Monterrey

Manuel González: La estrategia de la felicidad

La importancia de tener empleados felices.

El Diccionario de la Real Academia Española definió Felicidad como “Un estado de grata satisfacción espiritual y física”; definición que durante décadas estuvo distante de las estrategias de empresas para la retención de sus Colaboradores, limitando los esfuerzos a presupuestar “buenos sueldos”; mientras el trabajador ponderaba su nivel de satisfacción de acuerdo al sueldo recibido.

En la última década, el concepto de “Colaborador como ser humano” evolucionó en la forma que las organizaciones identifican las necesidades de sus empleados; la sociedad ha reordenado sus prioridades personales y como ocurrió, con la pandemia vivida hace unos años; esta experiencia mundial generó profundas reflexiones sobre la forma en que las personas deciden planificar su proyecto de vida, privilegiando su felicidad por encima del éxito económico.

Gran cantidad de empresas empatizaron con la necesidad de las personas y transitaron a modelos de negocio Sustentables y Conscientes; reconociendo la importancia de los colaboradores y atendiendo, no solamente lo económico, sino dando relevancia a los aspectos relacionados con su propósito y calidad de vida.

El Centro de Empresas Conscientes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, a través de su profesor Raj Sisodia, las define como “aquellas que ven a sus clientes, proveedores y colaboradores como seres humanos de carne y hueso " y recomienda contribuir para que las personas se desarrollen en todas las dimensiones de su vida, no solamente en lo profesional, sino también a nivel personal y espiritual; es decir, los ayudan a encontrar su Felicidad.

¿Cómo conectamos el esfuerzo de las empresas para lograr la felicidad de sus Colaboradores con los resultados del negocio?

La Consultora Empresas Conscientes en su encuesta de Relación de la Felicidad con el Trabajo presenta un 88% más de productividad en empleados felices y disminución en accidentes laborales; otro estudio de la Universidad de California, concluye un incremento del 31% en productividad de colaboradores que viven felizmente. En resumen, los resultados numéricos pueden variar, sin embargo, el resultado es contundente: la productividad de los empleados parece directamente proporcional a su felicidad.

La responsabilidad de crear “ambientes felices”, es trabajo de todos los niveles de la organización; sin embargo, es recomendable que Recursos Humanos sea socio estratégico en la planeación y ejecución de objetivos. Algunas estrategias que debe liderar en la búsqueda de crear experiencias que generen felicidad son:

o Darles un propósito; asegúrate que los colaboradores entiendan su propósito, incluye metas, objetivos claros y su impacto en la organización.

o Promover programas de salud y bienestar; que los cuiden física y mentalmente.

o Incentiva el balance Vida-Trabajo; haz “match” con el proyecto de vida de los empleados y contribuye en sus éxitos personales.

o Sugerir esquemas de salario emocional; analiza prestaciones y beneficios que sumen al desarrollo personal y profesional de los trabajadores y sus familias.

o Desarrollar Líderes positivos; habilita la competencia, transformando los “regaños” en oportunidades de crecimiento y el reconocimiento a los pequeños logros.

Conclusión

En apenas algunos años, la felicidad pasó de ser un tema trivial para las empresas, a un factor estratégico que permite atraer y retener talento, además de colaboradores más productivos, con menos probabilidad de accidentes, fuerte motivación intrínseca y un alto grado de compromiso con la organización.

Recursos Humanos juega un rol determinante en la búsqueda de los objetivos para lograr la felicidad en las personas; generalmente, junto con la Dirección General, son quienes lideran los esfuerzos de los programas elegidos para lograrlo.

COLUMNAS ANTERIORES

¿Cuáles son las vialidades cerradas por inundación en NL?
Avanza llenado de presas en NL

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.