Monterrey

Marco Pérez: Pre criterios de política económica para 2025

Hace unos días, el Ejecutivo Federal turnó al Congreso de la Unión el documento denominado Pre Criterios Generales de Política Económica para 2025, en cumplimiento a las disposiciones de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, documento donde actualiza sus previsiones económicas y de finanzas públicas para el año en curso, que se aprobaron por el Congreso en el paquete económico 2024 y presenta las primeras proyecciones para 2025.

Como ya lo había comentado en mis artículos anteriores, el ejercicio del gasto público presupuestal, en particular el erogado por el gobierno federal, inició el año con un importante sobre ejercicio con respecto a lo programado por la propia autoridad hacendaria, y ya para el mes de febrero, en solo dos meses, el déficit del gobierno federal alcanzó $574.2 miles de millones de pesos, cuando el año pasado este sobregiro, de mayor gasto con relación a sus ingresos propios, se había reportado en $190.2 miles de millones de pesos, lo que representa TRIPLICAR el déficit del año pasado.

Este descomunal aumento en el gasto público, obviamente está asociado a las próximas elecciones, y el gobierno federal está inyectando dinero a un ritmo fuera de toda proporción, que va a aumentar el sobregiro financiero, del ya abultado 5.4% del PIB, incluido en el paquete económico para este año, a un 5.9% en la nueva estimación presentada para este año, echándole más leña al fuego, y todavía tienen la osadía de calificar como “responsable” este descomunal ejercicio del gasto público, que reporta un déficit, anualizado, de $3.5 BILLONES DE PESOS, a los dos primeros meses del año.

Preocupa también, que para aumentar en solo medio punto del PIB el déficit financiero proyectado para este año, (de 5.4% a 5.9%) acuden al expediente de aumentar en $114 mil millones de pesos los ingresos presupuestales 2024, de los cuales $55 mmp provendrán de mayores ingresos petroleros (sin desglosar cuanto de este mayor ingreso irá a Pemex) aumentando en más de 25% el precio del petróleo, sin sustento (por supuesto) en la fórmula que detalla la Ley federal de presupuesto y responsabilidad hacendaria.

Adicionalmente, suponen que los ingresos no tributarios van a ser superiores a los aprobados en $41.3 mmp, sin que detallen el origen de estos mayores recursos, por lo que es materialmente imposible opinar sobre la verosimilitud de conseguir estos mayores recursos, pero que ya proceden a gastárselos.

Por otro lado, si bien estiman que los ingresos presupuestales en 2024 serán superiores en $114.1 mmp a los aprobados, el gasto neto total lo aumentan aún más, en $121.4 mmp, cantidad que se integra por un aumento en el gasto programable de $165 mmp y un menor gasto en el pago de intereses por $43.6 mmp, supuesto no muy sólido, pero que les permite pasar este “ahorro” al gasto programable y aumentarlo en $165 mmp más a lo aprobado por el Congreso hace apenas unos meses.

Es decir, basados en una proyección más alegre de mayores ingresos presupuestales, y suponiendo un menor gasto en el pago de intereses, proceden ahora a aumentar el gasto programable en $165 mmp, sin que detallen en qué rubros de gasto se van a erogar.

Lo interesante (y cuestionable) de estos nuevos números presentados, es que no empatan con un mayor déficit financiero de medio punto del PIB, ni con el saldo de la deuda pública que estimaban de cierre para 2024, de $16.9 billones de pesos, y ahora la aumentan a $17.1 billones de pesos.

Obviamente, el mayor gasto en exceso a los ingresos propios, es la cantidad de dinero que se debe pedir de mayor deuda, y si el gasto neto aumenta en $121.4 mmp pero los ingresos propios también aumentan en $114.1 mmp, el déficit solo debería aumentar en $7.3 mmp, por lo que la deuda debería aumentar solo en este monto, Y NO EN $260 MIL MILLONES DE PESOS.

Debido a esta mayor deuda, el cociente a PIB, (el cual se benefició en unos dos puntos del PIB por el efecto del menor tipo de cambio), ahora lo aumentan en un punto del PIB para el cierre de este año 2024, y lo estiman en 49.7%, tres puntos porcentuales más que el cociente registrado en 2023.

Y como ya lo he apuntado en notas anteriores, de la deuda total que dejará esta administración, el 40% será deuda nueva contratada por la 4T, y el 60% restante corresponderá a deuda contratada por TODOS los gobiernos anteriores, cuando el discurso oficial era que no iban a contratar más deuda.

En cuanto a las primeras proyecciones presentadas para 2025, como por arte de magia, esperan que el déficit financiero se va a reducir a la mitad, a solo 3% del PIB, ajuste a la baja en equivale a más de un billón de pesos, de los cuales unos $706 mmp provendrán de un menor gasto neto, (caída de 10% en términos reales) mientras que los mayores ingresos presupuestarios contribuirán a reducir el déficit en unos $163 mmp, a pesar de que se proyectan menores ingresos petroleros por $98 mmp al reducirse la estimación del precio del petróleo en casi un 20%, por lo que proyectan que el sector presupuestal aportará como el 85% del ajuste al déficit.

Estas cuentas alegres pasan por alto el fuerte impulso inercial que traen algunos componentes del gasto, como el pago en pensiones a cargo del gobierno federal y sus empresas, así como el importante aumento al gasto social proveniente de las pensiones de adultos mayores que acaba de otorgar el ejecutivo federal, y si consideramos que la reducción en el pago de intereses no considera que el saldo de la deuda sigue aumentando, los menores intereses solo serán marginales, por lo que la reducción en el gasto no inercial tendría que superar el 20% y no el 10% que estiman en la SHCP.

Sin duda, todo un reto para la siguiente administración, la cual pagará los platos rotos del irresponsable despilfarro de la 4T, la cual pasará a la historia registrando el peor desempeño financiero en los últimos años.

Marco Pérez

Marco Pérez

Economista especialista en finanzas públicas, Socio Director de Econometría Aplicada SC, Conferencista y Catedrático a nivel doctorado.

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