Monterrey

Rubén Leal Buenfil: La amenaza de los monopolios artificiales

Un monopolio tiene el poder de generar enormes pérdidas económicas en un mercado, afectando no solo a los consumidores, sino también a los emprendedores y potenciales competidores.

Un monopolio artificial utiliza medios ilícitos para mantenerse como agente dominante en su mercado, medios como la imposición de barreras de entrada, la generación de escasez artificial, el uso de violencia o el exceso de oferta en determinados momentos para inundar los mercados. Un ejemplo de lo que fue un monopolio artificial por muchos años, hasta que las autoridades de competencia en Estados Unidos y Europa lo regularon, es Internet Explorer.

En este caso se acusaba a Microsoft de utilizar medios ilícitos para permanecer como un monopolio artificial en el mercado de los exploradores de internet. El planteamiento de las autoridades de competencia en Estados Unidos y Europa era que Microsoft abusaba de su poder de mercado en el software de computadoras personales, consolidando las ventas del sistema operativo y del navegador de internet. El asunto era que cuando Microsoft unificó en un mismo paquete su producto sistema operativo Windows con su software Internet Explorer, desplazó del mercado a otros exploradores que podrían hacerle competencia.

El razonamiento era que Microsoft Windows (que tiene un poder sustancial en el mercado de sistemas operativos de computadoras personales), al integrarse en automático con el Internet Explorer, restringía la competencia en el mercado de navegadores de internet.

Por ello, otros proveedores como Mozilla Firefox o Netscape debían de ser descargados de manera lenta vía módem, o bien, debían de ser comprados en una tienda. El software de Internet Explorer venía por “default”. Esto suponía abusar de su posición en el mercado de sistemas operativos para restringir o eliminar la competencia en el mercado de exploradores de internet.

Microsoft se defendió alegando que al juntar en un paquete a Microsoft Windows e Internet Explorer fue el resultado de un proceso de innovación y que los consumidores recibían los beneficios de Internet Explorer de manera gratuita. Sin embargo, los fiscales alegaban que el navegador era un producto distinto y no tenía por qué estar acoplado con el sistema operativo, además de que Explorer en realidad no era gratuito, sino que sus costos de desarrollo se cargaban implícitamente en el precio de Windows.

La sentencia en Estados Unidos fue que el dominio de Microsoft en el mercado de exploradores de internet constituía un monopolio artificial, ya que Microsoft había llevado a cabo acciones para acabar con las amenazas a su monopolio, incluidas las que provenían de Apple, Java, Netscape, Linux, entre otras. Por ende, Microsoft debía dividir sus unidades de negocio, y no podía unirlas en un solo paquete. Así, una unidad de negocio debía producir el sistema operativo y la otra debía producir otros softwares, como los navegadores de internet.

Incluso, al día de hoy, esta decisión contra Microsoft aún tiene eco en otros mercados, según han cambiado las participaciones de mercado. Por ejemplo, ahora que Apple tiene poder de mercado sobre sistemas operativos móviles con iOS, puedes verificar que cuando en un iPhone se quiere abrir una liga de internet, en principio no abrirá directamente Safari (el explorador nativo de Apple), sino que el propio sistema operativo iOS le preguntará si desea abrir la liga con Safari o usar otras opciones alternativas, como resultado del juicio contra Microsoft Internet Explorer. Con esto, se promueve la competencia, innovación y mejoramiento de los navegadores de internet.

Con este ejemplo ilustramos cómo un monopolio artificial puede ser dañino tanto para los consumidores como para los potenciales competidores en un determinado mercado.

Tener en cuenta esto al momento de generar estrategias de precio, comercialización y competencia en tu empresa puede ser de utilidad para que tu modelo de negocio genere beneficios a la sociedad y se pueda defender contra empresas con prácticas monopólicas.

El autos es profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Monterrey. Doctor en Filosofía con Orientación en Ciencias Políticas y Maestro en Derecho Norteamericano por Washington University. Licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey y Licenciado en Derecho por la UANL.

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