Monterrey

Sara Lozano: Pascua en la ciudad

El cielo limpio, el sol resplandece sobre las montañas y la ciudad te recibe amable.

La ciudad no está vacía, pero se puede transitar casi a cualquier hora. Las lluvias de la semana pasada revivieron a las montañas. Entrada la mañana se puede ver la cadena de la Sierra Madre con un verde nutrido en contraste al cielo azulísimo y algunas nubes claramente blancas.

También se advierte la soberbia de la Huasteca.

La calidad del aire no es tan mala y queda tiempo para disfrutar los parques frondosos con callejones bien sombreados y nítidos rayos de sol atravesándoles. El ruido no cesa, pero es más armónico, solo adultos ocupamos los espacios de la ciudad. Niñas y niños siguen de vacaciones y se concentran alrededor de alguna alberca seguramente fuera de la vorágine urbana. Lejos o cerca, las prisas y rutinas las dejaron en otra parte.

Cabemos en los estacionamientos, las filas son cortas – al menos son menos largas que de costumbre-. Los centros comerciales y oficinas funcionan con una parsimonia de otros tiempos.

No dan ganas de quedarse en casa, el sol resplandece y la ciudad te recibe amable, casi contenta. La temperatura un poco fresca en la madrugada y poco más que cálida a mediodía, invita a explorar con ese tiempo libre que aun le queda al día.

Somos muchos, pero sólo los suficientes para caber cómodamente en la ciudad.

En las tardes es el Cerro de la Silla el que brilla bajo el sol, también verde intenso con su marco azul y blanco de cielo. No dan ganas de enajenarse en alguna pantalla porque la ciudad está plena.

Las campañas están otras partes, parece otro mundo el de los asesinatos y la violencia que insistentemente muestran en los noticieros. Tampoco ellos deben tener mucho apuro porque abundan y alargan las imágenes de accidentes. Monterrey es un recodo amigable en estas semanas.

Recordé un artículo publicado en la pandemia sobre una frase que me dijo la abuela, Doña E: en las pequeñas cosas, las comunes del día a día, se encuentra la felicidad.

La psicosis urbana actual ha tomado una pausa y sería magnífico que se ampliara. Que así fueran las propuestas de campaña y la vocación de las autoridad, que la visión de Estado tuvieran siempre como fin la calidad de vida.

Quiero retener este sentimiento y que no termine nunca la semana porque así, aun sin vacaciones, se habita mejor; con trabajo, juntas y pendientes, pero en una ciudad amable.

Es de noche, la luna crece y aún es martes, todavía quedan un par de días de paz antes de volver a amontonarnos en las calles y las agendas. Hay que disfrutarlo.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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