaste en la credibilidad de la actual administración federal para tomar decisiones de política económica favorables para el país, sin ocurrencias y sin demagogia.

El autor es Decano de la Región Norte de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Opine usted: ppenia@itsem.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.